Las ciudades no cambian por casualidad. Se transforman cuando existe una ciudadanía comprometida, instituciones sólidas y líderes capaces de pensar más allá de la coyuntura. Hoy, mientras Riohacha enfrenta enormes desafíos relacionados con el empleo, la pobreza, la informalidad, la calidad de los servicios públicos y la falta de planificación, resulta indispensable abrir espacios para escuchar ideas que permitan imaginar un mejor futuro.
En esta edición, Guajira Gráfica conversa con el profesor Jhon Jairo Cataño, administrador de empresas, especialista en Gerencia Pública, magíster en Ciencias Sociales, docente universitario y exservidor público. Su trayectoria reúne la experiencia de la academia, el conocimiento de la administración pública y un permanente trabajo con comunidades del territorio.
Durante esta entrevista, el profesor Cataño no solo analiza las causas que han llevado a Riohacha a perder dinamismo en distintos frentes, sino que plantea una reflexión sobre la necesidad de recuperar la planificación como herramienta para construir ciudad, fortalecer la institucionalidad y devolverles a los riohacheros la confianza en su propio futuro.
Más que una conversación sobre los problemas de hoy, esta entrevista es una invitación a pensar la ciudad que queremos construir para las próximas generaciones.
¿Cuál ha sido su experiencia profesional?
He tenido la oportunidad de servir desde diferentes escenarios que me han permitido conocer profundamente a Riohacha.
He sido Concejal, Secretario de Gobierno, Secretario General, Asesor de Despacho y Alcalde encargado en distintas oportunidades. Paralelamente, durante más de una década he ejercido la docencia en la Universidad de La Guajira.
La academia me ha enseñado a investigar y comprender los problemas; el servicio público me permitió conocer cómo funcionan las instituciones y cuáles son los desafíos de gobernar. Esa combinación me ha dado una visión integral de la ciudad.
¿Qué representa la educación en su vida?
La educación cambió mi destino.
Soy orgullosamente egresado del Liceo Nacional Padilla. Estudié Administración de Empresas en la Universidad de La Guajira, realicé una especialización en Gerencia Pública en la Universidad del Norte y culminé una maestría en Ciencias Sociales nuevamente en la Universidad de La Guajira.
Cada etapa de mi formación abrió nuevas oportunidades.
Por eso siempre digo que cuando un gobierno invierte en educación no está construyendo únicamente colegios o universidades; está transformando proyectos de vida.
Creo profundamente que la gran transformación social de Riohacha comenzará el día en que la educación sea considerada la principal inversión pública y no un gasto.
¿Cómo ve hoy a Riohacha?
Veo una ciudad con enormes posibilidades, pero también percibo un sentimiento que se repite constantemente cuando hablo con la gente: La incertidumbre y el desánimo.
Muchos ciudadanos sienten que Riohacha ha retrocedido.
Servicios que antes existían hoy prácticamente desaparecieron.
El transporte público perdió capacidad.
Los servicios públicos son cada vez menos eficientes.
La movilidad se ha complicado.
Las calles se han convertido en botaderos de basura.
Todo esto genera la sensación de que la ciudad dejó de avanzar.
Sin embargo, creo firmemente que Riohacha puede recuperar su rumbo.
¿Qué significa para usted ser un buen gobernante?
Un buen gobernante no es quien más aparece en redes sociales.
Tampoco quien hace más anuncios.
Gobernar significa transformar la vida de las personas.
Eso se refleja en mejores empleos, educación de calidad, servicios públicos eficientes, infraestructura moderna, oportunidades para los jóvenes y decisiones responsables.
El centro de toda administración debe ser siempre el ciudadano.
Riohacha presenta altos niveles de desempleo. ¿Cuál considera que es la causa?
El empleo no llega por casualidad.
Es el resultado de una ciudad que planifica, genera confianza y crea condiciones para la inversión.
Durante muchos años Riohacha ha administrado la coyuntura, pero no ha construido una visión económica de largo plazo.
Necesitamos infraestructura, mejores servicios públicos, mayor competitividad, apoyo decidido al emprendimiento y condiciones para atraer inversión nacional e internacional.
Riohacha tiene potencial turístico, comercial, logístico, cultural y agroindustrial.
Lo que ha faltado es convertir ese potencial en oportunidades reales para la gente.
¿Cómo enfrentar la pobreza?
La pobreza no se supera únicamente con subsidios.
Se supera generando oportunidades.
Cuando una familia tiene empleo digno, educación de calidad, acceso a servicios públicos y posibilidades de emprender, rompe el círculo de la pobreza.
Nuestro mayor desafío es construir una economía que permita a las familias progresar con su propio esfuerzo.
¿Cómo interpreta la informalidad?
Detrás de cada trabajador informal hay una historia de esfuerzo.
Nadie sale a vender porque quiera vivir en la incertidumbre.
La mayoría simplemente busca sostener a su familia.
El reto consiste en crear una economía capaz de ofrecer alternativas para que esos trabajadores puedan crecer y formalizarse sin perder su sustento.
¿Qué responsabilidad han tenido los gobiernos?
Las ciudades no se transforman en cuatro años.
Se transforman durante décadas.
Cuando una administración abandona proyectos iniciados por la anterior, quien pierde no es un gobernante; pierde la ciudad.
Riohacha necesita una visión compartida que trascienda los periodos de gobierno.
Solo así podremos consolidar proyectos estratégicos que requieren continuidad y planificación.
¿Y cuál es la responsabilidad de los ciudadanos?
La democracia también exige responsabilidad.
Elegir un gobernante no puede ser una decisión basada únicamente en emociones, simpatías o intereses personales.
Debemos preguntarnos quién tiene preparación, experiencia, integridad y visión para conducir la ciudad.
Elegir bien es una responsabilidad con nuestros hijos y con el futuro de Riohacha.
Usted insiste mucho en la planificación. ¿Por qué?
Porque ninguna ciudad exitosa ha sido producto de la improvisación.
Las ciudades que admiramos planificaron durante décadas.
Pensaron primero en el agua, las vías, la movilidad, la educación, el espacio público y la competitividad.
Riohacha debe decidir desde hoy qué ciudad quiere ser dentro de veinte o treinta años y comenzar a construirla desde ahora.
No podemos seguir administrando únicamente las urgencias del presente.
¿Cómo imagina a Riohacha dentro de veinte años?
Imagino una ciudad donde los jóvenes encuentren oportunidades sin tener que irse.
Una ciudad con servicios públicos eficientes, un sistema de movilidad moderno, espacios públicos de calidad y una economía dinámica que genere empleo.
Una ciudad que aproveche su condición de capital del departamento, su riqueza cultural y su ubicación estratégica para convertirse en un referente del Caribe colombiano.
Ese futuro no llegará solo.
Tenemos que construirlo desde hoy.
Finalmente, ¿por qué está convencido de que Riohacha puede salir adelante?
Porque creo profundamente en su gente.
He recorrido barrios, comunidades indígenas, sectores rurales, instituciones educativas y organizaciones sociales.
En todos esos lugares he encontrado personas trabajadoras, talentosas y comprometidas con esta tierra.
Estoy convencido de que Riohacha no está condenada al atraso.
Lo que necesitamos es recuperar la confianza, planificar con visión de largo plazo y entender que el futuro no depende de la suerte.
El futuro se construye.