El sol de la mañana caía con fuerza sobre la ciudad costera de Riohacha, pero ni el calor ni el viento seco de La Guajira impidieron que el espíritu de orgullo y hospitalidad se sintiera en cada rincón del centro de convenciones donde se inauguró la décima quinta edición del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo (FMMD).
Por primera vez, esta cumbre internacional se celebra en territorio colombiano, y el lugar escogido no fue una capital metropolitana, sino una ciudad fronteriza, con rostro caribe y corazón migrante: Riohacha.
“Hoy Riohacha representa a Colombia ante el mundo”, fueron las palabras del alcalde Genaro Redondo Choles, visiblemente emocionado, al dar la bienvenida a más de 44 países y 63 organizaciones que se dieron cita para hablar sobre uno de los fenómenos más complejos y determinantes del siglo XXI: la movilidad humana.
Desde el atril, en un escenario decorado con artesanías wayuu y fotografías de paisajes guajiros, el alcalde comenzó su intervención agradeciendo a Dios, al presidente Gustavo Petro, a la Cancillería y, muy especialmente, al embajador ante la ONU en Ginebra, Gustavo Gallón. “Sé que usted fue una pieza fundamental para que este foro estuviese en territorio colombiano”, expresó Genaro Redondo, subrayando la importancia de los lazos diplomáticos que hicieron posible el evento.
Una ciudad con experiencia migratoria
Riohacha no fue elegida al azar. Es un territorio que ha vivido en carne propia el impacto de los flujos migratorios, especialmente el éxodo venezolano. Actualmente, más de 50 mil migrantes venezolanos residen en el distrito, 6.200 niños y niñas estudian en sus escuelas, y más de 13.000 están afiliados al régimen subsidiado de salud.
“Hemos sido testigos activos de lo que ha sido el flujo migratorio en los últimos años”, afirmó el alcalde. Lejos de ver esta realidad como una carga, Genaro Redondo la presentó como una oportunidad de aprendizaje, solidaridad y construcción social.
Un mensaje al mundo: migrar también es un derecho
En un tono firme pero esperanzador, el alcalde aprovechó la tribuna para enviar un mensaje claro: la migración no puede reducirse a un pasaporte o una frontera. “Tenemos que ver el sentido humano de todas estas personas que emigran”, dijo, haciendo un llamado a repensar el enfoque global sobre el tema, poniendo la dignidad de las personas por encima de las estadísticas o las políticas restrictivas.
Este foro, aseguró Genaro Redondo, es también una ventana al mundo para mostrar otra cara de Riohacha: su potencial etnoturístico, su riqueza cultural y su capacidad de organización. “No solo podemos ser sede de flujos migratorios, también podemos ser sede de grandes eventos académicos y de diálogo internacional”, añadió con orgullo.
La unión hace la fuerza
El alcalde Genaro Redondo no olvidó agradecer a quienes desde el ámbito local hicieron posible que Riohacha brillara ante los ojos del mundo: periodistas, funcionarios, organizaciones de base y ciudadanos. “Cuando todos nos unimos y estamos del mismo lado, sacamos eventos como este adelante”, concluyó.
Mientras las delegaciones internacionales recorrían la ciudad, compartían experiencias y diseñaban estrategias para una migración más digna y justa, Riohacha se reafirmaba como mucho más que un punto en el mapa: como una ciudad capaz de tejer puentes entre lo local y lo global, entre el dolor del desplazamiento y la esperanza de un nuevo comienzo.

