No olvidemos valorar las atenciones y servicios oportunos

FOTO REFERENCIA

POR: MARTIN BARROS CHOLES

Los golpes nos enseñan a reflexionar y bajar de las nubes.  Es importante aprender de ellos, atentes que quejarnos y martirizarnos, por lo que nos ocurra, considerarnos intocables equivocadamente. El dinero y medios económicos, no resuelve todo, más bien menosprecia el afecto y la consideración humana.

La epidemia del covid-10, es un factor para entender naturalmente, que todos somos iguales, para entendernos, apoyarnos y servirnos mutuamente. Valoremos a quienes no sirven, en: cocina, aseo, salud, hospitalización, educación, conducción, ingeniera, modistería, albañilerías, agriculturas, artesanía y demás servicios personales. El pago de una remuneración es justo y no da para menospreciar, mal tratar y denigrar; de las personas, tratarlas como esclavos, sirviente y demás epítetos y adjetivos, reprochables e irrespetuosos. Es necesario aprender que el dinero, nunca puede superar la dignidad de las personas, en comparaciones de estratificaciones económica. Ricos y pobres somos iguales, aun cuando vivamos diferentes.

Nadie es más que nadie, por lo que se tenga o posee materialmente. Un gran error de percepción, que se debe superar. De nada sirve hincharse o inflarse, de egolatría y orgullo, para colocarse superior, sobre los demás. Desinflémonos y naturalicémonos, compartiendo, sirviendo, apoyando y solidarizando, con lo común popular. La vida es incierta, por eso demos gozarla de manera libre, cordial y generosa, ayudando al que no tiene. Las riquezas son cargas que adoptamos, desconociendo los efectos negativos que generan, en lo social y personal. Nos vuelve egoístas, envidioso y acaparador; esclavizándose en sus propios bienes, por conservar y cuidar, lo que tiene, desligándose de familia, amigos y demás; sentimientos sociales. Los bienes materiales, que aquí adquirimos, a aquí se quedan. Nacimos desnudos y el espíritu parte a la eternidad, sin nada. Las herencias familiares, no son muy gratas, no faltan las tragedias y muchas no son duraderas.

En la vida estamos expuestos a todos. La muerte no discrimina. Nos descomponemos después de muerto en la misma forma, sin diferenciar estilo de vida, funerales o lugar de sepultura. Los apegos y las vanidades, no son más que cargas y fantasías, para ostentaciones. De un día para otro, puede transformarnos la vida, para bien o para mal. Debemos comprendernos, respetando condiciones y características personales individuales, de las personas. Vivamos en armonía, cordialidad, solidaridad y buena fe.

La pandemia que ha paralizado el mundo, es un punto de reflexión, para cambiar globalmente, tanto en lo personal, laboral, social y familiar. No es lógico, la concentración de riqueza, en el 1 x 1000, de los habitantes de mundo, por constituirse en un factor de desigualdad y de abuso colectivo. Todos los seres humanos tenemos el derecho, a subsistir y compartir. No permitamos que las necesidades, se conviertan en oportunidad de aprovechamiento y especulación, por carencia de política reguladoras, que conlleva al sometimiento, explotación y las humillaciones.

El Covid-19 desboronó los estándares económicos, generando muchas pérdidas, como consecuencia de la paralice y el desempleo, originando estado de recepción, donde nadie gana. La reconstrucción económica, conlleva tiempo y paciencia. Requiere del concurso y participación, de empresarios, gobierno, sistema financiero y trabajadores; partiendo del sacrifico al beneficio, de manera general. No que se preste, para sacrificar únicamente al trabajador, beneficiando al empresario o capitalista, a recuperar las pérdidas ocasionadas, con motivo de pandemia, sujetándolo solo a recibir salarios establecidos por el gobierno, como costumbre tradicional, que debe transformarse en equidad. Es la oportunidad, para en adelante, se convoque abiertamente la apertura de empleos participativos e indiscriminados, a fin de erradicar el desempleo constituido en otra pandemia social. Laborando y prestando, variedades de servicio es la forma de levantar la economía y generar, utilidades para todos

Salud y economía social, deben ir de las manos, por necesidades mutuas participativas, con modelos liberales democrático, que difieren del neo-liberal, que solo beneficia las riquezas de unos pocos, facilitando la explotación humana en expansión capitalista.

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