Por Alvaro Romero Hurtado
Una década después de haberte marchadofísicamente de nuestras vidas, obedeciendo el llamado que Dios te hiciera aquel 3 de diciembre del año 2012, tu recuerdo sigue intacto en nuestra familia y en la sociedad riohachera.
No existen palabras para expresar este vacío que aun sentimos, cuando todo esto inició, los amigos nos decían, “tranquilos, el tiempo todo lo cura, se acostumbraran y superarán este momento difícil”, hoy, confieso que podrán pasar muchos años más, pero siempre el recuerdo y el vacío se mantendrá en nuestras vidas. Fuiste un hombre ejemplar e íntegro en todos los sentidos, esposo, padre, abuelo, hermano, hijo, abogado, funcionario y Politico, dejaste en nuestras vidas y en la sociedad guajira una huella imborrable, hoy es común escuchar en los amigos y conocidos cuánta falta le haces a este municipio y a la iglesia, tú rectitud y amor por esta ciudad fue única, tu sentido de pertenencia te hizo sacrificar tantas cosas, buscando construir ciudad. Gracias papi, hoy después de 10 años seguimos portando con orgullo y amor ese legado que sembraste en tu familia, hoy mi mamá aun te extraña demasiado, ella sonríe cada vez que hablamos o se acuerda de ti, nosotros seguimos trabajando para que tu memoria se mantenga viva, aunque te confieso que no es mucho el esfuerzo que debamos hacer porque tú siempre hiciste las cosas bien y cuando uno obra de esa manera Dios nos recompensa y tu fuiste, eres y serás un baluarte en esta sociedad, tus hijos, nietos, yernos y nueras te recuerdan, gracias por las enseñanzas impartidas al lado de nuestra madre para con nosotros.
A ti papá, gracias por ser mi súper héroe, mi ejemplo a seguir, gracias por enseñarme que se debe sembrar para el cielo y no para la tierra, gracias a ello, se que descansas en paz y no sembraste en tierra infértil, porque nosotros seguimos prolongando nuestra herencia Ética y moral en la educación que le impartimos a nuestros hijos, a tus nietos, que aun sin haber compartido mucho tiempo contigo, se sienten orgulloso de llevar tu apellido y las enseñanzas que de generación en generación transmitiremos, porque nuestra mayor riqueza no está en los bolsillos, sino en nuestros corazones y en nuestros conocimientos.
Papi, te amo, algún día nos volveremos a encontrar!
A ustedes los lectores de este medio escrito de tanto prestigio, mediante este homenaje que le hago a mi señor padre, los invito a valorar a sus seres queridos, como dice Juanes “la vida es un ratico”, abrásenlos, bésenlos, díganle diariamente cuanto los aman, porque en cualquier momento dejarán de existir físicamente para nosotros.