Sicarios irrumpen en vivienda y asesinan a uribiero en Santa Marta

La medianoche del domingo estaba a solo quince minutos de consolidarse en Santa Marta. En el conjunto residencial cerrado Ciudad Campestre El Nogal, el silencio habitual de la hora prometía un descanso pacífico para sus habitantes. Nada en la fachada de la casa F12, ubicada en la carrera 43 N° 37-29, sugería que el peligro acechaba de cerca. Pero el amparo de los muros y la supuesta seguridad de un complejo cerrado no fueron suficientes para detener la violencia.

Erick Javier González Rojas, un joven de 24 años que cargaba en su identidad el arraigo doble de haber nacido en Uribia, La Guajira, y de poseer también la nacionalidad venezolana, se encontraba en el interior de la vivienda. Para él, ese espacio era su refugio; para sus verdugos, el final del trayecto.

La irrupción del plomo

Eran exactamente las 11:45 de la noche cuando la tensa calma del sector se despedazó. Un grupo de hombres particulares, cuya frialdad quedó registrada en el modus operandi, logró flanquear los accesos del conjunto y llegar hasta la puerta de la casa F12. No hubo discusiones previas, ni gritos de advertencia, ni oportunidad para el reclamo.

Los sicarios ingresaron a la vivienda con una determinación pasmosa. Al tener a González Rojas a corta distancia, desenfundaron un arma de fuego y, en una fracción de segundo, el sonido seco y ensordecedor de las detonaciones acabó con el letargo de la noche. Erick Javier cayó herido de muerte en su propia sala, mientras los agresores daban la vuelta y escapaban velozmente, perdiéndose en la oscuridad de las calles samarias con rumbo desconocido.

El rastro de la investigación

El eco de los disparos alertó de inmediato a los vecinos y a las autoridades. Minutos después, el parpadeo de las luces azules y rojas de las patrullas iluminó la entrada de Ciudad Campestre El Nogal, rompiendo definitivamente la tranquilidad vecinal.

El caso quedó en manos del Laboratorio Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía.

Los peritos judiciales cruzaron el umbral de la casa F12, convertida ahora en una escena del crimen, para realizar los actos urgentes y la inspección técnica al cadáver. Entre el dolor y el asombro de la comunidad, los investigadores recolectaron vainillas y testimonios preliminares que permitan armar el rompecabezas de este atentado.

Hoy, mientras el cuerpo de Erick Javier espera el regreso simbólico a sus orígenes, la Fiscalía adelanta las pesquisas para responder las preguntas que quedan flotando en el aire de Santa Marta: ¿quiénes eran los hombres que burlaron la seguridad del conjunto y cuáles fueron los móviles reales para apagar, a balazos, la vida de este joven uribiero?

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