
Por Martin Barros Choles
La vida es una plataforma extensiva, donde no alcanzamos a conocer e interpretar, variedades, de matices y transformaciones, apreciadas en observaciones y detalles, que caracterizan su evolución, partiendo de origen genético, engendrado por Dios. Está condimentada de medio ambiente, pensamiento humano, cartografía y reseñas históricas
La vida de manera particularizada es transitoria, en los seres: humano, animal y vegetal; pero renovable. La muerte no es el fin, es un estado de dimensión en transición, sujeta a lo que Dios disponga, en aperturas de nuevos espacios de renacimientos, sin condiciones, preaviso, ni destino determinado.
La vida está materializada, en mezclas de masas y agua, combinadas de: sabores, olores y colores. Aunque parezca visible, la vida es medio ciega, de ahí las limitaciones e ignorancia, sobre todo lo que nos rodea en el universo, aprendiendo a conocer lentamente, en el transcurrir del tiempo efímero, que vivimos y debemos, valorar y aprovechar, para: informarse, servir, grabar huellas y dejar anotaciones históricas, del siclo viviente. Como se trata de circunstancias inéditas, estamos supeditados a ganar y perder, lo cual genera diferencias, particularizada en la suerte que le deparen a cada uno, sin estar preparados, muchas veces, para asumir efectos de resultados. Se puede perder ganando y ganar, perdiendo. Perder, mortifica y curten experiencia. Cuando admitimos y aceptamos, los designios de Dios, la falta de conocimiento, exceso de confianza, indiferencias y errores. Somos consecuente, de la forma como gira y circula, el mundo y la responsabilidad que nos asiste. Las contradicciones tienen lógicas, para mejorar, cambiar, actualizar, reformar y proyectar, las cosas de formas y fondos, mediante alternativas, razonables y viables, articulando bases estructurales, nutrido con hechos y acciones, positivas en las personas. Si ganan o triunfan, exaltan emociones de alegría, mientras si pierde, agobia la tristeza y desmotiva la espiritualidad. Los golpes enseñan aprender y muchas veces, sirven para afianzarnos en confianza y estabilizarnos, en autenticidad y conciencia. De qué sirve ganar en vacíos y tinieblas, si ignoramos bases y fundamentos, de que logramos, sin saber lo que tenemos y nos corresponde o hacia dónde direccionamos en espacios viviente?
En los juegos de la vida, predomina: mañas, carteles, hipocresía, zancadilla, astucias y trampas; que la contaminan, donde es común, que el vivo le gane al bobo y se imponen el terror, con armas, para apropiarse, robando derechos y beneficios económicos, para ubicarse, por encimas de los demás, menoscabando el respeto a la dignidad humana, vulnerando el derechos, natural, fundamentales y legales, sobre todo igualdad, sin diferencias algunas. El desconocimiento de la ruleta-vida, originan, hechos y actuaciones: inciertas, indebida, desproporcionadas, desordenada, omisiva, indiligente o negativa, por carencia de informaciones y orientaciones, generando inseguridad y desconfianza, personal.
La competencia en la vida es una práctica ineludible, para impulsar acciones, estimular y valorar, calidades individuales, personales y de grupos o equipos. Proyecciones desmesuradas, desdibujan ambiente, pisotea respeto, moralidad y ética; de formas, inaudita, insoportable y peligrosa. En ella, se tejen diferencias de criterios e intereses, originando desavenencia, privilegios y discriminaciones sociales; que a la vez, enciende conflictos de interés, trascendiendo en violencias y tragedias. Tener bienes materiales, derechos y títulos, académicos y económicos, no me hace superior a una persona, sobre los demás. Para que inflarse, si estamos rodeados de espina? Por el contrario, puede servir de utilidad, en apoyo y solidaridad, con sus semejantes, antes que someterse, a limitándose, esclavizándose, en adquisiciones, cuidados y mantenimientos; de bienes, habituados en caprichos, avaricia y vanidades. La felicidad de la vida no radica únicamente, en lo que se tiene y posee, para disfrutar y gozar, de comodidades, manjares y placeres. Nos cargamos de ambiciones, mortificaciones y celos; apegado encerrado, en amor propio, alejado del bullicio, calor humano y mundo exterior, en relaciones, interpersonales, familiares y amistosa, ubicándose en solitario.
La vida está contaminada, de gases toxico, basuras, residuos, sólidos y líquidos. Tambien la contamina, maldad, corrupción, egoísmos, terrorismo y sentimiento innoble; con la humanidad, reprochable ante Dios, por falta de compasión y solidaridad, en padecimientos y sufrimientos, sin piedad, caridad, ni misericordia, para atender, socorrer y resolver, soluciones de necesidades, por precariedad social.

