- El Banco de Alimentos de la Diócesis de Riohacha entregó más de 1,3 millones de kilos de alimentos en 2025, beneficiando mensualmente a más de 40.107 personas en situación de vulnerabilidad en La Guajira.
- El 70% de los alimentos entregados fueron saludables y de alto valor nutricional, impactando principalmente a población infantil, que representó el 76% de las personas beneficiadas.
- A través de PROAGRO, se rescataron 145.973 kilos de alimentos aptos para el consumo humano y se produjeron cerca de 35.000 kilos de alimentos mediante alianzas con comunidades rurales, donantes y empresas agropecuarias.
- En 2025 se fortalecieron procesos comunitarios y socioproductivos mediante la creación de 29 abastos comunitarios y la vinculación de 526 tejedoras Wayuu al programa Banco de Hilos, promoviendo seguridad alimentaria y generación de ingresos en comunidades vulnerables.
El Banco de Alimentos de la Diócesis de Riohacha informó que, durante el 2025, gestionó y logró entregar más de 1,3 millones de kilos de alimentos, beneficiando mensualmente a más de 40.107 personas en distintos municipios y comunidades vulnerables del territorio guajiro.
El impacto alcanzado durante 2025 refleja un trabajo articulado entre comunidades, donantes, aliados estratégicos y programas sociales que permitieron responder a las necesidades alimentarias de miles de familias, priorizando especialmente a la niñez. El 76% de la población atendida correspondió a niños, niñas y adolescentes entre los 0 y 12 años, mientras que el 70% de los alimentos entregados fueron saludables y de alto valor nutricional.
Uno de los programas con mayor impacto fue “Desayunos Saludables”, mediante el cual se entregaron 88.400 raciones alimentarias a niños y niñas, fortaleciendo procesos de nutrición y permanencia escolar a través del trabajo conjunto con organizaciones coejecutoras.
Asimismo, el programa “Banco de Hilos Comedores” garantizó atención continua a comedores comunitarios, alcanzando la entrega de 34.500 raciones alimentarias y más de 36 mil kilogramos de alimentos preparados yproductos para la preparación de comidas. Paralelamente, el programa “Alimentando Comunidades” logró entregar 33.306 raciones alimentarias, contribuyendo al bienestar nutricional de cientos de familias en condición de vulnerabilidad.
En el portafolio de rescate y aprovechamiento de alimentos, PROAGRO se consolidó como una estrategia clave para combatir el desperdicio alimentario. Durante el año, se recuperaron 145.973 kilos de alimentos aptos para el consumo humano, evitando su pérdida y redirigiéndolos hacia comunidades vulnerables. Además, a través de la modalidad de Producción Conjunta, se produjeron cerca de 35 mil kilos de alimentos en articulación con 45 donantes, 13 comunidades y 3 empresas agropecuarias de municipios como Riohacha, Maicao, Manaure, Dibulla y Fonseca.
La gestión también dejó importantes resultados en materia de fortalecimiento comunitario y economía solidaria. Durante 2025 se crearon 29 abastos comunitarios o tiendas solidarias en comunidades indígenas y parroquias, beneficiando directamente a 1.183 familias.
En atención nutricional especializada, el programa “Salvando Vidas” brindó atención integral a 61 niños y niñas diagnosticados con desnutrición aguda severa, contribuyendo a la recuperación y protección de esta población altamente vulnerable, tanto en zonas urbanas como rurales indígenas.
Por otro lado, el programa “Banco de Hilos” continuó transformando vidas a través del fortalecimiento socioproductivo de mujeres artesanas Wayuu. En 2025, 526 tejedoras se vincularon a la red de artesanas del programa, generando oportunidades de ingreso y sostenibilidad económica para sus familias y comunidades.
El balance de gestión también destacó el compromiso de 799 benefactores y aliados, quienes aportaron recursos en producto, tiempo, dinero y servicios, permitiendo fortalecer las acciones del Banco de Alimentos en todo el territorio diocesano.
Con estos resultados, el Banco de Alimentos de la Diócesis de Riohacha reafirma su misión de seguir convirtiendo comunidades alimentariamente seguras, promoviendo la caridad y solidaridad, el aprovechamiento responsable de alimentos y la dignidad humana de miles de las familias.