
Shirley Aguilar Brito, una joven riohachera que triunfa en los Estado Unidos con el baloncesto que para ella es su pasión, hoy ha logrado grandes metas y es unas de las mejores basquetbolistas de alto rendimiento que tiene la North Florida Educational y por iniciar sus estudios profesionales becada en la faculta de Negocias Internacionales en la Universidad de Maine Kent en los Estado Unidos
Su inclinación por el deporte nació por sus padres el actual presidente del Concejo de Riohacha Charles de Jesús Aguilar Medina, quien fue jugador de baloncesto en su época dorada en el colegio, universidad, jugador del equipo Los Caimanes y de la selección Colombia y la administradora de empresa Derelvis Brito Ibarra, que para ella fueron pilares fundamentales y expresó que “se lo debo todos”
Hoy, convertida y transformada en toda una basquetbolita profesional y estudiante universitaria, comienza a escribir su propia historia como deportista siendo jugadora del alma mate

¿Desde cuándo esa pasión por el deporte, en especial el baloncesto?
-Desde pequeña me gustó realizar diferentes tipos de actividades como jugar voleibol, fútbol, la participación en obras teatrales del colegio además de bailar, cantar y modelar.
¿A qué edad comienza a jugar el baloncesto?
-A los trece años comienzo de nuevo el baloncesto por lo que dejé de modelar ya que me tocaba viajar a Barranquilla los fines de semana porque quería intentar otra cosa. De aquí que me gustó el juego de equipo, el deporte en general porque es un juego de contacto. Así que empecé a viajar, empecé a conocer y jugué mi primer nacional a los trece años.
¿Cómo le fue en el primer Nacional?
-Cuando jugué mi primer nacional al equipo de La Guajira le fue muy mal por la falta de preparación de las chicas, la alimentación, el hotel, o sea, muchas cosas que influyeron en nuestro rendimiento. No obstante, a mí me fue bien a pesar de la no experiencia por el poco tiempo de entrenamiento
¿Cómo llega al equipo del Atlántico?
-Allí llegué porque les gustó mi actuación y vieron que yo tenía talento. Hablaron con mi papá para que ingresara a la Liga del Atlántico y aquí jugué un segundo nacional a la edad de catorce años. En ese Nacional quedé entre las cinco mayores rebotadoras de todo el torneo y fui convocada a la pre-selección de Colombia de baloncesto. Aunque me convocaron a dicha Pre- Selección Colombia de Baloncesto sub 14, no tenía la experiencia ni el nivel deportivo para rendir no como otras chicas que desde los nueve años venían agarrando un balón. Honestamente no tuve un buen rendimiento.

-¿Y qué pasó de aquí en adelante
Al año siguiente me dije: esa es mi meta. Yo me dediqué en alma, vida y corazón a jugar porque yo quería entrar a la Selección Colombia. Pero a pesar de mis esfuerzos por mejorar, al equipo del Atlántico no le fue muy bien por múltiples problemas y las cosas no se dieron como pensaban. No entré a la Selección Colombia. Me seguí preparando año y medio y me decía: si no es en este Nacional es en el otro. Pero Dios tenía otros propósitos para conmigo y era el de venirme para los Estados Unidos.
-¿Qué le agradece a esta actividad deportiva?
-Yo siento que el baloncesto más que un deporte, más que mis logros académicos, más que conseguir universidad, que conseguir escuela, aprender inglés y cómo me ha hecho como persona, me ha encantado, porque es un deporte en equipo y tú tienes que convivir con personas, tienes que estar con tu equipo, te enseña muchas cosas acerca de la vida en convivencia, que te sirve para el trabajo. Además de eso, la disciplina, la dedicación.
Los entrenamientos no son divertidos, no siempre los días son buenos, a veces son malos y de señas, que tienes que levantarte, alzar la cabeza. No es un aprendizaje que no es solo para el deporte sino para la vida en general. Me siento muy grata con el baloncesto y con las personas que me han apoyado en este proceso.
Sus padres han jugado un papel clave en su apoyo en todo momento. Su primer nacional por La Guajira lo jugó en 2015 acompañada del profesor Edwin Carrillo y en el 2016 estando en la Liga del Atlántico estuvo bajo la orientación de Marco Tulio Altamar y Nilson Santi y de esta manera ha representado al Atlántico por el poco interés en La Guajira por el deporte de baloncesto.
El deporte transforma vidas, así como transformó la suya…
Sí. Desde el gobierno se debe invertir mucho más en lo que es el deporte porque, no solo cambia vidas, sino es salud, aleja a muchos niños de lo malo. Yo Vivo muy agradecida con él porque siempre me dije “esto es lo que me va a sacar, me va a mostrar el mundo y me va a llevar a progresar”.
Como testimonio propio, puedo decir que el deporte cambia vidas y debe ser más promovido, más organizado y competitivo, que los niños se motiven y entiendan que con él se puede salir adelante.
Sheila, está becada por intermedio del Club Miami Tropic que lo dirige Eric Ramos que gracias a unos vídeos enviados por Eric a North Florida Educational Institute fueron seleccionadas tres jovencitas, dos de Barranquilla y una de La Guajira.
Su bachillerato lo terminará en Jacksonville, Florida y donde pasa a ser miembro de North Florida Educational Institute.
Sheila, se siente muy agradecida con el club Flamingo dirigido por el coach Thomas Bell y con Eric Ramos por el envío de los videos a los entrenadores de la escuela North Florida Educational Institute que le concedió la beca.



