Ante el fracaso de la paz total, habrá que consolidar alternativas

‘La Asamblea Constituyente no será una guerra, sino un espacio para el acuerdo nacional’: presidente Petro

Por Martin Barros Choles

El presidente Gustavo Petro, fue gentil con las organizaciones armadas, al margen de la legalidad, aperturando oportunidades y espacios, para concertar mediante diálogos, acuerdos de paz, con: guerrilla, paramilitarismo, clanes y mafias; amparado en la ley, que faculta al gobierno, con quienes demuestren intenciones de viabilidad,  desistiendo de acciones bélicas,  extorciones, secuestros, liberar a los menores y jóvenes adultos, que hayan sido reclutados de manera forzosas o contra su voluntad.

 Por último, que desistan en un termino no superior de seis meses, del uso de armas, entregando estas, a las fuerzas armadas, que tienen a su cargo el monopolio y control de las misma, en el territorio nacional. A la vez, se garanticen seguridad e impulsos, de emprendimientos y operaciones productivas, para ocupación y beneficios, de quienes se acojan al proceso de paz, que no debe ser eterno.

No entiendo como formalizar el inicio de un proceso de paz, con quienes no tienen ninguna intención de desarmarse, ni de desistir de sus fechorías. Se le ha reconocido estatus beligerante, por el hecho de estar, persiguiendo, emboscando, hostigando y atacando de diferentes formas, a las fuerzas públicas armadas, ejercito, policía, armadas entre otros, pero las actividades delictivas que los comprometen, opacan y desvanecen; los deseos de gozar un territorio, libres de violencia.

Los obstáculos y las diferencias, para dialogar y lograr acuerdo de paz, lo sintetizan en el alzamiento en armas y narcotráfico, en diferentes facetas: producción, transporte y comercialización; que genera alta rentabilidad, utilizada en parte, para equiparse y comprar, cantidad de armas, incrementar su ejército de militantes y enfrentarlo, no solo con las fuerzas armadas, si no también con sus rivales, del negocio de cocaína, marihuana y hasta fentanilo. Igualmente defender los territorios, donde ejercen explotación de mineral precioso (oro) coltán y tierra raras. También están dedicado, al boleteo extorsivos (vacunas) secuestros y sicariatos.

Después del fracaso relacionado con los procesos de paz, es inútil repetirlo iniciando nuevos diálogos, con los mismos actores, que la han despreciados y saboteados, burlándose de las misma, pero quieren aprovechar los diálogos, para excarcelar, a comandantes subversivos detenidos, bajos custodias del Inpec, por una parte y por la otra, expedir salvo conductos, a  delegados a la distintas organizaciones al margen de la ley, fundamentado en conformación de mesas de dialogo, cuyos términos de duración, son indefinidos, sin limitar, ni prevenir acciones violentas contra las fuerzas armadas, ni que se continúen los reclutamientos de personas contra su voluntad, ni mucho menos, con las extorciones, urbanas y rurales. También debe controlarse la minería ilegal, que originan daños ambiéntale, relacionados con las contaminaciones de agua.

El nuevo gobierno (presidente) no les toca otra, que la decretar oportunidad de sometimientos, para quienes quieran rehacer su vida, dejando de manera individual o colectiva, el uso de las armas y los conciertos, no musicales, sino delictivos, los cuales, son objetos de valoración por las autoridades judiciales, encargadas, de investigar: hechos, confesiones, testimonios e implicaciones; que bien pueden resolverse en brevedad. La situación de zozobra, angustias, desosiego y ansiedad; debe haber una solución, pero esta depende, de las condiciones, del personaje que gobierna y manda, en el territorio nacional, complementada y coordinada, con autoridades, que rigen en los territorios regionales y locales, con apoyo del ejército y policía nacional

El gobierno estará frente a una disyuntiva, entre, continuar dialogando, tolerando los desmanes, acciones violentas, abusos, desprotección e inseguridad; o que se haga valer como mandatario, haciendo uso, de facultades y atribuciones; constitucionales y legales, para acondicionar las herramientas y usar, los medios disponibles, para ejercer la autoridad competente, frente a los males que aterran, encubado y encastrado, en nuestra sociedad, requiriendo extirparlo. Si por las buenas no se logran, se hace necesario, la declaratoria de una guerra civil. No podemos seguir sometido bajo el terror, ni continuar: perseguidos, atrofiados, arrumado y escondidos; por causas de amenazas, temor y miedo, que ha afectado el estado emocional de muchas personas, que requieren de tratamiento especial.

Ya basta contabilizar tantas víctimas, civiles y militares, que diariamente terminan asesinados, como consecuencias de acciones terrorista, que atormentan, la salud mental de las personas, que convive en medio del horror, en un infierno que carecen de seguridad total, sobre las cuales el gobierno, tiene que ver como contrarrestarla, para controlarla, hasta someterla. Hoy día, con las tecnologías en inteligencia artificial, biometrías, interceptaciones de telecomunicaciones, cámaras aéreas y drones, no es nada difícil, ubicar objetivos y manejar operaciones militares, sin tano riesgos y mayor precisión.

Debe emprenderse los acosos aéreos con naves, tripuladas y no tripuladas (drones), apoyado con grupos de infantería y equipos de artilleras, dotados de equipos de inteligencia y bélicos, para los desalojos de campamentos, en operaciones militares, ocurrida en “Casa Verde”, que constituía refugio y fortín central, predilecto para los miembros del Secretariado de la Farc, ubicado en corazón de la selva, departamento del Meta. Es la mejor referencia ejemplar para repetir mismas a sañas, sobre otras ubicaciones asentadas en distintas jurisdicciones municipales rurales, del territorio nacional, que sirven de bases para descansar, alimentarse, armarse, comunicarse, organizarse y acomodar caletas; con distintos elementos utilizados en conflictos armados.

Si al escalamiento de violencia desatadas, no se le pone mano dura, hasta rendir y vencer, a la subversión, no reivindicaremos los territorios ocupados en Colombia, que abarca un 25% del territorio nacional, una cuarta parte, sin frontera, libre para extenderse, donde ejercen dominio en las poblaciones, movilizaciones y las actividades: comercial, extractivas y de servicios; sin excepciones. Operan como gobierno, limitan y condicionan libertades, castigan a infractores con multas y persiguen; hasta neutralizarlo o sacarlo de esta vida, a contradictores, opositores y evasores de extorciones. Mas fácil seria cederle los territorios, a las organizaciones armadas ilegales, tolerando todos su accionar, perverso y criminal, por incapacidad de gobernerno, cuando lo que se requiere con urgencia, es control, orden y seguridad en la nación. La paz es la gloria de Dios, compártamela, sin presiones, atadura, ni condiciones limitantes, ni humillante.

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