Por Sait Ibarra Lopesierra
Riohacha atraviesa una crisis silenciosa que cada día se hace más visible. Basta recorrer sus calles para encontrar montañas de residuos, puntos críticos convertidos en botaderos y una ciudadanía que siente que el servicio de aseo ha perdido eficiencia.
Sin embargo, el problema va mucho más allá del paso de un camión recolector. La verdadera dificultad está en la falta de una solución definitiva para la disposición final de los residuos. Durante años, la ciudad ha enfrentado decisiones temporales, cierres de sitios de disposición y el traslado de las basuras a otros municipios, una situación que incrementa costos, afecta la continuidad del servicio y demuestra la ausencia de una planificación de largo plazo.
No es casualidad que las autoridades hayan identificado decenas de puntos críticos de
acumulación de residuos. Tampoco es casualidad que la justicia haya ordenado avanzar en una solución estructural para el manejo de las basuras. La crisis no nació ayer; es el resultado de muchos años de decisiones aplazadas.
Pero sería injusto atribuir toda la responsabilidad a una sola entidad. La empresa prestadora del servicio debe cumplir con eficiencia; el Distrito debe ejercer control y liderar soluciones; las autoridades ambientales deben vigilar el cumplimiento de las normas, y la ciudadanía también tiene el deber de sacar los residuos en los horarios establecidos, reciclar y evitar convertir cualquier esquina en un botadero.
Riohacha es la capital de La Guajira y una ciudad con vocación turística. No puede acostumbrarse a convivir con la basura ni aceptar que esta haga parte del paisaje urbano.
Una ciudad limpia no se logra únicamente recogiendo residuos; se construye con planificación, inversión, educación ambiental y decisiones responsables.
La basura no distingue barrios, estratos ni colores políticos. Cuando las calles están sucias, perdemos todos. La pregunta que debemos hacernos no es quién tiene la culpa, sino cuándo comenzaremos, entre todos, a construir la solución que Riohacha merece.

