La juventud toma la palabra en La Guajira: hacia las elecciones de los CMJ

Por: Emmanuel Rangel Redondo 

En La Guajira, la juventud está dejando de ser un actor silencioso para convertirse en protagonista de la vida pública. Los jóvenes guajiros tienen la oportunidad de elegir y ser elegidos en un escenario propio: las elecciones a los Consejos Municipales de Juventud (CMJ). Un espacio que, más allá de un proceso electoral, simboliza el reconocimiento de una generación que exige ser escuchada y tener un lugar en la toma de decisiones.

Este ejercicio democrático llega en un momento crucial. La Guajira enfrenta una realidad marcada por el desempleo juvenil, la deserción escolar, la falta de acceso a oportunidades culturales y económicas, y la crisis estructural en servicios básicos como el agua y la educación. Y es precisamente esta juventud —la que ha vivido en carne propia la desigualdad y el abandono institucional— la que hoy se organiza, debate y propone alternativas para transformar su territorio.

Los CMJ son mucho más que una formalidad legal. Son un escenario de incidencia política donde los jóvenes pueden construir agendas colectivas, vigilar el cumplimiento de las políticas públicas y abrir diálogos con los gobiernos municipales. En un departamento como el nuestro, históricamente controlado por clanes y clientelas, esta herramienta puede convertirse en un contrapeso democrático y en una semilla de liderazgo nuevo.

Lo más esperanzador es que, pese a las dificultades, los jóvenes guajiros están participando con entusiasmo. Desde Riohacha hasta Uribia, pasando por Maicao, Manaure, Dibulla, y el sur de La Guajira, se respira un aire de renovación. Las juventudes wayuu, afrodescendientes, rurales y urbanas levantan la voz para decir que no quieren ser simples espectadores, sino actores con propuestas concretas frente a los problemas que los afectan.

El reto, sin embargo, no termina en las urnas. La verdadera transformación vendrá si los CMJ logran consolidarse como espacios autónomos, libres de la manipulación política y cercanos a las realidades de los jóvenes. Para ello, se requiere no solo la voluntad de quienes resulten electos, sino también el compromiso de las instituciones y de la sociedad civil para garantizar que sus decisiones tengan peso.

Hoy la juventud guajira toma la palabra. Y al hacerlo, nos envía un mensaje poderoso: que el relevo generacional ya no es un discurso, sino una acción en marcha. Las elecciones a los CMJ son un paso histórico hacia una Guajira más participativa, justa y con jóvenes que, en vez de emigrar o resignarse, deciden quedarse para transformar.

El futuro del departamento se está escribiendo desde ahora, y es la juventud la que está marcando la primera línea de ese nuevo capítulo.

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