Protestas y violencia de nunca acabar

Por Martin Barros Choles

La dirigencia política de Colombia, se han habituado únicamente a confrontar intereses, más particulares y personales, que colectivos. Dos bandos o sectores políticos, unos denominados de izquierdas y otro, de derecha. Se manifiestan unos con protestas, el otros gobiernan y reprimen, con el uso de las armas. De esa forma vivimos en una nación, agobiada y en permanente sosiego, de nunca acabar, por acciones terroristas, utilizadas por actores y seguidores, de referenciadas tendencias política, que en nada les interesa, ni contribuyen con la paz, porque se lucran de conflictos armados y derramamiento de sangre. De ahí, que protagonicen e impulsen, protestas rutinarias, no tan pacifica, por infiltración de vándalos, predispuestos a causar daños, con actitudes desmedidas y reprimidas, con agresiones violentas, haciendo uso de fuerzas y armas de fuego.

Mientras los mandatarios elegidos popularmente, para gobernar, sean avalados, por tendencias ideo- políticas, extremas, no esperemos transformaciones, ni los cambios que especulan en campañas políticas. El que gana asumen el periodo de gobierno, como una propiedad privada, con disponibilidades, facultades y atribuciones; para operar y manejar, acciones presupuestales y ejecuciones de obras. El rival perdedor, debe sufrir los rigores de la derrota, pero no sumiso, ni humillado, más bien sacudirse y potenciarse, en veeduría, con alternativas positivas, defendiendo derecho, de manera pacífica. Cuando se desatiendan o rechacen, peticiones y observaciones, debe recurrirse las protestas publica, como derecho democrático, consagrando en la constitución, justificada en vulneración y violación de derechos, sin importar, molestias de quienes mandan y ordenan, en administraciones territoriales.

Las protestas y disturbios, se origina por: desigualdades, discriminaciones, inequidad y privilegios. Quien gobierna, es el patrón, para gobernados, sin distingo de militancias políticas, no puede gobernar únicamente, para exclusividad y beneficios, de unos pocos, con el objeto de: pagar favores, amarrarlo y utilizarlo, en clientelismo y negocio electoral. Mientras predomine el juego de intereses, fluyentes de armas y corrupción, las protestas, resultan propicias, no para inconforme, sino para el gobierno, que las enfrenta de manera agresiva e inhumana. Quienes son malos y buenos, entre izquierda y derecha? Son iguales. Se diferencian de formas, pero persiguen el mismo fondo. Los caracterizan:  autoritarismo, radicalismos, sectarios, terrorismo e inducción al odio, amparándose en armas de fuego.

La democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo, en condición de constituyente primario, que debe respetarse y cumplirse, por quienes ejerzan gobiernos y autoridad. La democracia, no es para disfrazarlas y transformarla, en dictaduras, porque raya con la misma, abusando del derecho popular e implementándola, en patrimonio privado, personal, familiar, autocrático y político. Si algo se deben enseñar educando, desde la primaria, son cátedras: democracia, historias, corrupción y nociones de derechos. A los gobiernos, de tendencias extremas, les conviene tener a los gobernados, ignorantes, sumisos y mensos, obedeciendo y cumpliendo ordenamientos. Persiguen a opositores y contradictores, por protestar, reclamar y denunciar; con soportes probatorios, hechos cuestionables reservados, originando, de conductas reprochables y delictivas. Oposición, no es contradicción, ni obstáculo, respetando diferencias, ni debe ser motivo, para obstruir, ni destruir. Debe fundamentarse en normas constitucionales y legales. La oposición debe velar, por la transparencia y la participación indiscriminada. El gobernante debe facilitarles a la oposición, medios e informaciones, correspondientes a sus actos administrativos y ejecuciones contractuales, para efecto de valoración. “Quien no la debe, no la teme” adagio popular aplicable en relaciones cordiales, armónicas y comunicativas, entre gobierno y oposición, necesarias y muy útil, para el bienestar colectivos, participativos e incluyentes.

Enfrascarse gobierno y oposición, en actos de violencias, en emergencia sanitaria, es deplorable y funesto, causantes de tragedias, fomentadas, en desaciertos y avaricias, adobados con obstinaciones, caprichos, zancadillas y mala fe; que conlleven: confusiones, alteraciones del orden público e incertidumbre, que resulta negativo para las administraciones y la convivencia social. Los protagonistas del vandalismo y el cuerpo armado del estado, aprovechan, debilidades y circunstancias deplorable, para dar rienda suelta al desorden y atribuirse heroísmo, en falsas defensa del pueblo y orgullos patrióticos

Mientras el poder de gobierno esté en cabeza, del radicalismo y sectarismo extremo, fundamentados, en odios, rencillas e infamia; cargados de avaricias, egolatría y prepotencias, arrogancia y autoritarismo “yoista”, consumada con corrupción, serán perdurable, al menos que el pueblo, elija mayoritariamente otros rumbos diferentes, de quienes gobiernan o han gobernados y que no resulte pirata. Seguiremos victima de la violencia, en el juego políticos, expuestos, a vejámenes, crimines y muertes.

La reforma tributaria, es el último detonante que enfrenta el gobierno, con oposición. Las protestas no cesaran, ni en este gobierno, ni en el venidero, independientemente, de quien gane.  No es nada bueno, seguir hastiados de corrupción, indiferencias y violencias, de todos indoles, arboleado de un lado a otro, sin solución que afiancen estabilidad administrativa y emocional.

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