Por Luís Alonso Colmenares Rodríguez
“El triunfo sobre la ignorancia es muy brillante y glorioso y prepara la felicidad de los pueblos que, cuanto más ilustrados, conocen mejor sus derechos y se hacen más dignos de su libertad”. Esa es la misión de la universidad pública en palabras de un procer de la patria.
Desde hace varios años se están escuchando, y son de público conocimiento, los problemas financieros a los cuales ha estado sometida la Universidad de La Guajira por parte de la gobernación del departamento, ante el incumplimiento de las obligaciones de transferencia de recursos. Es decir, en los últimos años la gobernación ha estado de espaldas a la educación superior en el departamento, y se acostumbró a no cancelar de manera oportuna las obligaciones correspondientes a los recursos de Ley 30 y el subsidio de matrícula de los estudiantes beneficiados con las Ordenanzas 214 de 2007 y 232 de 2008; y como consecuencia de esta situación, de manera desafortunada, en varias ocasiones esto ha conducido a que los docentes y estudiantes lleven a cabo protestas y suspendan las actividades académicas.
Pero la situación puede empeorar si se llegara a mantener ese TOCONTRUNI: todos contra la Universidad.
Porque en el actual período de gobierno se está sugiriendo llevar a la Asamblea departamental un proyecto para modificar las Ordenanzas 214 y 232 con las cuales se estableció una política general de ayudas, becas y subsidios a la educación superior pública, y la creación del fondo educativo de apoyo para la educación superior pública en el Departamento de La Guajira. Esa es la gratuidad. Y entonces cabe preguntarse: podrá haber un propósito más noble que el objetivo de las Ordenanzas 214 y 232?. Es que los autores de esas Odenanzas, gobierno y diputados, merecen un pedestal en el parque Padilla.
Sin embargo, como una ironía, con total incoherencia, el gobierno que se autodenominó “Unidos por el cambio” parece que está mirando por encima del hombro a la educación superior pública del departamento, y pretende modificar el objetivo de esas Ordenanzas.
Ese es el cambio? O se trata de un complejo de superioridad porque el gobernador en un gesto de arrogancia se considera egresado de mejores instituciones universitarias, y por tanto le interesa poco la Universidad del departamento que gobierna? Así no es.
Cuál es el objetivo? Sean claros. No procedan de manera subrepticia y solapada. Saquen su casta guajira actuando de frente.
Pero tampoco duden que un eventual fracaso de la Universidad de La Guajira, en cualquier sentido, también será un fracaso del gobernador porque es quien preside el consejo superior del alma mater. O es muy dificil entender esa relación?
Ahora bién, si en gracia de discusión, lo que quieren es sacar al rector Carlos Arturo Robles Julio, por intereses politiqueros, no deben ser tan mezquinos haciéndolo de la manera como lo están llevando a cabo, ahogando a la universidad financieramente, con el perjuicio que una actitud de tal naturaleza le causa a los estudiantes. Más bién utilicen las vías democráticas incluyendo el candidato de sus intereses en la próxima elección de la terna.
La Universidad de La Guajira debe ser un orgullo para los guajiros de cualquier condición, nivel, credo o ideología, y debe estar por encima de cualquier milimetría politiquera. La ciencia y la politiquería son incompatibles, son como el agua y el aceite, y quien pretenda mezclarlas es un mediocre, no tiene capacidad de razonamiento. Actuar en tal forma es un criterio mezquino y los guajiros no lo debemos permitir.
Hay que hacer una convocatoria de unión de todas las fuerzas vivas del departamento para defender a la Universidad y protegerla. Incluyendo a la dirigencia política, pero sin ningún criterio politiquero.
Es el momento de acudir a un amigable componedor. Acudir a los mecanismos alternativos para solución de conflictos. Llevar a cabo una conversación civilazada, de frente, para resolver los problemas. Incluso, la ocasión es propicia para utilizar la institución tradicional del palabrero Wayú, que ha sido reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la Humanidad.
De tal manera que, con base en una comisión de garantes integrada por personas de reconocimiento y credibilidad tales como Weildler Guerra, Amilkar Acosta y Antenor Durán, el académico Normando Suarez, los representantes a la cámara Maria Cristina Soto y Alfredo Deluque, el alcalde del distrito de Riohacha José Ramiro Bermúdez, la ministra de educación María Victoria Ángulo, la doctora Maritza Leon en su condición de ex rectora, Álvaro Romero Guerrero presidente de la Cámara de Comercio, Claudia Bejarano presidenta de Cerrejón, el Defensor del Pueblo Carlos Camargo, Oriana Zambrano presidenta de la Asamblea, además de Jorge Luis Fonseca y Fernando Pabón representantes de los egresados y de los estudiantes en el Consejo Superior de la Universidad. De manera respetuosa sugiero que alguien convoque la integración de ese grupo palabrero.
Es un grupo diverso y representativo que, sin delegados sino haciendo presencia de manera personal, podrían mediar en la solución de una discusión innecesaria, pero que ha afectado la situación financiera de la Universidad.
La Universidad de La Guajira es la oportunidad, sobretodo, de los que tienen las menores posibilidades de salir a otra región a buscar formación profesional. Que además no es necesario, por la demostrada calidad académica de sus programas. Hoy la Universidad tiene registro calificado en el 100% de sus programas. Varios programas están acreditados y otros en proceso de acreditación. Se están haciendo los trámites para ofertar los programas de Medicina y Enfermería, así como también Arquitectura y programas tecnológicos de agronomía y energías alternativas, muy pertinentes para la región. Pero además está en el camino de la acreditación institucional.
Eso les parece poco?. Los hechos hablan solos, y en ese sentido la labor que ha cumplido el rector Robles Julio para posicionar a la Universidad no la pueden ocultar, y esa labor debe ser reconocida aunque les cueste trabajo admitirlo. Es un simple gesto de humildad propio de la naturaleza humana.
La Universidad de La Guajira debe concentrar sus esfuerzos en el desarrollo del conocimiento, y también llevar a cabo los esfuerzos necesarios para garantizar el derecho fundamental a la educación superior de los estudiantes del Departamento de La Guajira. No debe distraerse en las discusiones judiciales a donde la han pretendido llevar algunos francotiradores de oficio con intereses politiqueros, al punto de tener que estar ejerciendo la jurisdicción coactiva como último recurso para defender y exigir el cumplimiento de sus derechos económicos. Y en ese mismo sentido hago un llamado respetuoso al Contralor Departamental para que se concentre en sus funciones y no se constituya en defensor de la administración que debe controlar, sino que lleve a cabo su función exigiendo el cumplimiento de lo establecido en las Ordenanzas 214 y 232 porque en esa dirección es que debe concentrar su deber instuticional.