
***El alcalde de Manaure, Elver Meza, el Secretario de Gobierno, la directora de Asuntos Indígenas, la directora de Asuntos Indígenas de Manaure y la secretaria de Asuntos Indígenas de la Gobernación de La Guajira, fueron garantes de los dos pactos de entrada que realizó la comunidad indígena de Curichi.
Bajo una enramada típica, el arduo sol guajiro, la presencia de Wilder Martínez el pütchipü (en español palabrero) y varias familias de la etnia wayuu, se celebraron dos importantes acuerdos de paz entre familiares de distintos clanes que, tras un mal entendido, llegaron a un pacto de reparación y compensación a través del diálogo, el valor de la palabra, las leyes y las costumbres de la etnia wayuu. El punto de encuentro fue la comunidad de Curichi, una ranchería ubicada en zona rural del municipio de Manaure.
Durante varias horas de diálogo, entres estas familias wayuu de los clanes se suscribieron de manera satisfactoria, adelantar dos pactos de reparación de acuerdo a usos y costumbres, luego de un hecho ocurrido este año en el corregimiento de Aremasain, jurisdicción del municipio de Manaure.
Pasaron los minutos y las familias esperaban las respuestas. Mientras tanto, los clanes departían en Curichi un día de encuentro donde la atención de las mujeres se dedicó a la cocina, preparando la comida típica como el friche, el chivo asada, la chicha de maíz y el café que nunca falta.

Desde entonces la familia del clan Jusayu este año, que tienen en común el mismo territorio, acordaron que no volverán a agredirse, ya que existía el temor de que, por factores externos, cualquier circunstancia los enfrentara, y esa fue una de las razones por lo que las familias enviaran al palabrero, solicitando el pago. Eso manifiesta que la comunidad cada vez más demuestra voluntad de paz y reconciliación.
El concejal de Uribia, Wilder Martínez Aguilar, más conocido como ‘Cotorrita’ —quien actuó como intermediario y palabrero de la comunidad de Curichi— fue el encargado de recibir las palabras de los familiares agraviados, y de entregar los dos dotes en efectivo a los familiares de las víctimas.
Clementina Deluque Rodríguez, Directora de Asuntos Indígena de Manaure, afirma: «Nuestra finalidad es que las familias wayuu apliquen el sistema normativo propio, para darle valor a la palabra que dentro de nuestra cultura, busca salvaguardar la armonía en los territorios indígenas».

Eissa Rodríguez Gómez, Secretaría de Asuntos Indígenas Departamental, actúa como garante del diálogo cultural, reconociendo una vez más el derecho a la autonomía de las comunidades y la aplicación del sistema normativo wayuu dentro de la jurisdicción especial indígena aplicable en sus territorios. De igual forma esta sectorial, resalta la voluntad de las partes, toda vez que dicho proceso se consolida como un modelo a seguir para que en las nuevas generaciones permanezca la aplicación de la sabiduría wayuu, y para la solución de las diferencias entre los distintos Eirruku, a través del valor y el respeto de la palabra.
Las entregas
El palabrero Amilkar Vangrieken, llegó al primero acuerdo de un convenido para sellar el pacto de no agresión, y fue entregado 67 millones de pesos en efectivo al clan wayuu Urariyu, Abshana y la familia Epieyu.
Igualmente para el palabrero Juan Cambar Epieyuu de la familia Epieyuu Fonseca añade: «Es importante resolver la diferencia para tranquilidad de todos, recurriendo al Sistema Normativo Wayuu, que le permite lograr acuerdos que sean de beneficio para ambas partes, y es por eso que recibimos la suma de 45 millones».

En medio del diálogo de ambas familias a través de los palabreros previamente escogidos, se recordó lo conveniente que era dirimir el conflicto, toda vez que comparten prácticamente el mismo territorio, y se dedican a los mismos oficios.
Según el alcalde de Manaure, Elver Meza Barros: «Fuimos garantes de la institucionalidad durante el evento donde destacamos que el sistema normativo wayuu es el mecanismo que debe utilizar cuando se presenta un mal entendido».
La autoridad tradicional de Curichi, Nafer Barliza, quien participó como garante, destacó el trabajo del palabrero en la comunidad wayuu de Curichi, que para ellos es un medio de solucionar un mal entendido.

