Por: Byron Miguel Barros Mejía
Hablar hoy de la Universidad de La Guajira es hablar de una transformación institucional que pocos imaginaban hace algunos años. Quienes tuvimos la oportunidad de formarnos en esta alma máter conocemos de primera mano cómo pasó de ser una universidad con limitaciones en cobertura, infraestructura y reconocimiento nacional, a convertirse en una institución acreditada, con crecimiento exponencial, resultados tangibles y mayor impacto en el territorio.
Y esa transformación, con aciertos, desaciertos y grandes retos como ocurre en todo proceso administrativo, tiene un liderazgo que durante años ha marcado el rumbo institucional: Carlos Arturo Robles Julio. «Kloy».

Cuando Robles asumió la rectoría en el año 2009 bajo el lema “Academia y Proyección Social”, la Universidad de La Guajira atravesaba un escenario complejo. En aquel momento, hablar de acreditación institucional parecía un sueño lejano para una universidad pública ubicada en la periferia del país. Sin embargo, comenzó a construirse una visión distinta de universidad, una universidad conectada con el territorio, con mayor proyección social y enfocada en el fortalecimiento académico.
Posteriormente llegaría “Seguimos en Academia y Proyección Social”, ratificando la continuidad de un modelo que buscaba consolidar procesos institucionales y ampliar las oportunidades para miles de jóvenes guajiros que encontraban en la educación superior una posibilidad real de salir adelante.
Con el paso de los años, la universidad comenzó a crecer exponencialmente. Nuevos programas académicos, fortalecimiento investigativo, ampliación de cobertura, regionalización y una mayor presencia institucional empezaron a mostrar resultados visibles y medibles. Más adelante llegaría el proyecto “Uniguajira hacia la consolidación de la calidad”, marcando uno de los momentos más importantes en la historia institucional y consolidando el camino hacia estándares académicos más altos.

Posteriormente, bajo el lema “Por una Uniguajira acreditada, inclusiva e innovadora”, la institución alcanzó uno de los mayores hitos de toda su historia: la Acreditación Institucional en Alta Calidad. Un logro que no solamente transformó la percepción de la universidad a nivel nacional, sino que elevó el orgullo de toda una comunidad universitaria y posicionó a la institución como una de las universidades públicas más importantes de la región Caribe.
Y quizás uno de los momentos más emotivos de ese proceso ocurrió cuando Carlos Robles anunció la acreditación pronunciando aquella frase que hoy muchos recuerdan: “Lo soñé y lo soñamos, lo logré y lo logramos”.
Aquellas palabras resumían años de trabajo institucional y el sentimiento colectivo de miles de estudiantes, docentes, administrativos y graduados que entendían que la Universidad de La Guajira estaba entrando a una nueva etapa de su historia.

Hoy los resultados son tangibles y hablan por sí solos. La Universidad de La Guajira supera actualmente los 17 mil estudiantes matriculados, cuenta con más de 32 mil graduados, más de 57 programas académicos muchos de ellos acreditados y una planta docente que supera los 1.700 profesores entre catedráticos y docentes vinculados. Asimismo, la universidad fortaleció significativamente sus procesos investigativos, ampliando y cualificando los grupos de investigación, la internacionalización, la movilidad académica y la presencia institucional en distintos municipios del departamento.
La apertura de programas como Medicina, Enfermería y Nutrición representa uno de los mayores hitos académicos en la historia reciente del departamento. Un sueño que durante años parecía imposible para muchos jóvenes guajiros y que hoy se convierte en una oportunidad real de formación profesional desde el territorio, evitando que cientos de estudiantes tengan que abandonar La Guajira para acceder a programas del área de la salud.
A ello se suma el fortalecimiento de la proyección social, el bienestar universitario, la sostenibilidad financiera institucional y la consolidación de procesos de investigación científica que hoy permiten que la universidad tenga mayor reconocimiento y presencia nacional.
Los reconocimientos también han llegado desde distintos sectores. Carlos Robles ha sido distinguido por organizaciones como ACORD Guajira y la Cámara Junior Internacional, resaltando su liderazgo administrativo y su impacto en el fortalecimiento de la educación superior pública en el departamento.

Pero quizás el mayor logro no se refleja únicamente en cifras o indicadores institucionales. El verdadero impacto está en las historias de miles de familias guajiras que hoy tienen profesionales en sus hogares gracias al crecimiento de la universidad pública.
Porque hablar de la Universidad de La Guajira también es hablar de movilidad social, de oportunidades y de transformación de vidas. Muchos jóvenes que antes tenían que abandonar el departamento o desistir de sus sueños profesionales, hoy encuentran en la universidad pública una oportunidad real de formación y crecimiento.
Quienes hoy escribimos, trabajamos y aportamos desde distintos espacios del departamento somos también el resultado del crecimiento institucional de la Universidad de La Guajira. Por eso, para muchos graduados, hablar de la transformación del alma máter no es solamente hablar de infraestructura o cifras; es hablar de oportunidades, de movilidad social y de sueños cumplidos.
Claro está, como en toda administración de largo aliento, también han existido críticas, debates y desaciertos. Ningún proceso institucional es perfecto. Sin embargo, incluso quienes hoy mantienen posiciones distintas difícilmente pueden desconocer la transformación estructural que ha vivido la Universidad de La Guajira durante estos años.
La oficialización de una nueva aspiración de Carlos Robles a la rectoría abre nuevamente el debate sobre el futuro institucional de la universidad. Algunos hablarán de renovación y otros de continuidad. Pero más allá de cualquier postura, existe una realidad evidente: hoy la universidad muestra resultados visibles, crecimiento institucional y una transformación que se siente en las aulas, en los territorios y en la vida de miles de graduados.
Quizás por eso el mensaje de “seguir soñando” cobra sentido en esta nueva etapa. Porque todavía existen grandes retos por alcanzar, nuevos programas por consolidar y muchas metas institucionales por cumplir.

Pero hablando claro, compadre: quienes vimos crecer esta universidad desde adentro sabemos perfectamente que aquí no solamente creció una institución.
Aquí crecieron los sueños de miles de jóvenes guajiros.
Aquí crecieron las oportunidades para todo un territorio.
Y junto al alma máter… también comenzó a crecer La Guajira.
Porque cuando crece el alma máter, crece La Guajira.
Sigamos soñando con una universidad Acreditada, Internacional y de Impacto
Mi respaldo es para Carlos Arturo Robles Julio.
Porque quienes nos graduamos de esta universidad sabemos perfectamente que su crecimiento también transformó nuestras vidas.