LA VIOLENCIA ALREDEDOR DE LAS PROTESTAS

Por Alvaro Sierra

Tumbar la estatua del colonizador Sebastián de Belalcázar en la ciudad de Cali producto de las protestas por la torpe e improcedente reforma tributaria, es un acto de violencia, romper el mobiliario de las ciudades en las protestas, es un acto de violencia, saquear el comercio y Supermercados en cualquier lugar del país, es un acto de violencia, atacar a Transmilenio, Mío y todo el transporte masivo de diferentes ciudades en Colombia en estos días de protestas, son actos de violencias.

Estas noticias han inundado las portadas de todos los periódicos colombianos, las tertulias de los programas noticiosos e incluso, ha despertado la ira de los adoctrinados amigos de la ultra derecha colombiana durante estos cuatros (4) días de protestas en el país; pero bien, tantos señalamientos mediáticos a estos hechos por parte de los defensores forzados de este nefasto gobierno, no justifican en nada la no atención a las manifestaciones pacíficas que son mayoritarias que se vienen dando a lo largo y ancho de Colombia. Estos belicosos medios y bodegas se fijan más en los actos de violencias que hacen unos cuantos vándalos, que a lo que le sucede a los manifestantes quienes quedan a merced del desafío, provocaciones y el uso desmedido de la fuerza que hace el Esmad, con la excusa de estar protegiendo el estado de derecho y los bienes público de nuestro territorio.

Estos medios de comunicación que manejan un fuerte poder en Colombia, en complicidad de un grupo de adoctrinados ultraderechistas de todo el país, rechazan a puños las protestas que genera con justa causa el pueblo colombiano por el proyecto de reforma tributaria solidaria que de solidaria no tiene ni la s, todo ese ejercito de medios y bodegas de lentejos o defensores ciegos, parecen querer deslegitimar una protesta que es absolutamente legal como es la manifestación del pueblo con algo que lo maltrata y lo perjudica, todo eso va mucho más allá de un rapero o violento encarcelado, va más allá de la libertad y el futuro para una juventud sin esperanza, porque violencia también es una familia sin recursos a la que echan de su casa por no pagar un arriendo o aun peor, cuando el banco se las quita por falta de pago de un crédito hipotecario, violencia es no tener acceso a una atención a la urgencia en salud y menos a otros servicios por no contar con oportunidad en los pagos, violencia es que tengas miedo de salir a la calle de noche siendo mujer, porque la roben o en el peor de los casos morir bajo el sangriento puñal de un ladrón o ser abusada por un violador; producto de la incapacidad del Estado en garantizar la seguridad a sus femeninas o ciudadanos en general.

Violencia es el trabajo ultra-precario de una persona a pesar de haber estudiado una o dos profesiones y tener una Maestria o Doctorado y ser muy mal remunerado o en el peor de los casos, no conseguir empleo después que haber durado más de 20 años de la vida preparándose.

Violencia es trabajar en un régimen de semies-clavitud de los campesinos colombianos cultivando la tierra para que todo un país pueda alimentarse y luego que tengas la cosecha nadie se las compre porque el mismo Estado les trae esos productos de otros lugares del mundo a un precio totalmente inferior al que el rural lo puede ofrecer en el mercado o a los compradores y el pobre luego no tiene a quien venderle su cosecha teniendo que regalarla a unos acaparadores y quedar totalmente quebrados y endeudado con el señor Sarmiento Angulo en uno de sus tantos bancos en Colombia porque sus productos no costaban nada pero antes por el contrario, los insumos que compro y la inversión que hizo fue hasta cinco (5) veces superior a lo que le puede generar un cultivo.

Violencia es morir en un pasillo o peor aún, en la puerta de un hospital porque la nefasta Ley 100 es lo más perverso para los intereses de la salud de los colombianos, donde las EPS, te cobran una seguridad social, pero te prestan unos precarios servicios de salud en complicidad con clínicas y hospitales de todo el territorio, donde todo se queda en trámite para dilatar la prestación de los servicios, es decir el famoso carrusel de la salud que todo mundo conoce, todo esto sucede en el país del sagrado corazón, donde la súper intendencia de salud y los entes de control son unos convidados de piedra protegiendo al sistema.

Violencia es ser joven y verse atrapado entre las crisis del sistema, una sociedad indiferente o un estado corrompido para darle la mano para seguir progresando como ser humano.

Violencia es no saber si algún día podrás llegar a jubilarte, o tendrás que trabajar el resto de tu vida, llegar a viejo y luego ser desechado por añejo e inútil y pasar una vejes desamparado por el Estado.

Violencia es tener miedo a criticar al gobierno corrupto porque te meten a la cárcel por incitador o exigir tus derechos o en el peor de los casos a que te revienten un ojo o que te mate el Esmad por revelarte al Estado.

La violencia nunca es el camino y, aun así, recordemos que la jornada laboral de 8 horas se consiguió por primera vez en el mundo tras una huelga general que paralizo al mundo durante 44 días, con cortes de electricidad, protestas masivas y disturbios en todos lados.

Recordemos que el reto femenino en Inglaterra fue luchando por las sufragistas que rompieron los cristales de las casas de los diputados de ese país que negaban sus derechos y quemaron casas vacías de políticos corruptos de ese entonces, todas ellas liderada por la activista política Emmeline Pankhurst, quien era una madre trabajadora creadora de este movimiento británico a principios del siglo 20.

Recordemos que en Chile se conseguido revocar la Constitución heredada de la dictadura de Pinochet, tras un año en la calles de un pueblo embravecido y cansado, resistiendo a los carabineros y en total desobediencias civil.

Tumbar la estatua de Sebastián de Belalcázar en la ciudad de Cali es un acto de violencia, pero una violencia que no se puede comparar a un país, que a pesar que vive pregonando alcanzar la meta en la agenda 2030, los proyectos del estado la empujan a sumirse en la máxima pobreza y sin esperanzas para las futuras generaciones.

“Nadie en el mundo, nadie en la historia, ha obtenido su libertad apelando al sentido moral de las personas que lo oprimen” (Assata Shakur- miembro de los Black Panther).

En alocución presidencial del día de ayer domingo 2 de mayo, el presidente Iván Duque pidió al congreso de la republica retirar la Reforma Tributaria tras las enormes manifestaciones y disturbios que se han presentado en el país a raíz de esta iniciativa presidencial. También aclaró que se preparará un nuevo proyecto pues aseguró que la reforma es necesaria, esperemos a ver cómo termina este berenjenal en el que el maquiavélico ministro Carrasquilla ha metido al presidente Duque, no sea que la reforma tributaria la aprovechen la población y aún peor los opositores como un florero de Llorente para tumbar a este torpe presidente- considero que Colombia no es inferior a Ecuador, Perú e incluso Paraguay donde han tumbado presidente por incompetente e incapaces para gobernar y nuestro presidente, sí que ha hecho mérito de sobras para declarar la incompetencia para desempeñar tal dignidad como es la presidencia de la república, creo que ya este señor si no supero a Andrés Pastrana, no creo que le falte demasiado.

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