La Guajira de Los Pelaos

Por: Emmanuel Rangel Redondo 

La Guajira está viviendo un momento histórico. Por primera vez, la juventud no es una nota al pie ni un saludo protocolario en los discursos oficiales: hoy es protagonista. Y no por concesión, sino por lucha, persistencia y organización. La Guajira de los Pelaos es, más que un título, una realidad que empieza a tomar forma gracias a un proceso colectivo que ha transformado la manera en que se entiende la participación juvenil en el departamento.

La celebración de la Primera Semana de la Juventud de La Guajira marcó un antes y un después. No fue una agenda decorativa, sino un espacio de movilización, diálogo y propuestas. Fue la voz de una generación que exige ser escuchada y que, al mismo tiempo, ofrece soluciones concretas para los desafíos del territorio. Esta semana se convirtió en un símbolo del despertar juvenil: diverso, crítico y profundamente comprometido con la transformación de este departamento.

A este hito se suma la sanción de la Ordenanza 627 de 2025, un paso legislativo que reconoce formalmente la necesidad de fortalecer la participación juvenil y crear herramientas para su incidencia real. Esta decisión de los Honorables Diputados demuestra que cuando la juventud se organiza y toca las puertas con argumentos, las instituciones responden. La gobernabilidad se construye con confianza y corresponsabilidad, y este acto legislativo es una muestra de ello.

Pero nada de lo anterior habría sido posible sin el trabajo incansable y articulado entre la Plataforma Departamental de Juventud, el Consejo Departamental de Juventud y los colectivos que, desde los municipios, han impulsado este proceso. La unidad juvenil —tan difícil de lograr en un departamento históricamente fragmentado— ha sido una de las mayores conquistas. La juventud entendió que no basta con alzar la voz: hay que hacerlo en coro, con estrategia y con visión de futuro.

Hoy también avanza con pasos firmes la formulación de la Política Pública de Juventud de La Guajira, un instrumento que permitirá orientar inversiones, programas y decisiones durante los próximos años. Su construcción participativa no es un gesto simbólico: es el reconocimiento de que los jóvenes no solo viven la realidad del territorio, sino que son capaces de transformarla con propuestas técnicas y viables. Que esta política esté en curso es una victoria del trabajo serio y colectivo, de la insistencia y del compromiso.

La Guajira de Los Pelaos es la prueba de que cuando la juventud se mueve, La Guajira avanza. Es la demostración de que la participación no es un privilegio, sino un derecho. Es el resultado de un proceso que no nació en un escritorio, sino  desde el corazón profundo de la juventud.

Hoy, la juventud guajira está escribiendo historia. Y lo está haciendo con dignidad, con valentía y con la convicción de que el futuro no se espera: se construye. Esta es la Guajira que emerge una Guajira con voz joven, con liderazgo fresco y con una generación que, finalmente, decidió ponerse de pie.

Related posts

LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA DEL ABOGADO LITIGANTE

La Guajira volvió al abandono estatal

Riohacha se transforma desde sus parques y escenarios deportivos