AÑO 18: CÉDULA E IDENTIDAD GUACA

POR ANGEL ACOSTA MEDINA

En la trepidante vida de hoy, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que significa el paso del tiempo. Subestimamos el trasegar existencial asumiendo con un erróneo sobreentendido, de que todo se da de manera inercial. Pero no. La naturaleza y el mundo están ahí, pero la construcción y amoldamientosocial y espiritual son hechuras del hombre. La misma biblia dice que el hombre es el señor de la naturaleza.

Con este introito queremos sustentar que la prolongación de un ejercicio creativo durante 18 años solamente puede ser posible cuando el ser humano actor se entrega a ello con dedicación, disciplina y tenacidad. Detrás del telón han tenido que darse unos sacrificios, unas privaciones y unos desvelos que no percibe el público receptor que disfruta del producto ya elaborado. Y valga recordar que hoy todo medio de comunicación masiva debe enfrentarse onda a onda, timbre a timbre, con las adictivas y omnipresentes redes sociales digitales. Todo un reto.

Es en este marco que nos permitimos exponer la significancia del programa radial “El Guacaqueo”, orientado por el multifacético comunicador Alvaro Martínez Redondo. Es un gran logro alcanzar esa edad (18 años) que en el imaginario colombiano es sinónimo de madurez, de cédula de identidad, de credencial, de posicionamiento.

Como en las grandes orquestas, Alvaro ha contado con una fanfarria coequipera cuyos miembros acompasan la funcionalidad con imaginación y complicidad, cual filarmónica de conservatorio.

En la historia queda la voz otoñal del gran Oswaldo Betín, que con sus apariciones de “hombre tieso y majo” marcaba un toque de ruptura entre la jarana de la mesa, como si señalara que allá afuera del teatro o en cercanos tiempos, había una realidad de estrés y de aflicciones. Así también, desde esemismo coloquio, Betín dejó sentado que el humor es cosa seria y que al final del dia, las palabras refinadas del ilustre y las palabrasordinarias del aldeano, dicen “la misma vaina”.

Y siguen otros actores de primera linea como Eladio Narváez, Silvio Muñiz, Angel Mejía,Elion José Pinto y Jofre Guerra, este últimoremarcando la diversidad. Todos ellos, desde sus respectivos micrófonos, se pasan los balones deportivos, comparten y repican notasy melodías, despliegan su bagaje de versos,partituras y conocimientos, aportando las dosis de ingredientes que tonifican en su medida esecoctel de solaz popular hasta darle el punto donde no se pase de picante ni quede “bajito de sal”.

De este modo, cada artista del humor vatomando su lugar y de un momento a otro el escenario se alborota, suenan maracas y tambores, se enciende una licuadora, “El Guaca” Alvaro pierde la cordura, los “burrosmochos” de la audiencia levantan sustrompetas y cantan en coro: “Oye Azucena linda, quisiera darte un beso”…, surge un destello en el firmamento y entre una nube depolvos, pólvoras y estrellitas irrumpe la imagen de una princesa wayuu. Es la Diva Johana Fernández, cuyo colorido atavío de collares, manillas y tumas hechizan a gran parte de la mesa, al igual que su voz transmite tantos erizamientos y delirios como Amparo Grisales.Es una diva singular. Su alma de actriz le permite salir del recogimiento académico, del recato y del comedimiento, para seguidamenteentrar al teatro hertziano donde muta a mujer sugestiva, ladina, desafiante y hasta perversa, que con simpatía connaturaliza el desparpajo y la irreverencia que marcan el programa.

Estamos hablando de un espacio de humor que incursionó por las ondas hertzianas a la audiencia guajira desde el año 2005, primero con los micrófonos de Radio Delfín y luego con los de Uniguajira Estéreo, su casa actual. Es un programa que ha venido creciendo sostenidamente en la variedad y calidad de su formato, a la par con el crecimiento de la sintonía y la popularidad. En el ameno vitral caben los sonidos musicales, las reflexiones sociales, los apuntes culturales, las dinámicas desintoxicantes y sanadoras, las gimnasias mentales, los break informativos, las memorias y los saberes.

Bueno es subrayar lo que dicen los cánones modernos y alternativos de salud, respecto al buen aporte que la risa y el humor hacen a la sanidad física, mental y espiritual, sobre todo en estos tiempos de epidemias, de descomposición social y de estrés. No es gratuito que el humor se asocie con la felicidad (léase: “Sábados Felices”), que se asocie con la salud (léase: “La risa, remedio infalible”), que se asocie con el dinero (léase: Lencho, “el hombre del bojote de plata”), que se asocie con el amor (léase: “Un beso no sabe a nada, si se da o se recibe con mal humor”. Aforismo francés).

Toda esta exposición nos dice que la gracia y la comicidad son consustanciales a la naturaleza humana. Por eso el humor es universal. Por eso no distingue clases sociales ni tiene limitaciones temáticas. Fundado enesas razones fue que el físico Albert Einstein le dijo al humorista Charles Chaplin: “Lo que más admiro de tu arte, es tu universalidad”. 

Antes de bajar el telón, ponemos en pantalla una sugerencia “a petición del público”. Que se haga un homenaje al elenco del Guacaqueo,otorgándole una distinción Honoris Causa que se titularía: ‘GRAMMY

GUA Ji Ji Ji’.  

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