Por: Felix Lopesierra Mejia
Como sociedad, a veces nos desconectamos de la empatía y el cuidado mutuo. Priorizamos el individualismo y el éxito material sobre el bienestar de los demás, especialmente de los más vulnerables. Falta invertir más en educación, en apoyo familiar y en crear entornos seguros para nuestros niños y niñas. También es crucial que denunciemos y combatamos la violencia en todas sus formas.
Gran parte del problema radica en la normalización de la violencia y la falta de consecuencias reales para quienes la ejercen. A menudo, los sistemas de protección infantil son insuficientes o no funcionan correctamente, dejando a los niños y niñas vulnerables. Además, la pobreza y la desigualdad crean un caldo de cultivo para la delincuencia y la explotación. Es fundamental que fortalezcamos las instituciones, promovamos una cultura de respeto y empatía, y abordemos las causas subyacentes de la violencia.
En La Guajira y Riohacha urge la creación y puesta en marcha de LOS OBSERVATORIOS DEL DELITO, un observatorio del delito es un centro de investigación y análisis que se dedique al estudio de los fenómenos sociales y criminales. Estos observatorios se encargarían de recolectar, analizar y difundir datos sobre delitos, violencia y otros problemas sociales relacionados. Utilizando diversas fuentes de información, como estadísticas policiales, encuestas de victimización y estudios académicos, para identificar patrones, tendencias y factores de riesgo asociados a la delincuencia para prevenirlos y combatirlos. Que desde ellos se propongan y evalúen estrategias y programas preventivos del delito y de promoción de la seguridad ciudadana. Que trabajen en colaboración con autoridades gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y la comunidad en general para diseñar e implementar políticas públicas basadas en evidencia real.
Esta herramienta sería fundamental para la toma de decisiones en materia de seguridad pública y para la formulación de políticas criminales efectivas. Su labor contribuiría a mejorar la comprensión de la delincuencia y a promover la prevención y el control del delito. Ya que la judicialización o la muerte son los últimos eslabones de la cadena de consecuencias de este fenómeno y desgracia social.
Mi recomendación y clamor a los gobernantes priorizar la inversión en educación de calidad y programas de apoyo familiar. También es crucial fortalecer las instituciones encargadas de proteger a los niños y niñas, asegurando que tengan los recursos y la capacitación necesarios para prevenir y abordar la violencia. Además, les instaría a promover políticas que reduzcan la pobreza y la desigualdad, creando oportunidades para todos.
No sigamos permitiendo que nuestros niños, niñas y la juventud se nos mueran sin ni siquiera planificar sus sueños, que la vejez no se nos convierta en un privilegio.
TE PIDO PERDON en nombre de la sociedad riohachera y guajira «Niñas como Adanhys: Víctimas de una sociedad que falla.»

