
POR: MARTÍN BARROS CHOLES
Camarones tierra fértil en inteligencia y sabiduría, atrofiada por: abandono, desidia, indiferencia y falta de agua. Nací en esa hermosa tierra de la Purísima Concepción y San Lorenzo, del emparejamiento de mis padres, Ramón Antonio Barros Pimienta y Avelina Choles Curiel, en humilde hogar compartido con tres hermanos, dos del mismo padre Eufemia y María Barros otro mayor Alfonso Vieco Choles, hijo póstumo de mi madre, que le colocaron el mismo nombre de su difunto padre Alfonso Vieco, primo hermano de mi padre.
Nací en el año 1955, en la calle de la Marina, habitada por las familias Mejías y Curiel, con excepción de: Rafael Roja, Octavio Suarez, Flores, Chiche Perosa, Lilia Roble y Luis Miguel Miranda, primera calle del corregimiento. En la niñez nos acostumbramos al suelo, semi desnudo y descalzo, nutriendo el crecimiento con la proteína “mugre” buena generadora de anticuerpo para frenar las pestes humana, jugábamos con piedra, carros de cardón y cual elemento que sirviera de recreación, en especial las pelotas y rines de bicicleta, utilizado en competencia de infancia.
Residí en mi pueblo hasta la edad de los 10 años, acumulando muchos recuerdos, de vecino tuve a mis tías, Quintana y María Choles, Néstor Ibarra, casado con Trine Romero, Alfonso Calderón esposo de Susana, un cachaco apodado el “gago” Chima y Daniel Ceballos, con Rosa Sierra, progenitores del exalcalde, Rafael Ceballos y por ultimo con Jaka Herrera e Icha. En mis rimeros años, recuerdo que jugaba con dos amiguitas Midiez Ibarra Romero e Isolda Barros Robles, mas con la primera por que vivíamos pegado de la misma casa, nos buscamos mutuamente y su papa Néstor Ibarra, me decía cuando estén grande los voy a casar. Luego se mudaron a la calle ancha en su nueva casa y se alejó de los niños juguetones. Antes de cumplir el primer año de vivir en su casa, a la edad de cinco años, murió por causa de un accidente. El hermano mayor Leonel Ibarra, cuando daba rever de un camión de su padre, golpeo la pared de la tapia y en ese momento, la niña hacia una necesidad en la parte de la pared, con tan mala suerte que el pedazo de la pared le cayó encima y la mato. Mi reacción era pregúntale a mi mama por que se murió, para donde iba vivir y con quien iba a jugar. Cuando me llevaron para vera muerta, exprese: ella está dormida, no me la dejaron tocar. Su hermano, aturdido, enloqusido e inconsolable; llorando con desespero queriendo revivir, a su consentida, graciosa y alegre hermanita.
Desde muy niño me ha gustado participar en las labores acompañando a mi padre y mi madre. Mi papa me estuvo a la edad de 63 años, me carga, paseaba y me llevaba para toda parte, me decía que era su compañero su bastón, cuando íbamos a la finca el chorro, en jurisdicción de Anaime, ayudaba con los racimos y a recoger para bastimento, para echarlo en lo sacos. De ahí aprendí a montar e burro, para trasportar las cargas al pueblo de Choles y luego a Camarones. En mi casa, ayudaba a mi mama, vendiendo plano y guineo por la calle, a transportar el agua de los pasos y manantiales del “Zanjón” y “Cotopris” todas las madrugadas desde 4 am y en las noches de Luna Llena, caminando más de un kilómetro. Aprendí con mi mama moler maíz y pelar guineo maduro, para hacer vinagre en tinaja.
En mi pueblo conocí la primera motocicleta, llevada por Eudoro Pimienta, que vivía Dominga Suarez, la primera banda de guerra, originada de Medellín, quienes vinieron a tributarle homenaje de la Universidad de Antioquia a Chichogo Ariza Redondo, hijo de Salomón Ariza y Elba Redondo Toro, un gran jugador de Futbol, al que una lesión, le causó la muerte. Ayudaba al padre Hilario en las misas. Las primeras maestras educando en su casa, fueron dos parientes Juana Barros y Aminta Dolores Barros Moreno, a las dos prima cariñosamente les decíamos “ mamina”. En aquel entonces, en Camarones solo se cursaba hasta segundo de primaria. Hice el segundo de primaria, en la Casa de Roble, con una sobrina de Aminta, llamada Laudi, vive en Barranquilla. Tuve de compañero, Toto Miranda, Frankil Sotomayor, Sigi Romeo, Donaldo Pimienta, los hermanos Varón y Daniel Rodríguez y muchos otros.
Recordar es vivir. Los días 8 y 15, de agosto y diciembre, fiestas patronales del pueblo, con celebraciones, de bautizos, primeras comunión y matrimonios muchas son las anécdotas que, por limitaciones de espacio, la trasmitiré en otra ocasión, complementada con informaciones, de: Nelson Ariza, Delio Ibarra y Alcides Pimienta.

