Contribuyamos en soluciones

POR MARTIN BARROS CHOLES

Vivimos una crisis social sin precedente, que a todos nos atañe y debemos, ser parte de solución, con alternativas y propuestas, factibles y viables, en negociaciones, graduales que promuevan, gobierno, organizaciones del paro nacional y observadores alternos. Es necesario desarmar los espíritus alterados y perturbadores del orden público, que participan en marchas y manifestaciones, masivas populares. Es necesario evitar en protestas, infiltraciones, de individuos y elementos, que la aprovechan, para darle rueda suelta al vandalismo, que provienen de diferentes fuentes, para pescar en rio revuelto. De ahí, que sea pertinente, determinar reglas de juegos, en operaciones y negociaciones, para apaciguar los ánimos caldeados. De igual forma, rechazar y denunciar, sin titubeos y con precisiones, acciones vandálicas, de donde provengan, antes que asumirla y que les atribuyan culpabilidad y autoría, de hechos vandálicos. Las obstrucciones de vías y espacios públicos no deben ser permanentes, continuas, ni mucho menos, llegar a extremos antihumanitarios. El gobierno debe, desmilitarizar y acordar, con los directivos del paro, una mesa permanente, de concertaciones y diálogos, para que inicien negociación de pretensiones, preestableciendo un orden de discusión, para efecto de soluciones mediatos y a términos futuros, sin intransigencia, compartiendo sacrificios en intereses.

De que sirve incendiar la nación? O aplastar con masacre, legítimas protestas? No asumamos responsabilidades, que no nos asisten, pero compromete, por omisión y miedo. Mas que justificar acciones y ejecuciones, la necesidad apremiante es la solución de problemas. En el conflicto que observamos, no veo una dirección sólida, en dominios de masas y obediencias. Muchos cabos sueltos, que desdibujan, intenciones y proyecciones, de movilizaciones, por inconformismo, desviando objetivos previstos. El gobierno debe prevenir desgracias, generada de violencias, causadas por enfrentamientos con el ESMAD. Caso curioso en manifestaciones en la que no interviene, la policía antidisturbios, concluyen de manera pacífica. Es mejor dialogar hasta consolidar acuerdos, que cerrarse, en extremos insolubles.

 Paralizar el país, para tumbar el presidente o causar graves daños y perjuicios generales, no conlleva a nada saludable, sino a la anarquía y caos, imperando: odios, rencores, inquinas, rencillas y exacerbación; que incide en agravar el asunto y peligrar el Estado Social de Derechos; con enfrentamientos, que pueden terminar en una guerra civil, si oportunamente, no se reflexiona, previene y el terrorismo, se impone, con crimines y amenazas, generadoras de miedo y sumisión.

Es importante que no todos, nos coloquemos en favor de uno y en contra del otro, en el conflicto que vivimos. Es necesario observar de manera imparcial, cada una de las partes, para comprenderla e interpretarla, aconsejando actuar de buena fe, formulando propuestas, que se aprecien, valoren y utilicen; para materializar solución. Destaco la columna, publicada por destacado profesional guajiro, Indalecio Dangond, en la que expresa: “Seamos parte de la solución, no del problema”. El sentimiento colombiano, no está para triunfalismos, que irriten, enfadan y descontrolen. Las fuerzas y armas de fuego, generan más problema que soluciones. En consecuencia, se requiere razonamientos y voluntad positiva de las partes, para armonizar y pacificar, el ambiente turbio, en emociones agrestes, por desatinos, falsas noticias e intereses perversos, de quienes quieren declaratoria de “Conmoción Interior” para accionar el terrorismo, utilizaciones de armas de fuego, en las que tambien participan  organizaciones criminales, al margen de la ley y militares ejercen acciones abusivas en dictaduras,  suspendiendo el gobierno, normas constitucionales, legales y autoridades competentes, cuando desobedezca ordenes dictatoriales, que se dicten e impartan.

La polarización favorece a la desinformación y a interesados, en incitar e impulsar, choques armados, con sentimientos negativos repudiables. Es importante velar por la vida de jóvenes, utilizados en macabras guerras y confrontaciones armadas, como “carne de cañón”. Con orgullos y prepotencias, no se logran acuerdos cordiales, entre las partes. Esas actitudes sirven para hinchar egos, en acciones de sometimiento y rendición, con desafíos e intimidaciones; amparándose en uso de armas que disponen.

A todos nos interesa que se aplaquen, protestas, manifestaciones y obstrucciones de vías, se implemente normalidad, cesando operaciones de policías y militares, de manera respetuosas y civilizadas, para que favorezca el bienestar de los colombianos y la convivencia social, atormentada, martirizada y apabullada; por el covid. Cerrarse de banda de manera radical o negarse al dialogo de negociación, sin justificación valida o temerarias, es atizar y fortalecer, hechos violentos, que repercuten negativamente de manera general, para ahondar la crisis, de orden público y económica, hundiéndonos en miserias.

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