LA SOLUCIÓN DEFINITIVA PARA URIBIA Y MANAURE

POR: LUIS ANTONIO GÓMEZ PEÑALVER.

Confieso que escribo este artículo con mucha indignación. Porque siento que los habitantes de las cabeceras municipales de ambos sitios urbanos, han sido objeto de burla, olvido y desmedido maltrato. Manaure y Uribia son seguramente los municipios en donde está situada la mayor población con las necesidades sociales más insatisfechas en todo el departamento. Y quizás en el norte del país, el trato al cual han sido sometidos sus habitantes, es totalmente contrario a lo que ordena la constitución en su artículo 365: «Los servicios públicos son inherentes a la finalidad social del Estado». No sé si a ustedes a veces les pasa lo mismo, pero yo por momentos siento como si pertenecieramos a cualquier otro país, menos a Colombia.

Si hay algo que quiero dejar muy claro con este artículo, es que la solución debe ser definitiva. Estos pueblos no aguantan más. Sus habitantes han sido extremadamente pacientes y mesurados con este tema, pero ya no más soluciones a corto o mediano plazo por favor.

En gran cantidad de veces los «pañitos de agua tibia» han generado un efecto de calma ante el desespero de las personas en Uribia y Manaure, pero al pasar unas pocas semanas vuelve el martirio. Los comerciantes, los líderes cívicos, periodistas y demás miembros de agremiaciones de la sociedad civil, se han organizado para poner fin a esta eterna situación ante la mirada pasiva y timida de funcionarios públicos, que con facultades constitucionales no han sido los protagonistas en la defensa de estos pueblos tan sufridos.

¿Ustedes se imaginan un escenario en que el norte de la Guajira esté produciendo energía eólica eficiente y limpia para el mundo, mientras que los municipios de esta zona del departamento en sus centros urbanos cuenten con un servicio eléctrico ineficaz? ¿En realidad creen que nos merecemos ese trato?

Se ha repetido en inmensa cantidad de veces, la necesidad imperante de la inversión en infraestructura de redes eléctricas que conduzcan a la conectividad del anillo eléctrico con Maicao y Riohacha. Sabemos desde antaño que esa sería la solución; también sabíamos que los molinos de sal, la subestación electrica y el mantenimiento interminable de las redes, no iba a cambiar para nada este problema. Esos son los «pañitos de agua tibia» a los que me refiero. Puro sofisma de distracción para un pueblo desesperado y angustiado, que no solo basta librar con la variedad de fenómenos sociales que hacen crecer más y más la pobreza y la miseria, a estos nobles pueblos les ha tocado luchar contra este pésimo servicio público que afecta terriblemente a su economía.

Desde este escrito le manifiesto a los líderes cívicos y vocales de ambos municipios, mis más sinceros agradecimientos y admiración por tan noble labor en defensa de estos pueblos. Les digo también que se mantengan firme, que desarrollen un pliego de peticiones negociable y radical que conlleve a solucionar este problema, pero lo más importante de todo, que sea una solución definitiva, inamovible, que se invierta en infraestructura de redes y que la construcción de la unión del anillo eléctrico deje de ser un sueño para estos nobles y pacientes pueblos.

La eficiencia en la prestación de servicios públicos, determina cual es el futuro cercano y socioeconómico de cualquier sociedad en cualquier lugar del mundo. Donde no hay un buen servicio publico, no podrá llegar el desarrollo social, al contrario, sería la pobreza multidimensional el mayor protagonista. En resumidas cuentas si queremos que estos pueblos avancen necesariamente tenemos que luchar por alcanzar este logro.

También hago un llamado a la ciudadanía para que entienda que la elección democrática de líderes es trascendental. Porque es en momentos como estos en donde ellos deben estar afrontando la situación y no lo hacen como deberían. Tampoco los defensores públicos que teniendo en sus manos la posibilidad de la proteccion y promoción de los derechos fundamentales y humanos no hacen acompañamientos oportunos. Paradójicamente es siempre al pueblo al le que toca delegar miembros que se identifiquen con sus problemas y que de forma directa estén palmando o padeciendo esta misma necesidad. Tenemos que aprender a elegir porque somos nosotros quienes finalmente quedamos a merced de todo.

En este proceso, el diálogo debe ser el eje más trascendental; las vías de hecho nos han demostrado que no sirven de nada, porque siempre arrojan soluciones a corto plazo.

La creación de la línea de diálogo que se ha venido construyendo para buscar solución a esto, es la mejor y debe ser la única salida. Es la forma más inteligente y estratégica para llegar a la meta.
Finalmente quiero decirles que el sentimiento de indignación en mí, se mezcla con el de la esperanza de ver la posibilidad que el camino se esté abriendo. Me llena de mucha alegría, decirles también que estoy en total disposición para colaborar a esta labor tan importante e histórica que se está desarrollando, pues nuestro lugar no está en ser convidados de piedra si no en adentrarnos a la resolución de los fenómenos sociales.

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