
POR: MARTIN BARROS CHOLES
El asunto de peste o pandemia, se ha tradicionado en las décadas 20 de cada siglo, extiéndase, por más de dos años en duración, hasta curarla o mejorarla, con vacunas o medicamentos farmacéuticos. Aplacar la tragedia del coronavirus, es lenta, gradual y expuestas; a los juegos de interés, paraticulares y grupales, en el ejercicio del predominio, por ostentaciones y pretensiones económicas. Después de superada la pandemia contagiosa, vendrá lo fuerte de resistir. El uso de la fuerza con las armas, por bandas y ejércitos irregulares, descontrol y desconcierto institucional e irrespeto, a las diferencias y limitaciones; de libertadas, reinando la corrupción y el poder económico.
Preparémonos, para lo malo y lo feo; durante los cincos años que nos esperan, si es que logramos llegar o estar vivo. Motivémonos de manera positiva, todos los días al levantarse, como si fuera el ultimo día, de existencia terrenal, para disfrutarlo y sacarle el jugo. Todo colapsará quedando a la intemperie, donde de nada sirve, la riqueza, las armas, la política, ni las religiones; entre otras. Se aproximan furias sísmicas, en: erosiones volcánicas, terremotos, huracanes, tsunamis, deslizamientos de tierra. Después del covid-19, seguirán las mafias de la salud, lanzando más virus, bombas biológicas, bacterias, paracitos e insectos; para continuar degradando la salud y matando seres humanos, floras y la fauna, con la propagación de contaminaciones infecciosa.
Las costumbres tendrán que cambiar, más conciencia, y solidaridad, voluntaria de bienestar; que de fuerza. Debemos descargarnos, del peso de activos, elementos materiales y títulos valores; que nos acta y nos, esclavizan, generando en conservaciones y cuidado, mortificaciones las perdidas y deterioro, de bienes materiales. Aun cuando se disponga de goces y comodidades, la felicidad es efímera. Hay que despojarse de apegos y orgullo, desinflar el ego, erradicar, la envidia y el egoísmo. Los rencores se desaparecen y erradican perdonando. Amémonos y apoyémonos, los unos y otros, de manera afectiva, positiva, cordial, armónica y respetuosa; colocándonos en igualdad natural, para vivir y servir.
Los modelos políticos-económicos, capilista, socialistas y comunistas, deben revaluar los estilos de producciones y los manejos sociales, con equidad. Después que se sobreviva el coronavirus y todo lo tendrá que venir los días venideros, embrionamos en medios de secuelas, transformaciones y cambios. Nada de: mal trato, ni esclavitud laboral, ni mucho menos, desempleo. Tampoco desigualdades participativas en oportunidades democráticas. Limitaciones en adquisiciones de propiedad privada y riquezas personales improductivas. Conservación del medio ambiente, descontaminado. Deben cesar las producciones industriales de armas, equipos de guerras y municiones, que solo sirve para: intimidar, amedrantar, humillar, asesinar, generar y provocar, guerras y conflictos, de enfrentamientos armados. El momento para que todas las naciones, acuerden aportes, no inferior al 15%, de los fondos presupuestales de inversiones, en los ministerios de defensa o fuerzas armadas, para que se destinen, a: soportar, amparar y solventar, necesidades sociales, apremiantes. Las fragilidades y debilidades, que nos dejan las hecatombes del covid 19, en la convivencia social, comunitaria, gremial, estudiantil etc; son factores y motivos de reflexión. ¿Porque la ONU, no logra mediante acuerdos, suspender por 10 años, el uso de armas, en conflictos y disputas, entre naciones? De igual manera, también debe reformarse los sistemas financieros
Debemos acostumbrarnos sin asombro a las muertes esporádicas, de familiares, amigos, allegados y conocidos; informándose desde las redes sociales y medios de comunicaciones, sin poder comparecer a funerales, ni consolar el duelo. Se dispersan, las rumbas, eventos, deportes y recreaciones. Necesitamos afianzarnos unidos, participando y compartiendo, en el colapso: institucional, administrativos, financieras, político, social, religioso, militar, judicial, carcelario, salud, educación etc.
Nos tocará partir de cero, para levantarnos entre los vivientes afortunados, en reconstruir un nuevo mundo, que Dios no pone de presente, pero que no se vuelva a repetir los que hemos vividos, saturado de esclavitudes, discriminaciones, contaminaciones, estratificaciones, corrupciones, abusos y violencia. Todo podemos aportar un grano de arena, contribuyendo con trabajo, asimilando, a las termitas o comején, hormigas y abejas. El pensamiento humano y la espiritualidad, individual de las personas, se complementan y son útiles, para servir de buena fe, en orientaciones, planes, reformas, programas, proyecciones y ejecuciones. Opinemos en forma optimista y positiva, previniendo engaños manipulados, falsos profetas, brujos y hechiceros; que abundaran como mesías, explotando como salvador la fe, sobre inocencia y terquedad subjetiva, de algunas personas. “Cada cabeza es un mundo y cada loco con su tema”. Motívense y prepárense, a participar en oportunidades, de múltiples actividades y servicios, que se requieren y se avecinan.