La jornada electoral dejó en evidencia el peso político del senador guajiro Alfredo Deluque Zuleta. Pero detrás de los resultados, de las cifras que aún se mueven en los escrutinios y de una votación que supera los 113 mil 091 apoyos en el departamento, hay una figura clave en la estrategia y organización de la campaña: la exgobernadora de La Guajira, Diala Wilches, quien asumió la gerencia del proceso electoral.
Para Wilches, la campaña fue el resultado de un trabajo disciplinado que combinó estrategia, innovación y una intensa dinámica de equipo.
“Fue un trabajo muy juicioso y muy gratificante. Le agradezco al senador Deluque por la confianza. Un día, muy tranquilamente, me pidió que lo acompañara en la gerencia de este nuevo proceso, su quinto periodo al Congreso, y lo asumimos con mucha disciplina”, relató.
Desde el inicio, la estratega entendió que esta campaña debía ser distinta. No se trataba solo de repetir una fórmula electoral, sino de construir un mensaje capaz de conectar con los colombianos en un momento político complejo.
“Teníamos claridad de que esta campaña iba a ser diferente, que verdaderamente buscaba cambiar el chip de todos los colombianos. Y los resultados hoy lo demuestran”, aseguró.
Los números respaldan su afirmación. La votación obtenida posiciona a Deluque como uno de los senadores más visibles de su partido y con una proyección nacional que trasciende las fronteras de La Guajira.
Para Wilches, ese respaldo también representa una oportunidad histórica para el departamento.
“Los guajiros tienen ahora la oportunidad de expresar en el Congreso una voz fuerte, alta y viva en defensa de los intereses de todos”, afirmó.
Una campaña que recorrió Colombia
Uno de los mayores retos de la gerencia fue coordinar una campaña con presencia nacional sin perder el control de cada detalle. La respuesta, según Wilches, estuvo en la innovación digital.
La estrategia se basó en el uso intensivo de herramientas tecnológicas, principalmente el celular, que se convirtió en la oficina móvil desde la cual se organizaban giras, reuniones y comunicaciones con los distintos equipos en todo el país.
“Fue sencillo y a la vez complejo. Usamos muchísimo la innovación digital, todo a través del celular, viajando y acompañando a los equipos en cada región”, explicó.
A esto se sumó la disciplina interna del equipo político del senador.
“El equipo del senador Deluque sigue lineamientos muy claros. Él es un hombre disciplinado, serio y capaz de liderar grandes trabajos, como lo fue esta campaña”, señaló.
La organización incluyó cuatro grandes giras nacionales y una última gira departamental que cerró la campaña en La Guajira.
Según Wilches, ese cierre fue uno de los momentos más memorables.
“Logramos terminar con broche de oro. Fue un cierre apoteósico que todos pudieron ver en redes sociales”, recordó.
El reto de coordinar todo
Más allá de la estrategia política, la logística fue uno de los mayores desafíos. Coordinar actividades en diferentes departamentos implicaba responder a cada solicitud, llamada o requerimiento de los equipos regionales.
“Nadie se podía quedar con un teléfono sin contestar. Nadie podía quedarse sin una llamada atendida. Había que resolver absolutamente todo y asegurarnos de que el senador llegara a tiempo a cada compromiso”, explicó.
Ese nivel de exigencia tuvo un costo: el descanso prácticamente desapareció.
“Creo que ha sido el momento en el que más me he admirado a mí misma. Si dormíamos tres horas era un lujo. Era una campaña que demandaba todo nuestro tiempo”, contó entre risas.
Aun así, el cansancio nunca logró opacar el entusiasmo.
“Nos gozamos la campaña de principio a fin”, afirmó.
El liderazgo femenino en la campaña
Para Wilches, esta experiencia también demostró el papel fundamental de las mujeres en la política.
“Las mujeres tenemos la capacidad de dejar un sello. Somos metódicas, organizadas y muy disciplinadas”, sostuvo.
Incluso reveló una particularidad del propio senador Deluque.
“Al senador le encanta trabajar con mujeres. Siempre lo ha dicho públicamente porque reconoce en nosotras una gran capacidad de organización”, comentó.
En su opinión, esta campaña representó uno de los mayores retos de su carrera profesional.
“Llevar una campaña de esta magnitud con transparencia, cuidado y mucha observancia fue un desafío enorme”, expresó.
Entre la política y la maternidad
Mientras dirigía una campaña nacional, Wilches también enfrentaba un reto personal: equilibrar el trabajo político con su rol de madre.
Su hija, aún pequeña, debió adaptarse al ritmo intenso de los viajes y las llamadas.
“Martina es una niña muy inteligente. Ella entiende cuando la mamá está en trabajo fuerte. Ya lo había vivido cuando estábamos en la gobernación”, contó.
Según dice, su hija incluso aprendió a convivir con la dinámica política.
“Ella sabe que la mamá trabaja con el celular, con llamadas, con viajes. Y fue feliz acompañándome”, relató con orgullo.
El respaldo de La Guajira
Uno de los resultados que más destaca Wilches es la respuesta del electorado guajiro.
“Respondió muy bien. Ahí están los votos. Más de 113 mil 091 que todavía están en escrutinio y siguen aumentando”, explicó.
Para la dirigente, esto confirma que la narrativa de la campaña logró conectar con la gente.
“La Guajira le copió la idea al senador de cambiar el chip de Colombia”, afirmó.
La fuerza del Partido de la U
Los resultados también consolidaron el peso político del Partido de la U en el departamento.
Según Wilches, la colectividad logró la mayor votación en Cámara y un posicionamiento importante en Senado a nivel nacional.
“El partido demostró con hechos y con votos que es la fuerza más importante de La Guajira”, dijo.
En el caso de Deluque, el triunfo representa su quinto periodo en el Congreso, pero también según su equipo el más fuerte electoralmente.
“Este ha sido el mejor periodo electo del senador. Un resultado que nos llena de orgullo”, aseguró.
Lo que viene
Tras meses de intensa campaña, Wilches planea tomarse un breve descanso antes de retomar el trabajo político.
“Vamos a reposar un rato y luego vendrán conversaciones con el senador, porque sinceramente el trabajo apenas empieza”, concluyó.
Porque si algo dejó claro esta campaña es que detrás de cada voto, de cada gira y de cada estrategia, hubo un equipo que trabajó sin descanso para convertir una aspiración política en una victoria electoral. Y en el centro de esa maquinaria estuvo una mujer que dirigió la campaña con disciplina, estrategia y una agenda que casi no dejó espacio para dormir.

