Durante el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo que se realiza en Riohacha, uno de los temas que más resonancia ha tenido entre los asistentes es el de las víctimas del conflicto armado colombiano que hoy viven fuera del país. Son miles de personas que no solo cargan con las heridas del desplazamiento, sino también con la pérdida de su territorio. Para ellas, la restitución de tierras se convierte no solo en una acción jurídica, sino en un acto de justicia histórica.
Desde un rincón del foro, entre conversatorios, delegaciones y medios de comunicación, la voz de Aura Patricia Oliver Jaime, Subdirectora General de la Unidad de Restitución de Tierras, se alza con claridad y compromiso. “Este foro internacional es una oportunidad valiosísima para todas las personas que han tenido que salir de Colombia por razones del conflicto armado, persecución política o por otras causas”, afirma con firmeza.
Tierra, identidad y derecho
Para Oliver Jaime, el escenario de migración y desplazamiento forzado debe analizarse más allá del tránsito de personas: implica una fractura profunda con la tierra, con el territorio, con las raíces. “Muchos de quienes hoy están en Venezuela, Ecuador, Estados Unidos, España o Canadá fueron víctimas de despojo y abandono. Perdieron sus predios, sus proyectos de vida”, explica.
En ese contexto, la Ley 2421, aprobada recientemente, se convierte en una herramienta de esperanza. Esta norma permite que las víctimas que hoy viven en el exterior, y que fueron desplazadas forzosamente, puedan reactivar sus solicitudes de restitución de tierras o, si lo prefieren, acceder a una compensación económica.
“Es fundamental que estas personas sepan que no están olvidadas, que existe una institucionalidad que las reconoce, que las quiere volver a incluir y que les está tendiendo la mano”, dice la Subdirectora, convencida de que la reparación integral también cruza fronteras.
El foro como punto de encuentro
La participación de la Unidad de Restitución de Tierras en el foro no es un acto protocolario. Es una presencia simbólica y práctica. “Nos sentimos orgullosos de estar aquí, dialogando con la sociedad civil, con organismos internacionales y con las mismas víctimas que han organizado procesos en el exterior para seguir luchando por sus derechos”, resalta Oliver Jaime.
Este tipo de espacios, asegura, son esenciales para fortalecer la confianza, renovar compromisos y construir soluciones colectivas. “Aquí no se trata solo de hablar, sino de trabajar juntos, sumar esfuerzos y actuar con sentido humano y justicia social”, agrega.
Un mensaje para quienes están lejos
Antes de cerrar su intervención, la Subdirectora dirige un mensaje claro y directo a las víctimas que viven más allá de las fronteras colombianas:
“A todas las personas que fueron desplazadas, que hoy están en otros países y que perdieron sus predios, les decimos: acérquense a nosotros. Contáctennos. Pueden presentar sus solicitudes para recuperar sus tierras o, si así lo deciden, pedir la compensación. No están solas.”
La Unidad habilitará canales específicos para atención a víctimas en el exterior, con el objetivo de facilitar los trámites y asegurar que cada caso reciba el acompañamiento necesario.
Una deuda que comienza a saldarse
La tierra en Colombia es más que una propiedad: es memoria, es arraigo, es dignidad. Y en este foro internacional, Riohacha no solo ha sido anfitriona de un diálogo global, sino también la plataforma desde donde el país reafirma su compromiso con quienes un día tuvieron que irse. Porque la restitución —como lo recordó Aura Patricia Oliver Jaime— no es solo devolver hectáreas, es devolver esperanza.