POR MARTIN BARROS CHOLES
La corrupción sin lugar a duda es el peor mal de la humanidad, con la cual nos toca sobrevivir y sufrir, secuelas de por vida. No creo que existan personas, no contagiadas de corrupción, aun cuando hayan sido asintomática, es decir: pasiva o silenciosa, por miedo o agradecimiento en ignorancia, a la utilización, para mitigar necesidades. Todos estamos contagiados de corrupción, por acción u omisión. Es la costumbre, cultura o “modus vivendis”. Rechazarla de manera tajante y radical, es aislarse del mundo social que vivimos.
La corrupción tiene diferentes, formas y modos, de aplicar y operar, que aparentan ser normales e inofensivas, pero que en el fondo, resultan nocivas. Este comportamiento no ha sido nada nuevo. Parte desde la prehistoria, transformándolo gradualmente, en: esclavitud, feudalismo, socialismo, comunismo y por último, capitalismo. Ninguno de los citados modelos, político-económico-social, están exceptuados en practicas de corrupción, aun cuando en la China y otras naciones asiáticas, la castiguen con pena de muerte.
La corrupción es un virus invisible como el diablo, que contamina, infecta, mancha, corroe y destruye; lo que se atraviese, sin consideraciones, ni contemplaciones. No hay forma de protegerse, del terrible mal, porque no genera malestar, al contagiado beneficiado, más bien produce, emoción y alegría, elevando el ego, para disfrutar, de: goces, comodidades y placeres; derrochando vanidades, lujos y caprichos. Nadie surge en escalamiento de estratos social, sin estar embarrado de corrupción, aun cuan muchos hipócritamente la nieguen. Las riquezas en termino particular, no son gratuitas, ni nos caen como lluvias del cielo, están contaminadas en acciones de corrupción, tales como: privilegios, exclusividades, engaños, manipulaciones, trampas, especulaciones, falsedades, competencias desleales, defraudaciones, apropiaciones ilícitas etc. La corrupción genera todos los males, habidos y por haber. Transforma a seres humano, rebasando los límites de igualdad, diferenciando personas, de: primeras, segunda, terceras y demás categorías; en el círculo de ilusiones fantásticas, románticas y melodiosa. Servilismo, egoísmo, envidias, prostitución, narcotráfico, juegos de azares, contrabando, evasiones entre otros; que surgen en el hábito, de referenciadas prácticas, degenerativa e inmoral.
La ONU, que abarca todas las naciones del mundo, muy poco le ha importado focalizar y erradicar, el fenómeno de corrupción, por no afectar, ni contrariar, criterios perversos, de gobernantes y mandatarios, que financian el funcionamiento, con aportes económicos a la Organización de Naciones Unidas, para privilegiarse, derechos y objeciones, validando y tolerando, abusos y hasta barbaridades, fundamentándose en intimidaciones, sumisiones, bloqueos económicos, respaldándose en cuerpos armados e industria militar. De manera superficial, algunos gobernantes han querido frenar la corrupción, pero no le han sido posible, por diferentes factores y enraizamiento que la sostiene, con tentáculos similares al pulpo y los picos parecidos a la pandemia de coronavirus. Por qué así como se han apersonado en el negocio de vacuna, contra el covid-19, no han fabricado una vacuna, para inmunizarnos del mal (corrupción), garantizando moralidad? Mientras perdure la corrupción, no cesarán conflictos armados, internos y externos, pobrezas, miseria, violencia, ni descomposiciones sociales.
El remedio de la corrupción está, en la formación educativa, en hogares y colegios, para generar conciencia, colectiva positiva, de las personas. Pero lo grave, ni siquiera se enseñan principios, éticos, ni morales, en escuelas, colegios, ni universidades, para que se transformen, nuevos pensamientos políticos descontaminados, que transcienda en prácticas sociales. La transparencia a que muchas veces hacen referencia es sofisma de distracción, al igual que promesas y anuncios de cambios, que especulan y pregonan, candidatos en campañas políticas electorales. Las instituciones, son victimas de la corrupción, de servidores públicos, que la ocupan y representan. Estar comprometidos en corrupciones, poderes públicos y autoridades, de que garantías podemos gozar? De ahí que se originen inconformismos y recciones de protestas: populares, pacificas algunas, vándalas y violentas otras; que se enfrentan a la policía, con resultados deprimentes, alarmantes y funestos; por acciones violentas. Las autoridades policivas, protegen y favorecen, a los corruptos; antes que atender y resolver, necesidades vitales al pueblo, desprotegido y enardecido, por desigualdades e injusticias. Oprimir, reprimir, acosar y castigar; a quienes protestan inconformismo; no es la solución.
Donde existan conflictos de intereses, predomina la corrupción, el pan de cada día. Se podría creer en políticos y servidores públicos, contaminados y comprometidos, en corrupción: contrataciones, burocracias, mermeladas, cupos o cuotas etc? Renunciarían estos, aceptar la aplicación de corrupción, en beneficios a su favor? Se irían en contra de ella?
Los corruptos tambien protestan públicamente, denunciando y señalando, cuando no tienen poder y están en oposición. Necesitamos vacuna que nos moralice.