EL CARGO DE ALCALDE Y EL NUEVO MODELO ADMINISTRATIVO

POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS MENDOZA

Dos componentes esenciales hacen que un ciudadano secular, se convierta en alcalde elegido popularmente por sus comunidades. Primero, que tenga como sortear los gastos logísticos, y segundo, que además de ganar por mayorías en las urnas, encarne un programa de gobierno bien formulado, que haya obtenido el voto programático y sea alcanzable. Por la cultura democrática de la provincia, todos quieren ser alcalde de su pueblo, finalmente, las restricciones y los requisitos habilitantes son muy pocos y no hay limitaciones. Por eso, observamos como la polarización se ha reflejado en una serie de ciudadanos que ponen sus nombres a consideración del público desde muy temprano y sin medir distancias. Unos por encima de sus propias limitaciones técnicas, financieras, logísticas y de popularidad, consideran que tienen mejores atributos que los que han llegado y que son más competentes, y se arrojan a la arena, mostrando su intención por llegar al poder municipal.

Otros, consideran que ser alcalde es un plus que quieren alcanzar, para lograr mejor posición social, mejor estatus en la sociedad, más popularidad y reconocimiento, y, sobre todo, mejor calidad de vida con los ingresos que devenga un alcalde, porque dicen que el poder no se conquista con el poder económico sino con el servicio. Finalmente, están aquellos que, quieren realmente calificar servicio y utilizar su capacidad de trabajo y de gestión para servirle al pueblo en cuanto a su desarrollo social y económico para mejorar su calidad de vida y de desarrollo humano. Pero muchos olvidan que el viejo modelo de administrar entro en franca decadencia y estamos en un nuevo escenario. Ya es muy difícil y casi imposible la contratación directa y a dedo para que paguen los favores y promesas, debido a la entrada en vigencia de los pliegos tipos y a la publicación en tiempo real del secop I y II. Igualmente, para formar parte de los gabinetes municipales, se requiere mucha más competencia en cuanto a las funciones de los secretarios de despacho para su desempeño y gestión.

El gobierno digital en la era moderna y en la racionalización de trámites, requiere más gerentes con un alto nivel de desempeño administrativo, que aquellos con mentalidad asistencialista que prometen un reparto del gasto público en los más necesitados. Hoy la era de la cibernética y las redes sociales y las peticiones por PQR, requieren un nivel mucho más ejecutivo y responsable del ordenador del gasto y que esté en armonía con los ciudadanos y los avances tecnológicos. Nuestros pueblos de provincia, los cuales generalmente, son de sexta categoría, como el nuestro, son muy dependientes de las transferencias nacionales en más del 80%, con rentas cedidas con destinación específica. Aquí es muy poco o nada, lo que puede hacer el mandatario para cambiar su destinación obligada por ley. El modelo obliga a invertir los primeros seis meses en formular el plan de desarrollo del cuatrienio, mientras el equipo hace los empalmes y continúa con las realizaciones en marcha y heredadas como sobrevinientes de la administración anterior.

Pero ya el plan de desarrollo es muy técnico y especifico, en cuanto a las metas e indicadores de bienestar, los cuales están en el kit territorial de planeación y deben cargarse para su evaluación en eficiencia y eficacia por parte de planeación departamental y DNP. Pero, al mismo tiempo, el municipio entra en la implementación del modelo integrado de planeación y gestión con el departamento administrativo de la función pública (DAF) para que sean calificados los índices de desempeño institucional. Es decir, la gestión pública de hoy, es muy calificada, por tanto, se requieren alcaldes calificados y con sentido humanístico y sensibilidad social. De igual manera, un portafolio de proyectos de inversión pública, que deben radicarse y aprobarse en el suifp territorio o suifp regalías según sea el caso, para cambiarle la cara al municipio.

Pero algo importante, es que a toda la administración los organismos de control, le hacen seguimiento a la gestión en tiempo real a través de las plataformas diseñadas para tal fin. Así mismo, le evalúan el plan anticorrupción y de atención al ciudadano. Y algo en particular, es que se hace necesario la rendición publica de cuentas, semestral y anual de la gestión. Es decir, hoy se requiere mucha formación profesional, técnica y administrativa, para ser alcalde, y para no terminar defendiéndose por ocho años o más después del mandato, y muchas veces, disciplinados o destituidos por acción u omisión en sus funciones.         

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