LAS CACHIIRRAS DE NAVÍO QUEBRAO

Por Delio Guerra Ibarra

El tratado de Basilea, firmado entre el reino de España y la república francesa, el 22 de julio de 1795 y ampliado por el tratado de San Idelfonso (el 18 de agosto y el 5 de octubre de 1796) por los cuales Francia recuperó la parte occidental de la isla La Española (Santo Domingo). Esta liberalidad dio como consecuencia la llegada de una gran cantidad de navíos que arribaban a las costas de la Guajira y en especial a Riohacha y sus puertos aledaños cargados de mercancía manufacturada, tales como: textiles, perfumes, calzado, vajilla; y ellos a la vez compraban productos agrícolas, semovientes bovinos, equinos y asnales, porcinos y caprinos, pescado seco (camarón, cachirra).

Uno de esos navíos que arribaban a nuestras costas encalló en un bajo llamado Cari Cari que se encuentra ubicado en las bocas de Camarones, más exactamente al frente de la laguna de navío quebrado, donde desembocan ríos, arroyos y quebradas de la región de Camarones y formando una especie de micro-delta. Esta laguna, junto con la laguna Grande y Tocoromane, hacen parte del parque natural Santuario de la flora y fauna de los flamencos rosados donde estas aves exóticas vienen en busca de nido y alimentos.

Según cuenta la tradición oral, este navío de madera que encalló no pudo ser rescatado y por décadas permaneció en este lugar. El deterioro por el tiempo y el fuerte oleaje hizo que este navío quebrara, esto sirvió de punto de ubicación y referencia de la laguna; de ahí deriva su nombre. La laguna está llena de historias, mitos y leyendas que han sido oralmente narradas de generación  en generación por los nativos. Una de las leyendas que ha permanecido en la memoria de los pobladores es de la lamparita misteriosa, una luz brillante que persigue a los pescadores del poblado y de otras regiones que llegan por la noche a este hermoso y misterioso lugar a pescar y a cazar los exóticos flamencos rosados, además estas lagunas son criadero natural de toda clase de peces en grandes cantidades que entran en el invierno cuando la boca está abierta (es decir, cuando le entra agua del mar y del río) pero en el verano la boca se cierra, entonces las altas temperaturas y la falta de oxígeno en sus aguas producen un fenómeno fisicoquímico que causa la mortandad de estas especies como: bagre pequeño (pechito), licita, anchoa, robalito y lebrancho. A estos peces salineros, muertos por este fenómeno y resecados por el sol, se les da el nombre de cachirra de olor desagradable pero de un sabor exquisito.

 La mayoría de los pobladores de la región aprovechan este fenómeno natural que anualmente se da para darle gusto a su tradicional y apetecida comida. Para un camaronero no hay un alimento más sabroso que un desayuno de cachirra asada con bollo, arepa de maíz, plátano verde, yuca o un arroz de cachirra. A las cachirras de la región de Camarones se le han atribuido propiedades afrodisíacas, vitalidad e inteligencia a todo aquel que la consuma. Así como se le atribuyen estas propiedades también han sido motivo para ofensas, comparaciones y chistes por su olor desagradable.

En la época de los 70 a un camaronero radicado en  Barranquilla en los tiempos de la bonanza marimbera un pariente le mandó por encargo  unos kilos de cachirra para que le diera gusto a su gastronomía, un vecino de este lo denunció ante la sanidad y la policía porque, según él, el fuerte olor podría ser de una cadáver en sepulto.

Imagen periodicolaguajira.com
Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?