Por José Armando Olmedo Ávila
Lo que vivimos en estos días frente a la discusión de los temas públicos es muy superficial. Estamos rodeados de personas que leen el resumen de un libro o la opinión de una noticia y ya creen saber leer. Que ven un minuto de un documental y ya creen saber de historia.
Las redes sociales han sido tan poderosas para dar libertad de opinión e información, pero a su vez han creado una sociedad de Zombies Digitales. Denomino Zombies Digitales a esas personas a las que solo les interesa leer lo que refuerza sus creencias, quienes solo escuchan lo que quieren oír, a esos que solo les gustan las verdades a medias.
Las redes han amplificado la voz de esos Zombies, al punto de que ellos creen que solo hay una única verdad: la de ellos. Y las redes, como modelo de negocio, han sido tan fuertes que su algoritmo funciona para entregarles a los Zombies lo que quieren, porque son sus consumidores y hay que mantenerlos conectados.
Lo cierto es que hay otros puntos de vista, otros lados de la historia, otro mundo por ver. No seamos miopes. Para eso tenemos dos ojos, dos oídos, papilas gustativas de varios sabores; no para que los Zombies se queden con una sola visión del planeta.
Cuando hacemos las lecturas desde diferentes ángulos, es más difícil que nos puedan convencer. En Colombia es claro que este gobierno no ha destruido la economía, como los Zombies dicen. Es evidente que no ha sido un fracaso total: tiene muchos errores, mucho por mejorar, mucho por estudiar, pero los Zombies solo ven una parte de lo que pasa y la amplifican como una gran verdad.
Sin embargo, los datos hablan de algo diferente. Resulta que Colombia crece más que el promedio de América Latina, el empleo aumenta y el consumo se fortalece. Pero al Zombie solo le interesa ver lo que quiere ver, no los datos.