Por Sait Ibarra Lopesierra
En La Guajira, donde la política se vive con intensidad territorial y memoria colectiva, los últimos días antes de las comisiones electorales no son de improvisación: son de precisión.
La credencial a Cámara y Senado no se consigue solo con estructura; se conquista con estrategia, narrativa y presencia real en el territorio.
En un departamento atravesado por desigualdades históricas —agua, salud, empleo, vías, niñez wayuu— el voto no es un trámite: es una apuesta por representación efectiva. ¿Qué deben hacer, entonces, los candidatos en esta recta final?
Cerrar filas: disciplina electoral y control del voto
La primera tarea es ordenar la casa.
Mapeo fino de liderazgos por municipio y comuna. Testigos electorales bien formados, con conocimiento del escrutinio. Transporte y logística claros para el día D, sin improvisaciones.
En La Guajira, donde cada mesa cuenta, perder un acta por descuido puede costar la credencial.
Mensaje claro y emocional: menos promesas, más compromisos medibles
El electorado está cansado de discursos abstractos. La estrategia comunicativa debe girar sobre tres ejes:
Problema concreto + solución viable + plazo definido. cercano, no tecnocrático. Reconocimiento explícito de errores del pasado.
Hablar de “gestión ante el Gobierno Nacional” sin explicar cómo y con quién ya no convence. La gente quiere saber: ¿qué proyecto radicará? ¿qué comisión integrará? ¿qué recursos gestionará?
Presencia territorial real, no solo digital
Las redes sociales amplifican, pero en La Guajira el voto aún se gana cara a cara. Reuniones pequeñas y focalizadas. Diálogo con líderes comunitarios, iglesias y asociaciones de mujeres. Escucha activa en comunidades rurales y wayuu.
Control del escrutinio: la batalla jurídica también cuenta
La recta final no termina el día de la votación. Equipo jurídico preparado. Seguimiento detallado al preconteo y al E-14. Vigilancia en las comisiones escrutadoras.
En elecciones cerradas, la diferencia puede estar en una reclamación oportuna.
Más que votos, legitimidad
La Guajira necesita representación con legitimidad social. No basta ganar; hay que gobernar políticamente el respaldo obtenido. Un candidato que llega con fracturas internas o con cuestionamientos éticos arranca debilitado en el Congreso.
En este tramo final, la estrategia debe combinar:
Organización territorial Comunicación directa Cierre logístico impecable Defensa jurídica del voto La credencial no la entrega la suerte; la entrega la planificación.
En La Guajira, cada elección redefine el equilibrio de poder regional. Y en estos últimos días, más que prometer, los aspirantes deben demostrar que están listos para representar con carácter, gestión y compromiso real al departamento.
Porque la política guajira ya no premia al más visible, sino al más preparado.