Debora Barros, el don de servir a todos que va por la Asamblea

Por: Juan Carlos Herrera

En verdad, basta conocer a Debora Barros una sola vez para saber que es de la gente. Su forma de hablar, de tratar a los demás, le ha valido que los demás, con el tiempo, le hayan pedido de mil maneras y hasta los ruegos que los represente. Se sienten bien atendidos, cuando ella habla por ellos, y los ayuda a decir lo que quieren decir. Porque esta mujer madre tiene la voz, para traducir lo que la misma tierra guajira nunca ha tenido casi la oportunidad de hablar. Ese don congénito, le ha hecho escuchar ahora el llamado de su gente que la quiere ver en campaña, para por primera vez de corazón tener la gran felicidad de votar.

   Ir a las urnas con toda la honestidad posible, y el interés de ver sus vidas cambiar. Conscientes de que con ella, el pueblo wayuu cada vez más toma un protagonismo electoral, que no se sospechaba desde los primeros días de la conquista y de la independencia.

Riohacha

Su lugar de nacimiento fue Riohacha, la capital de La Guajira, en el hospital Nuestra Señora de los Remedios. Sin embargo, ella siempre ha sentido, como todo wayuu, que pertenece a todo el territorio guajiro. En donde están sus antepasados, los espíritus que aún sufren o gozan con las cosas que pasan en la vida. Su padre es del corregimiento de Aremasain, perteneciente al municipio de Manaure.

   Por otra parte, su madre es de Bahía Portete, donde ella llega y es tratada desde el primer día que la vieron, como si hubiera nacido allí. O como si nunca se hubiera ido. “Mi corazón está dividido en tres partes: Uribia, Manaure y Riohacha. Eso hace parte del inicio de mi historia”, dice Debora.

   Sus estudios de prescolar, primaria, fueron entonces en Riohacha. Lugar donde pasó feliz esos años, escuchando la historia del mundo en español. A la hora de estar en la universidad, se fue a estudiar a Barranquilla donde cumplió su sueño de terminar derecho, siendo una abogada, la profesión que más se identifica con su personalidad. También en Santa Marta hizo especializaciones. En Ginebra, Suiza, realizó un tema sobre derechos humanos y derecho internacional humanitario. 

  Tenía motivos más que suficientes para eso. Su tierra, que da todo lo bueno, ha sufrido hasta emitir algunas veces lamento. Siempre en los conflictos, ha puesto muchos muertos. Precisamente, en el lugar de sus ancestros, esa tierra pediría la nueva ayuda del bien.

Masacre en Bahía Portete

Desde que nació, Debora Barros ha sentido el impulso de ser de sí misma como de los demás. Su don de gente, siempre le ha permitido desde que tiene uso de memoria, ver alrededor de sí a mucha gente, feliz de estar con alguien con su mente. Ese sentir por lo social, le ha valido la fama de buena persona. Carismática, corre por los demás. Aunque nunca imaginó, desde que Dios inventó el mundo, que ser buena persona es lo que menos se encuentra y más se necesita para la política. Pero comenzó a ser esa gestora social sin propónselo, cuando se presentó la masacre en Bahía Portete. 

   En la lucha por el dominio del territorio, muchos indígenas guajiros fueron exterminados por los escuadrones de paramilitares, entre ellos familiares suyos. La reacción de ella, como el de otras mujeres, no solo fue el de ser las voces de llanto en los velorios, sino el de denunciar esa hecatombe ante el mundo de las leyes. Darle apoyo a esos sobrevivientes, viudas, huérfanos, con un carisma por parte de ella que reflejaba que aún continuaba la vida. “Ahí inicié una lucha, una resistencia, no solo Debora, sino con toda mi familia, con mis hermanas, con mis primas, con mis tías, con mis abuelos, con mis tíos, iniciamos una lucha para mostrar todo lo que nosotros habíamos sufrido en el marco del conflicto armado”, relata. Fue ese su primer paso para convertirse en una líder, que estaba destinada a estar en la parte de la tierra guajira, donde más se necesitaba que quisiera a los demás.

  Había nacido la mujer que miraba ahora a toda La Guajira. Para quien vivir, no está separado del don de servir. Por más de dieciocho años no ha parado en eso, siendo la voz incluso de los buenos sueños ajenos. Experiencia que le ha salido de gran valor, al concluir que ayudar a los demás, le da más identidad rápida que llamarse en castellano Debora Barros.

  Fue su entrada en la política. Su diligencias con los asuntos de la sociedad, causaron que en La Guajira cada vez más se aprendieran su nombre. Su paso alto, llegó cuando fue nombrada secretaria de Gobierno. Allí tuvo la oportunidad de trabajar más con alcaldes, líderes sociales, diputados, y conocer más a La Guajira desde el punto de vista de una persona: el Gobernador o la Gobernadora. En efecto, fue Gobernadora encargada por ausencia de Jorge Enrique Vélez, experiencia que le sirvió ahora no tanto para ser la mujer que más quería a La Guajira, sino la mujer a la que más quería La Guajira también.

  Una de sus grandes vivencias como funcionaria, fue la cercanía que tuvo varias veces con Juan Manuel Santos, en ese entonces Presidente de la República de Colombia, quien sería galardonado con el Premio Nobel de Paz. Un hombre de admirar, por su admiración permanente a la cultura autóctona. Aunque él conoce La Guajira, y cuando viene le hablan con totalidad de ella, la entiende mejor ancestralmente cuando se la traduce con su don de lengua bilingüe, Debora Barros. Llegó a acompañarlo en su recorrido por la Alta Guajira, ella, que comenzó a propósito su resistencia por el bien de esa tierra, años antes cuando el drama de Bahía Porte pidió que mujeres como sí existieran más.

   Desde ese momento, comenzó a ver su facilidad con las masas. Si veía que un candidato tenía el corazón igual a ella, lo apoyaba. La gente estaba donde estaba ella como líder social, y los candidatos veían esa fidelidad de Debora, reflejada en el aumento de votos. Era como una candidata, que prefería seguir en la invisibilidad, para que ganaran esas personas que se beneficiaban del pueblo, pero también del don humano de Debora Barros. Su don de gente, entregaba más gentes.

   No obstante, el mismo pueblo comenzó a verla a ella, como la persona buena que más se merecía los votos. Es decir: los directos. La rodearon, y su vida dio un giro inesperado, aunque en silencio muchas veces soñado. Le dijeron con cariño, pero también como una advertencia: “Debora, ya no sigas apoyando a más nadie. Ya no sigas buscando que tú le pongas votos a los demás. Nosotros queremos votar por ti, porque si en esta oportunidad tú no te lanzas, no cuentes más con nosotros”. Ella quedó anonadada. Era la primera vez que sintió en su corazón, el gran peso del amor que ya le tenía el pueblo.

   Pensó en la Asamblea. Su experiencia como secretaria de gobierno, y de alguna manera Gobernadora, le daban la sabiduría para ayudar a construir un nuevo gobierno que, después de casi dos décadas, dé cosas buenas que hablar a nivel nacional. Al lado de otros diputados, buscar la unión para sentir que el gran departamento sí existe. Y, sobre todo, que esa unión sirva para que por fin después de mucho tiempo, tengamos ese Gobernador que alcance una vida de al menos cuatro años.

   Respecto a este tema, piensa que hay una solución, pues dice que el pueblo, sobre todo el pueblo, elija con el corazón más que con los ojos. Alguien que tenga una excelente hoja de vida, y sobre todo que sea muy humano, como la mayoría de la gente que vota por él. Que, desde el poder, busque la unión con todos los sectores y partidos, para que vuelva a ser el Gobernador, como pasaba antaño, durante cuatro años el hombre más querido por los guajiros.

La campaña para la Asamblea

Es la hora de demostrar su mejor forma de ser: querer y abrazar todos los días a los demás. Por primera vez, Debora Barros aspira a un cargo ascendida directamente por el pueblo. No la apadrina ningún grupo político poderoso, sino una gran mayoría de habitantes que hace casi dos décadas saben quién es Debora Barros, haciendo existir mejor a los demás. En su agenda está ir con dinámica a los quince municipios, visitar todos los corregimientos, veredas y caminos, para llevar el mensaje del amor que más los beneficiará. Tocar todas las puertas, pero, sobre todo, los corazones. Es un esfuerzo para ella y su equipo, pero no hay ningún sacrificio que no esté dispuesta a hacer, por el bien de una nueva Guajira.

  No es nada nuevo para ella. Su experiencia acompañando a grandes personalidades a lo ancho y largo del desierto, le ha ayudado a conocer muchas caras. Caras que sonríen, de tanto años viendo sonreír la suya. Porque mientras muchos buscan los votos, ella busca la felicidad de todos, antes y después de la campaña. Con ese empuje no se detiene, deseando cambiar la vida de numerosas personas, con el cambio monumental que la victoria le dará a ella.

   Es consciente de que, aunque es de sangre wayuu, el electorado wayuu no es de alguien arijuna o de raza indígena, sino del que más les devuelva los derechos de la tierra. Por eso su propuesta es la mejor, porque al fin y al cabo, como wayuu que es, también la beneficia con inteligencia a ella. Así que con los caciques y clanes de ranchería, se identifica no tanto con el idioma wayuunaiki sino con los sueños. Sabe que es un factor muy importante para aspirar a la Asamblea, donde, a raíz de su fama y arrollador liderazgo social, varios se preguntan por qué no ha estado allí desde tiempos antes.

   Nadie olvida que por la comunidad wayuu, en Bahía Portete, comenzó su buena costumbre pública de servir. A la gente más necesitada que uno se pueda imaginar. Pero al ir creciendo, ahora como diputada quiere hacerlo de la mano de los otros diputados orientando al nuevo Gobernador, por todo el territorio mágico de La Guajira.

   Por último, aprovecha como siempre cada oportunidad para hacerle un llamado a todos los guajiros que ya saben, o apenas están sabiendo de ella: votar por Debora Barros, es amar a La Guajira como únicamente  la ama ella. Pero quien, a pesar de ese inmenso amor, no puede llegar a la Asamblea sola por sí misma, sino por la correspondencia de los demás. Su voz es contundente, por la carga maternal que lleva: “El mensaje que les mando es que me apoyen, que me ayuden, que no me dejen sola en este proyecto, que los invito a que ese unan a este proyecto, que hagan parte de este proyecto; algo importante en este proyecto que aquí no van a ser rabo, aquí van a ser cabeza todas aquellas personas que lleguen a luchar que logremos esta credencial juntos”. Sabe en serio que cuando sea diputada, dejará claro, una vez más, que amar a La Guajira fue la razón que la llevó sin darse cuenta a meterse con el alma entera en la política.

Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?