Álvaro Paly Gámez: cronista musical de La Guajira y guardián musical del Caribe

Por Roger Bermúdez Villamizar

La Universidad de La Guajira lamenta profundamente el fallecimiento de Álvaro Paly Gámez Ramírez, músico, compositor y cantante riohachero que dedicó 45 años de su vida a preservar, difundir y enaltecer la actividad musical de nuestra región. Nacido en Riohacha el 12 de noviembre de 1956, Paly no solo fue un intérprete excepcional, sino un auténtico cronista musical que supo traducir en melodías la identidad cultural de La Guajira. Su partida deja un vacío irreparable en el panorama artístico regional, pero también un legado invaluable que trasciende generaciones y que desde nuestra Licenciatura en Música asumimos como compromiso de estudio, preservación y continuidad.

Formado en la tradición musical empírica que caracteriza a los grandes maestros de la música costeña, aprendió el oficio de su padre, Juan Gámez Suárez, trompetista y director de la Jazz Band Riohacha. «En mi época el músico nacía y se hacía con la práctica constante. La música es un arte innato en mi familia», afirmaba con orgullo. Desde sus inicios en 1973, cuando obtuvo el tercer lugar en el Festival Cactus de Oro con la canción Eva María, hasta la conformación de agrupaciones emblemáticas como Los Yorkis (1974), Los Satinos y finalmente su exitosa Orquesta La Decisión (1987-2001), recorrió un camino de aprendizaje continuo que lo llevó de la batería al canto, del acompañamiento al liderazgo, siempre con la humildad del artista que sabe que la música es un diálogo permanente entre la tradición y la innovación.

La labor más trascendental fue su compromiso inquebrantable con el rescate del folclor guajiro. Sus producciones discográficas Vida al Folclor 1 y 2 se constituyeron en documentos sonoros de valor patrimonial incalculable. Durante dos años de investigación rigurosa, armado con las partituras que le entregó su padre, Paly entrevistó a folcloristas como Noelia La Pipi Mejía, Mariana Gómez y Pedro Iguarán, reconstruyendo letras y contextos de temas emblemáticos como La Cuadrilla Pinto, El Cojo Magdaniel, Se Murió Martín y El Chinchorrazo. Estas canciones, que formaban parte del repertorio de la legendaria Banda Armonía de Riohacha dirigida por el maestro Carlos Espeleta Fince, representadas en El Pilón, La Cumbia, El Pasillo y otros ritmos que definen la diversidad cultural de la Riohacha Caribe. Paly no se limitó a grabar; recopiló, investigó, montó arreglos y recuperó una memoria musical que estaba en riesgo de perderse en el tiempo.

La proyección internacional de Paly Gámez elevó el nombre de Riohacha y La Guajira a escenarios que cruzaron fronteras. Su presentación en el Festival Internacional del Bolero en Cuba, donde rindió homenaje a Benny Moré acompañado por la legendaria Orquesta Aragón en el Teatro Mayer, confirmó su estatura como intérprete de calibre internacional. Su participación en intercambios culturales en Aruba, donde grabó temas en papiamento y ganó concursos televisivos interpretando composiciones de Robert Chandort, Ito Aniel y Martín Coandes, demostró su versatilidad y su capacidad para dialogar con otras culturas sin perder su esencia guajira. Compartió escenario con el inmortal Joe Arroyo, recorrió festivales desde la Feria de Cali hasta la Feria de las Flores en Medellín, llevó su música a Bogotá, Villavicencio, Maracaibo y Barranquilla, siempre como embajador de una región que supo cantar con autenticidad y pasión.

Para la Licenciatura en Música de la Universidad de La Guajira, Paly Gámez representa un modelo pedagógico fundamental: el del músico indagador que comprende que la creación artística y la investigación cultural son inseparables. En un contexto académico que valora el legado del territorio, la obra de Paly nos enseña que la música regional no es un objeto folclórico estático, sino un patrimonio vivo que requiere investigación, documentación y recreación constante. Su recopilación —la entrevista con sabedores, la consulta de partituras antiguas, el trabajo colaborativo con arreglistas y músicos profesionales— constituyen una metodología de campo que nuestros estudiantes deben estudiar y replicar. Su defensa permanente de la música costeña frente a la homogeneización comercial («Los músicos no nos podemos quejar de la falta de apoyo si seguimos imitando», declaró en 1998) es una lección de integridad artística que resuena con especial fuerza en estos tiempos.

El homenaje que le rindió el XIX Festival Friche, Arte y Cultura de Maicao en 2025, pocos meses antes de su partida, fue un reconocimiento merecido a una vida consagrada al arte y la cultura guajira. Desde la Universidad de La Guajira, asumimos el compromiso de mantener vivo el legado de Álvaro Paly Gámez a través de la investigación académica, la formación de nuevos músicos con conciencia regional y la difusión permanente de su obra. Que su ejemplo inspire a las nuevas generaciones de licenciados en música a ser, como él, cronistas, investigadores y guardianes del patrimonio sonoro de La Guajira. Descanse en paz, maestro Paly. Su música seguirá sonando en cada rincón de esta tierra que tanto amó y cantó.

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