
POR: RAFAEL HUMBERTO FRÍAS
La Guajira, requiere una agenda temática y un proyecto de departamento, que la despoje del estigma de malos administradores y corruptos en la opinión nacional, y para eso, se requiere un verdadero líder en el palacio de la marina, que oriente, el direccionamiento político y estratégico de La Guajira en el mediano plazo. La Guajira requiere reingeniería, no solamente en sus políticas públicas, sino en su desempeño institucional, ante lo cual demanda liderazgo, conocimiento y carácter para gobernarla. Se avecina un nuevo cuatrienio de gobierno territorial y desde allí, se requiere una profunda maduración interior de sus líderes y dirigentes, para transformar la plataforma ideológica con la cual se ha venido gobernando este departamento, donde predomina la inestabilidad institucional del quita y pon de los gobernantes de turno. La Guajira requiere establecer unos derroteros en la búsqueda de su destino de desarrollo y progreso. No podemos continuar el modelo de ensayo y error, lo intentamos, fallamos y utilizamos el borrador para corregir la tarea. Recordemos que solo aquel que no sabe para adónde va, cualquier camino le parece bueno, pero no es así, debemos planificar el desarrollo del departamento, y la planificación se inicia con un proyecto de departamento que se le presente a la comunidad del departamento, para devolverle la fe, los sueños y las esperanzas, aterrizando en un plan maestro de desarrollo de un departamento viable. Lo mejor de la Guajira es su gente, sus particularidades en la población con muestras de blancos, afros, indígenas, libaneses y migrantes, conviviendo en una misma península a orillas del mar caribe y a la cabeza de Suramérica, pero estamos posicionado como un departamento cola y no líder del país. Somos un departamento rico en recursos naturales, pero pobre en desarrollo, porque las particularidades de este territorio, con 20.800 kilómetros cuadrados, dividido en quince municipios, con la biodiversidad, el recurso hídrico y los suelos que posee, con la mayor extensión de costa caribe y la disposición de una frontera viva internacional, no lo caracterizan como un departamento desarrollado. Que ha faltado para lograrlo, ese es el gran interrogante. La Guajira se transforma desde el arte de gobernar, para mejorar la calidad de vida de su población, mejorar los índices de desarrollo humano y cerrar las brechas que nos separan ostensiblemente de la media nacional. Pero, hoy que el país le apuesta al desarrollo alrededor del agua y a convertir a Colombia en potencia mundial de la vida, aún en La Guajira no se escuchan siquiera cantos de sirena que, a través de la retórica y el discurso, nos digan cómo se va a frenar ese desfile de niños muertos por el hambre y la desnutrición y todas sus patologías asociadas. Tampoco, la voluntad, la disposición y el interés de sus futuros mandatarios territoriales en emprender una lucha frontal contra la corrupción para que por esa cañería no se fuguen los recursos públicos. La Guajira debe convertirse en un propósito de País, con un gobierno territorial de corte social como el actual gobierno nacional para invertir los esfuerzos y recursos en la gente. Pero para lograrlo necesita mejorar su capacidad de interlocución con el gobierno central, ante lo cual sus dirigentes más connotados deben apostarle al interés superior de salvar a La Guajira. Pero para salvar a La Guajira debemos cambiar los paradigmas y estereotipos con la cual se ha venido gobernando, necesitamos avanzar en todas las dimensiones del desarrollo para cerrar brechas. Cerrar brechas significa apostarle a salir de la pobreza, el hambre, la corrupción y los malos manejos administrativos para convertir los presupuestos públicos en un plan de reparto del gasto público. Cerrar las brechas es sacar al departamento del estado de cosas inconstitucionales que no le permiten garantizar el mínimo vital de agua y alimentos a la población. Cerrar las brechas es mejorar los indicadores de bienestar para mejorar la calidad de vida y el desarrollo humano de nuestra población. Observamos que el gobierno nacional ha puesto su mirada en nuestro departamento, recorrerlo palmo a palmo, es un gran logro. La declaratoria de emergencia económica y social también junto con el anuncio de crear el Instituto nacional del Agua para La Guajira. Ahora falta establecer una buena sinergia de la región con la nación deponiendo intereses políticos y particulares para apostarle todos al interés superior del desarrollo de La Guajira. La Guajira necesita un proyecto de departamento articulado con el modelo de desarrollo nacional, esa es la ruta que visionamos.

