Por Sait Ibarra Lopesierra
La contienda electoral apenas empieza y el panorama ya deja varias reflexiones. Por un lado, reaparecen quienes presentan la experiencia como su principal carta de presentación. Sin embargo, la experiencia solo tiene valor cuando deja resultados. De lo contrario, termina siendo el recuerdo de oportunidades desperdiciadas.
Por otro lado, comienzan a surgir figuras que parecen haber construido su candidatura desde las redes sociales. Videos bien editados, fotografías, transmisiones en vivo y miles de interacciones no son suficientes para demostrar que se está preparado para gobernar un distrito con los enormes desafíos que enfrenta Riohacha.
Los ciudadanos deben exigir algo más que una buena imagen o un amplio recorrido político. Es momento de preguntar qué hicieron quienes ya ocuparon cargos públicos y qué proponen, con seriedad y conocimiento, quienes hoy se presentan como la renovación.
Riohacha no necesita elegir entre el pasado y una ilusión digital. Necesita liderazgo, carácter, capacidad de gestión y, sobre todo, gobernantes que entiendan que una campaña puede ganarse con publicidad, pero un buen gobierno solo se sostiene con resultados.
En estas elecciones, el mayor error sería confundir visibilidad con liderazgo y trayectoria con transformación. La ciudad ya no necesita más promesas; necesita hechos.