TRAS LOS PASOS DE GABO

Por Franco Brito B.

Riohacha se llenó de gloria, cuando nuestro Nobel, estuvo recorriendo nuestras calles angostas del centro de la ciudad y empezaron a llegar los recuerdos de las historias que Luisa Santiaga, le contaba de sus años vivido en la cuna del Almirante Padilla.

Creo honestamente que tener una semblanza de Gabo a estas altura de vida, después que  todo un mar de escritores y de biógrafos, que con sus plumas lo han engrandecidos, no me cabe la menor duda de que hay que tener el ingenio del propio Gabo y no caer en la repetición de lo ya sabido sobre su vida literaria.

Gabo en Riohacha, estuvo en compañía de su amigo Mauricio Gómez Escobar, hijo del gran hombre republicano Álvaro Gómez Hurtado, ellos en compañía de Jaime García Márquez y Ricardo Mario Márquez Iguarán, llegaron a la casa de mis padres en busca de un flan de caramelo que doña Temi le había preparado por petición de Jaime García, en medio de los saludos y de los recuerdos vividos, ante la pregunta de doña Temi, directamente al Nobel,  ¿doctor donde vio la luz por primera vez? Gabo le respondió no me diga doctor, y con una humildad llena de gloria, le contestó:  Aracataca me vio nacer.

Mientra esto sucedía, Mauricio Gómez, se escapó y subió las escalinatas de la casa conservadora de doña Aura Deluque Panaflek, a llevarle un saludo de su señor padre, por ser ella su amiga personal y política.

Doña Aura, después de los saludos y de una corta conversación, le dijo en tono por demás enérgico, que como así, que estas en una correría con el comunista de Gabo, amigo de Fidel Castro. Mauricio sorprendido, le contestó, no doña Aura, yo no ando con ningún comunista, yo ando con el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, a lo que contestó doña Aura, si eso es así, traimelo para conocerlo personalmente y darle un abrazo.

Cuando Mauricio bajó para complacer a doña Aura, Gabo está recorriendo los pasos que su mamá le enseñó y que le había contado, a donde vivíamos se contemplaba el mar y el nordeste refrescaba las tardes calurosas que años más tardes encontraría en Macondo, que solamente era refrescada por los bloques de hielo llevados por los gitanos.

El nombre espléndido y emblemático de nuestra ciudad, ha sido moldeado por las mejores plumas de la literatura universal, hoy solo quiero destacar su nombre en Cien Años de Soledad, en trece ocasiones aparece en la magna obra de García Márquez, es como si fuera un número mágico, y su nombre viene asociado con asalto de piratas, inicio de guerra, partida en busca de gloria y frustraciones, de aquí salió José Arcadio Buendía, después de matar con su lanza que había heredado de su abuelo, al gallero Prudencio Aguilar, se dispuso huir del recuerdo y de las aparición que a él y a Úrsula lo atormentaban cuando en las noches, hacia su aparición la figura de Prudencio Aguilar y, toma la decisión de traspasar la Sierra Nevada y, en las orillas de un «Río de aguas diáfanas, que se precipitaba por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes, como huevos prehistóricos», llego a Macondo y a su maravilloso mundo lleno de realismo mágico.

Related posts

LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL ABOGADO LITIGANTE

La Guajira volvió al abandono estatal

Riohacha se transforma desde sus parques y escenarios deportivos