Por Martin Barros Choles
Es mejor manejar relaciones políticas, con buen humor y folclor, que con odios, rencillas, soberbia, cizañas y arrogancias; factores negativos que inciden, en campañas políticas de elección popular. El saludo de “Poncho” Zuleta, al candidato presidencial, Gustavo Petro Urrego, manifestándole, en concierto musical, en la ciudad de Barranquilla, donde estaba presente, el hijo Nicolas Petro, mandándole saludo a su padre, expresándole en tarima, “Se voltio la arepa” cuya frase se divulgó, en medios de comunicaciones y viralizó, en redes sociales. De igual forma, la expresión de rencor manifestada por el mandatario de La Guajira, Nemesio Roys Garzón, en su regreso al cargo, por decisión de fallo de tutela, en Sección Segunda, del Honorable Consejo de Estado, refiriéndose aquellos coaligados con el gobierno departamental, frente a compromisos, de apoyo electoral. Los desenmascarados quedarían, desvinculados de la administración departamental, en el manejo del clientelismo politiquero. Riñas y enojos, que no faltan, en las caídas y perdidas del poder.
Estamos acostumbrados y habituados, a brollos, bochinches, chismografías, escándalos y discusiones estériles; de necios estúpidos, aduladores y fanáticos; inducidos a pasiones emotivas, que lo enloquecen y transforman, en personas desatinándolas y perro ladrador, utilizados por impulsores, para aplausos, peleas y tramoyas. Tambien surgen resentimientos y revanchismo, en desquite de venganzas.
Tenemos partidos de papel, con direcciones torcidas, sin principios que los caractericen e identifiquen, al vaivén de practicas de corrupción, manipulando y engañando incautos, negociando voluntades y conciencias, aprovechado, necesidades humillantes, en que viven muchas personas, abandonadas, explotadas y obligadas a vender el voto, que popularmente ha dejado de ser sagrado en democracia.
El expresidente, Juan Manuel Santos, expresó, “En política, la traición es casi la regla, no la excepción” recordando que ha vivido muchas traiciones. De ahí, se deduce que la seriedad en mañas de políticos es una farsa, que se repiten continuamente en campañas de elecciones populares, atiborradas de especulaciones, engaños y mentiras.
Que Poncho Zuleta, jocosamente haya manifestado que “se voltio la arepa” no es nada raro que ocurran, cuando las traiciones brotan, por conveniencias y beneficios, hasta en aquellos que se perfilan de serio. El cantante Tomas Alfonso Zulueta Diaz, aclara, que fue un saludo, que no lo compromete, en el calor y alboroto de entusiasmo, propio de costeños enfiestados, entonados y ebrios, recalcando en remate, su amistad y simpatía, al presidente Álvaro Uribe, a quien profesa admiración. Es cierto, que Zuleta, lanza saludos a muchas personas, entre ellos políticos, sin detallar, ni descrinar colores partidistas, de aspirantes, a elección popular, durante su carrera artística.
La expresión “se voltio la arepa” se volvió tendencia, generado, críticas y comentarios, que no le hacen mella al cantante, para preocuparlo, pero lo obligaron, a pronunciarse con un comunicado. Petro dio las gracias. El alusivo termino, “Se voltio la arepa”, se volverá repetitivo e inspiraran composiciones, con melodías pegajosas, direccionadas, a quienes se quitan los antifaces.
El presidente Álvaro Uribe, desistió de escoger candidato a presidencia, refiriéndose a su partido Centro Democrático, decidiendo apoyar la democracia. Los intereses personales, imposiciones y divisiones internas, deben ser los motivos, para no asumir como director, la responsabilidad y descargarse de compromisos. Muchos copartidarios, esperaban “guiños” o consuelo, del mentor, que ahora participa, de manera compartida y ordinaria, para no tener pesadas cargas, en lo relacionado con candidatura. Existirá una volteada de arepa interna, en el abandono parcial de caudillo?
Las elaboraciones de listas afloraran inconformismo, por causa de exclusión y no vinculación. Muchas arepas se voltearán, motivando desajustes internos, que desarticulan y desmiembran, la solidez partidista, frente intereses personales, que superan la confraternidad política, originadas, por desorganizaciones y privilegios selectivos, sin reglas de juegos, conllevando: traumatismo, discordias y fraccionamientos o divisiones
Desenmascararse y voltear la arepa, es una costumbre de mercaderes, en el clientelismo, que operan en bancadas y carteles políticos, que carecen de pensamientos y fundamentos estatutarios, que orienten y direccionen.