CAMARONES, PUEBLO DE FERVOR RELIGIOSO Y ESPÍRITU CARNAVALERO

POR: DELIO GUERRA IBARRA

Según la tradición oral, se ha dicho que el poblado de Camarones es uno de los lugares más fiesteros y carnavaleros pero también, uno de los lugares más pacíficos de toda la región. Los lugareños celebran sus fiestas patronales dos veces al año: en diciembre y agosto. Estos tienen un gran sentimiento de fervor religioso por sus vírgenes y santos; además de la purísima y San Lorenzo, festejan a la virgen del Carmen (María Bermúdez), San Antonio (Sra. Pureza) y San Martin de Loba (Sra. Gala Castro).
Cuentan que Don Manuel Rodríguez, un finquero del poblado, en tiempos de sequía le hizo un ofrecimiento a San Antonio el cual consistía en que si salvaba sus cultivos y ganadería de un fuerte verano que azotaba en esa época, le haría una gran fiesta. De inmediato San Antonio le cumplió su petición y Don Manuel hizo lo propio, celebrando su día con una gran reunión donde invito a todo el poblado para bailar, comer y tomar trago, incluso sacrificó una res de su propiedad y fue repartida en la eufórica fiesta.


Anteriormente las fiestas patronales la celebraban nueve (9) días, inicialmente contrataban las bandas, o música de vientos, como popularmente se le dice. Contrataban a la banda de Eduardo (Lalo) Arévalo, Juan Gámez, Gregorio (Goyo) Mejía, y últimamente, la banda del Sr. Luis Pitre, que venía de Fonseca (Guajira).
A la tierra de la purísima y de San Lorenzo llegaban feligreses de todos los poblados de la región y su procesión la acompañaba una gran multitud de almas devotas. Estas actividades religiosas eran organizadas por el padre Hilario, cura vitalicio del pueblo, y la matrona religiosa, la popular Juana Toro Peralta.


Para esas fechas los matrimonios, bautizos, y confirmaciones eran colectivos; propios y visitantes estrenaban vestuarios elegantes, porque así lo ameritaba la ocasión.
Estas fiestas novenarias transcurrían en sana paz, excepto por algunas peleas de jóvenes ebrios y que Don Juan Herrera, Salomón Ariza y Don Ruperto Guale, arreglaban de inmediato quedando todo como si nada hubiese perturbado la fiesta. Estos señores antes mencionados, fungían de jueces de paz, y con esas actitudes pacifistas se ganaron el respeto y consideración de todo el poblado.
Edith Ibarra, a sus 93 años, cuenta que Don Ruperto Guale era el encargado de organizar bailes populares, para lo cual solicitaba permiso a las madres de las jóvenes bailadoras y por ser él un señor de respeto le eran concedidos dichos permisos; llegaba con mucha propiedad y respeto a donde las señoras: Josefa Tomasa Suarez, Crucita Curiel, Ana Luisa Rivadeneira, Vicenta Rodríguez, entre otras.


Así mismo cuenta, que estos bailes eran amenizados con Pick-ups de bocina. El primer Pick-up que llego al poblado, fue el del Sr. Guillermo Gómez Barros, llamado “Disco-Crem”
Y seguidamente, el de Luis “Ofo” Ibarra, el cual llamaron ‘El Ronco’ por su sonido no muy nítido, cabe recordar que “Ofo” Ibarra, antes había adquirido un victrola en los años 1940-1945, que compró en Riohacha a Nicolás Demetrio Abuchaibe.


Tiempo después llegaron otros Pick-ups, como el del Sr. Antonio Joaquín Suarez, Manuel Rodríguez, Marcos Barros, Los Mellos Ibarra, José Luis y Toño Oñate, Luis y Cecilio López, Octavio y Eduardo Suarez, Rafael (Moro) Benjumea, entre otros. Para la época el pueblo carecía de alumbrado público y se requería de un motor a gasolina que era montado sobre una carretilla para trasladarlo de un lugar a otro.


Desde los años setenta en adelante Camarones tuvo un asomo de progreso, fue cuando se construyó la nueva iglesia, un centro de salud, un matadero y otras aulas académicas para darle continuidad a la escolarización hasta quinto de primaria. Para esta fecha llega una empresa de ingeniería civil de razón social “Zigma”, la cual construyó el tramo de carretera de Riohacha a Santa Marta, y desvió la entrada del pueblo.


Ya el pueblo contaba con fluido eléctrico, tenía una planta Diésel propia llamada “La Mocha”, fue para esa época que Lorenzo ‘Palencho’ Mejía, incursionó en la cultura picotera moderna, con un sonido amplificado con tubos y los parlantes incrustados en una caja de madera que daban un mejor sonido, este Pick-up ‘El swing Olímpico’ fue comprado en Barranquilla.


Seguidamente, José ‘Chato’ Oñate compra el gran “Súper-sónico” e igualmente el ingenioso Juan Sierra fabrica su propio pick-up al estilo currambero, identificándolo como “Tel-stars”, el cual, actualmente, es el único que sobrevive.


Los camaroneros aún conservan ese espíritu carnavalero; el Sr. José María ‘Pali’ Cotes Maestre abanderaba estas carnestolendas fiestas del dios Momo en su disfraz tradicional de marimonda, con el que se paseaba por todo el poblado contagiando de alegría a todos.


Desde ese entonces, nace la tradicional fiesta carnavalera que ha sido transmitida a toda la generación de los lugareños.
Dando paso a los salones de baile que a continuación mencionaremos: Salón de Alicia la de susana mejia Salón de Callilla Arregoces, Salón de Lorenza ‘Encha’ Gámez, Salón de Rosario ‘Chayo’ Rivadeneira, Salón Genaro Toro, Salón de Blanca Barros, Salón Elvia Barros, Salón Lida Moscote, y sigue la tradición actualmente con los monumentales conciertos carnavaleros de Lourdes Arévalo Gómez, quien hereda el espíritu carnavalero de su madre; María Gómez.

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