POR Pedro Arteta Bonivento
La Universidad de La Guajira nació en medio de la incredulidad. Muchos no creían en ella y llegó a tener la fama de ser tan débil como sus profesores. Eso fue hace muchos años. Con el tiempo, pasaron por su rectoría personajes que dejaron huella imborrable: el extinto Justo Pérez, Jairo Aguilar Ocando, Alguero, Maritza León, entre otros. Sin embargo, el verdadero desarrollo de nuestro alma mater comenzó con quien pocos creían, salvo el exgobernador y exrector Jairo Alfonso Aguilar Ocando. Su nombre: Carlos Arturo Robles Julio, a quien todos conocemos y queremos como Kloy.
No es un alias, es un reconocimiento a su autenticidad y a su valor como ser humano. Con Kloy se empezó a escribir una nueva historia, no solo para la universidad, sino para toda La Guajira. Para muchos jóvenes que, por su condición económica, jamás hubiesen podido ingresar a una universidad privada, Kloy abrió las puertas de la esperanza.
Bajo su liderazgo, la Universidad de La Guajira creció en infraestructura hasta el punto de no envidiarle nada a las grandes universidades públicas de la Costa. La planta docente se fortaleció, los estudiantes aumentaron en cantidad y en calidad, y los convenios nacionales e internacionales se multiplicaron. Era una tarea titánica, pero Kloy la asumió con disciplina, visión y constancia.
No se conformó. Con esfuerzo y de la mano de gobernadores como Hernando Deluque Freyle, logró lo impensable para muchos: la gratuidad para los estudiantes gracias a los recursos de regalías. Fue un paso histórico que cambió la vida de miles de familias guajiras.
Siempre acompañado por un grupo de aliados al interior de la universidad, entre ellos su promotor y hoy asesor cercano, el doctor Jairo Aguilar Ocando —a quien, con cariño y admiración, se le conocía como “el Comandante” por su capacidad de liderazgo—, Kloy no se detuvo. Su empeño rindió frutos y hace poco, con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, anunció a toda La Guajira la gran noticia: la Universidad de La Guajira había sido acreditada en alta calidad. Era otro peldaño hacia la excelencia.
Pero la historia no terminó ahí. Gracias a una gestión de años y al respaldo del gobierno del presidente Gustavo Petro, se consolidó uno de los sueños más grandes: la creación de la Facultad de Medicina en Uniguajira, priorizando a estudiantes de colegios públicos, afrodescendientes y wayuu. Esto permitirá que nuestros jóvenes, formados en su tierra, puedan regresar a servir a sus comunidades más necesitadas.
Carlos Arturo Robles Julio no es solo un gran rector ni un visionario. Es un ser humano íntegro, generoso, amigo de sus amigos, serio en sus compromisos y un hombre de familia ejemplar.
Por eso, desde mi rol de líder político e influencer de redes sociales, quiero expresar mi gratitud y respaldo a su gestión. Porque gracias a Kloy, mi hija estudia y mi hijo se forma como abogado en la Universidad de La Guajira sin que yo tenga que pagar un peso. Gracias a él, muchos jóvenes tienen hoy un futuro con oportunidades.
En nombre de quienes soñamos con una Guajira próspera, gracias Kloy. Que Dios le conceda muchos años de vida para seguir guiando a nuestra tierra hacia adelante, como lo hizo nuestro prócer José Prudencio Padilla en su tiempo.

