Autor: Delio Guerra Ibarra.
En el año 1970, llegué a Riohacha a cursar el quinto año de primaria en una escuela de renombre y con profesores afamado. Mis aspiraciones eran de ser un bachiller del liceo nacional padilla, uno de los mejores planteles de educación media de la guajira de esa época, logro que obtuve satisfactoriamente en el años de 1976.
Desde entonces guardo en mi memoria la imagen del “maestro”, de estatura mediana, tez blanca, su cabellera nevada y su andar pausado. Vestido de blanco de pie a cabeza, de saco, corbata con cargadores y sombrero. Portaba libro debajo de sus brazos y una regla de madera en la mano, como símbolo de la disciplina y el aprendizaje.
Lo recuerdo cuando entraba a mi salón de clase recitando la preposiciones: a, antes, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, si, sobre, tras. La repetía como si fuera una canción y luego terminaba definiéndola así: es la parte invariable de la oración que sirve para denotar el tipo de relación que existe entre dos palabras o termino. Seguidamente señalaba con su regla aquel alumno temeroso que se escondía de su vista, lo hacía pasar al tablero para interrogarlo.
Así evoco, genios y figura al maestro ENRIQUE LALLEMAND. V, Nacido el 13 de agosto de 1895, de padres francés de nombre Enrique Lallemand. Deset y la guajira Eusebia Valdeblanquez desde muy joven comenzó a cultivar las letras porque su profesión de pedagogo le facilitó este arte.
Dedico más de 50 años a la pedagogía, que con amor y esmero ejercías apóstol de la educación y gran ejemplo de la enseñanza con desinterés y entrega total.
Casi todas las generaciones RIOHACHEROS y pueblos de la guajira de la época pasamos por las aulas dirigidas por el “MAESTRO ENRIQUE”. Como familiar y cariñosamente se le llamó por siempre.
Se entrego totalmente con alma, vida y corazón a la formación de las juventudes guajiras.
Su escuela ubicada en la calle ancha (calle 7 No 7 – 38), hoy en día remodelada, funciona la secretaria de educación municipal. La cuidaba como su único tesoro, la vigilaba por la noche, revisaba aquellos grandes ventanales y puertas de dos hojas estilo colonial asegurándose que todo estuviera en orden.
Estudió en el liceo celedón de santa marta, colegio biffi y el liceo caldas de barranquilla. Fue fundador y director del instituto padilla, director de varias escuelas: la complementaria (urbana de varones) liceo nacional padilla, divina pastora, además fue personero, juez municipal, delegado de la asamblea pedagógica del magdalena, inspector de la zona de padilla, secretario de la comisaria de la guajira.
Incursiono con éxito en el periodismo, fundador y director de los periódicos locales: cerbatana y el impulso, colaborador permanente del periódico de la curia, (la cruz).
Escribió varias obras literarias de las cuales podemos citar las siguientes: amarínela, el ferrocarril del norte, el tajamar, sobre las perlas, las cenizas del héroe, cartas, aves de pasos, imposible olvidarte, lucha titánica, Bolívar, al recordar, el primer beso. Sus últimas producciones literarias fueron el padre Tarsicio y canto a Riohacha.
ENRIQUE LALLEMAND VALDEBLANQUEZ murió en la capital de la guajira a la edad de 82 años el 11 de junio de 1977.