Con una eucaristía solemne y un emotivo mensaje de esperanza y desarrollo, el municipio de Manaure celebró sus 51 años de vida administrativa, destacando su identidad cultural wayuu, sus riquezas naturales y el compromiso de sus autoridades con el bienestar de su gente.

La jornada conmemorativa inició con una misa en acción de gracia, presidida por las autoridades eclesiásticas y acompañada por el alcalde Jhon Pimienta Jusayu, la gestora social Ingrid Amaya, exalcaldes, el presidente del Concejo Jesus Reyes Deluque y los honorables concejales, el diputado Olimpo Núñez, líderes comunitarios y manaureros, quienes elevaron oraciones con devoción, fe y esperanza a la Virgen de Santa Rita de Casia, patrona del municipio, por la paz y el progreso de esta tierra bendita.


En su intervención, el mandatario local expresó que “en esta hermosa mañana llena de lluvia nos acompaña el nacimiento de la vida administrativa del municipio de Manaure”, y citó el Salmo 33:12: “Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor”, reafirmando que su gestión ha estado guiada por la fe y la convicción de un mejor futuro para todos.

“Estamos trabajando para solucionar una de las problemáticas históricas de nuestro municipio: el acceso al agua potable. Hoy podemos decir con orgullo que ya hemos iniciado la distribución de agua por redes en sectores como La Unión, Villasada, Las Casitas Amarillas y otros barrios más.

Esta será una prueba piloto con el respaldo de la empresa AAA, y esperamos que para el año 2026, con el apoyo de ESEGUA, podamos llevar agua a los 16 barrios restantes”, afirmó el alcalde Pimienta.
Manaure, conocido por su majestuoso mar azul, la danza del flamenco rosado, y su emblemático cactus guajiro, se consolida como un territorio de oportunidades donde la sal y el gas son pilares de su economía y sustento de cientos de familias.


“Así como le brilla la sal a toda Colombia, ese es nuestro producto insignia. Manaure le aporta a Colombia y merece seguir siendo reconocido como un municipio de riqueza natural y cultural”, expresó el alcalde durante su intervención.
Después se celebró una serenata popular en honor a Manaure, un pueblo que se destaca por la armonía de su gente, su cultura wayuu, y su incansable lucha por el progreso, sin perder su esencia ni su conexión con la tierra y con Dios.

FORO
La Institución Educativa Urbana Mixta N° 1 fue sede del Foro Histórico que reunió a autoridades locales, estudiantes, gestores culturales y miembros de la comunidad, en un acto cargado de memoria, reflexión y reconocimiento a las raíces del municipio.
El evento tuvo como eje central una intervención del escritor e historiador Juan Barros, quien ofreció una radiografía detallada sobre la historia de la explotación de la sal marina, recurso vital en la economía y cultura de Manaure.
Su análisis, sustentado en años de investigación y vivencias directas como exgerente de la empresa Salinas de Manaure (SAMA), fue un llamado a la memoria y a la defensa del patrimonio local.
Barros, autor del libro «Los pecados de la sal», fue exaltado por su aporte a la memoria histórica del municipio. La obra, considerada un referente en la documentación de la industria salinera, permite comprender el impacto social, económico y político de este recurso en la vida de los manaureros.
“Reconocerlo es destacar su labor investigativa, que constituye una herramienta esencial para comprender el pasado y proyectar un futuro más justo para Manaure”, expresó el alcalde Jhon Pimienta Jusayu durante el acto.
Un homenaje a la memoria, la identidad y el futuro
El Foro Histórico no solo conmemoró un aniversario más de la vida administrativa de Manaure; fue también un acto de memoria colectiva y reafirmación de la identidad local. Desde la historia de la sal hasta las expresiones artísticas, los reconocimientos reflejaron la riqueza cultural y humana que caracteriza al municipio.
Con la mirada puesta en el futuro, autoridades y comunidad coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo los lazos entre el pasado, el presente y los sueños de desarrollo sostenible, justicia social y orgullo cultural para las nuevas generaciones manaureros.

