
Por Martin Barros Choles
Todo ser humano, indiferente del género, sexual o condición personal, debe respetársele: libertad determinación voluntarias y desarrollo personal. Deprimente las situaciones que viven, mujeres asiáticas y africanas, por tradiciones, costumbres ancestrales y ordenes, de secta religiosas y políticas, que mal interpretan el valor femenino, en la convivencia social, como viene ocurriendo en algunas: naciones, republicas y estados.
No deben existir diferencias extremas, entre hombres y mujeres. Es necesario abolir dogmas conservadores y ortodoxo, que predominan, violando y vulnerando, derechos a la mujer, inducidos por pensamientos ideológicos, utilizadas, para maltratar y humillar, la columna vertebral de familia.
Mujeres maltratadas y violentadas, necesitan de la solidaridad mundial, frente al estado de opresión, represión e indefensión, en que viven, acorraladas, limitadas y desamparadas; en entornos sociales y político, tratada como objecto y servilismo, sumisas, controladas y dependente. Es horroroso, escuchar testimonia de víctimas, sin atenciones, ni reconocimiento de derechos, ni de sus hijos, que nacen de sus entrañas. El habita y accionar de la mujer, en hogares, es terrible e indeseable: esclavizantes, con ingredientes, rigurosos e intimidantes, cohibidas, prohibidas y desmeritadas, en lo relativo a igualdad.
Ya basta de tanto silencio y miedo, en lo relacionados, con: atrocidades criminales, vejámenes e infamia; perversas prácticas, fundamentadas en ideologías ortodoxas, que castigan con muertes, desobediencias, como ocurre con el islamismo musulmán. La dignidad humana, está por encimas, que cualquier contenido textual, que prediquen y practiquen, políticos religiosos, que gobiernan.
Las niñas infantes, no debe ser objeto comercial de padres, vendiendo las hijas, a quienes les interesen, sin mediar gusto, ni consentimiento femenino. Las mujeres nacen sin derechos, a enamorarse y escoger su marido. Este, se lo imponen sus padres y deben admitirlo, sin reproche, ni objeciones. A partir de los 10 años, las ofrecen en ventas y acuerdan, negocios matrimoniales, mediante ceremonias nupciales. Las niñas quedan bajo las custodias del padre, corriendo el dueño de la niña, con los gastos, de manutenciones, aseos y otros. Como está comprada, el propietario, puede llegar en cualquier momento u hora, para llevársela, utilizarla sexualmente y dejarla nuevamente, con sus padres, hasta que la muden. La mujer comprada, queda sujetada a parir y criar hijos, muchas veces no deseados, por indignación y carencia de amor. Debe permanecer aisladas, sin relaciones interpersonales. Les toca, eximirse y cuidarse, de tentaciones, provocaciones, ni aventuras, con hombre no familiares, ni pareja. Si la descubren, le hacen juicios y las asesinan, para generar miedo y escarmiento, de cumplimiento.
Los hombres pueden comprar y mudar, cuantas mujeres quieran, siempre y cuando, dispongan de medios económicos, para sostenerlas. Cuando deciden dejarlas, sin razón motivadas, estas, se van de regreso con la puesta, al hogar de los padres o a la deriva. No le dejan llevar sus vestidos, ni prendas femeninas, porque fueron compradas, con dinero del marido. Los hijos le quedan prohibido comunicaciones y relaciones, con la madre biológica, aceptando a madrasta que la sustituye. De donde nacen los hombres, de aquellos países, cuyos varones y gobernantes, irrespetan, desconsideran, desestiman, maltratan, humillan y castigan severamente a la mujer? Porque no defienden y valoran, a las mujeres en condición de hijos y padres? Que amor predican y practican?
Las mujeres de Afganistán, Irán Irak, Líbano, Arabia, Siria, Corea del Norte; entre otras, víctimas de régimen totalitarios, secuestros y ataduras. No permiten el glamur, ni maquillajes de rostros, ni uñas pintadas. Matan a las mujeres, mediante ahorcamiento, fusilamiento de armas de fuegos o a pedradas, de manera pública. Cuando las mujeres de los citados países observan y experimentan, otras formas de tratos, respetos y costumbres; a favor de la mujer, en Europa y América Latina, anhelan, añoran y sueñan, gozar de los mismos derechos, que los hombres, protegidas por disposiciones legales y tener, un sistema de gobierno, democrático, no dictatorial, que las liberen del infierno en que viven. Debe aprobarse en la ONU, Acuerdo, que regulen respeto, sobre igualdad en libertad de las mujeres, lo relativo, a protección y amparo, del derecho humanitarios, frente, torturas ultrajes; menosprecios y sufrimientos inhumanos, repudiables. Es pertinente zanjar indiferencias, mediante concertación de naciones, para globalizar, reglas de conductas universales, sujeta al cumplimiento de: respeto y protección, de derechos humanos, en régimen, absolutos, que las degradan.

