Río Desbordado, Promesas Rotas: La Desesperación Tras las Inundaciones en Riohacha 

Por Juana Cordero Moscote

En la última semana, las lluvias torrenciales han transformado las calles de Riohacha en impetuosos ríos, desbordando el descontento y la incertidumbre entre sus habitantes. Las imágenes de familias luchando contra las aguas y los relatos desgarradores de quienes nunca habían presenciado tal inundación han sacudido la conciencia de una ciudad que se ve vulnerable frente a la furia de la naturaleza.

La tormenta tropical Julia ha desencadenado no solo fuertes lluvias, sino también una marea de caos que ha afectado a 25 barrios, sumiendo a la comuna cuatro en una situación crítica que lleva más de 30 años sin una solución. Las aguas han alcanzado niveles inimaginables, dejando a su paso calles convertidas en ríos y a una población desamparada, lidiando con la incertidumbre de un futuro que se presenta más incierto que nunca.

La comuna cuatro enfrenta la situación más crítica, con 25 barrios afectados y el desafío de evacuar aguas que han alcanzado niveles alarmantes. En este contexto, surge la imperante necesidad de considerar tanto el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) como un Modelo de Ciudad, elementos cruciales para impulsar inversiones en infraestructura de servicios públicos.

Las lágrimas del cielo han destapado una realidad que la comunidad denuncia con dolor: las inundaciones son una carga constante debido a la ausencia de un sistema de alcantarillado y desagüe adecuado. Cerca de 800 familias se encuentran afectadas, lidiando con enfermedades diarreicas agudas y la amenaza de la leptospirosis por la exposición a aguas contaminadas.

La alcaldía, en un intento por enfrentar la crisis, ha desplegado esfuerzos en diferentes barrios, pero las limitaciones son evidentes. La falta de un sistema de alcantarillado moderno ha dejado a la ciudad vulnerable, esto debe motivar aún más a la empresa ESEpgua en relación con la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales (Ptar).

La Ptar y la construcción del alcantarillado pluvial no son solo infraestructuras, son la promesa de un ambiente más limpio y saludable para la ciudad. Pero, lamentablemente, la realidad es desalentadora. Las aguas que inundan Riohacha llevan consigo las frustraciones de una población que exige respuestas claras y acciones contundentes por parte de los gobiernos salientes y entrantes.

En este momento crítico, la voz del pueblo es poderosa, y es hora de exigir responsabilidad, transparencia y soluciones de fondo tanto a las autoridades como a la empresa ESEpgua. No podemos permitir que Riohacha siga siendo víctima de las lluvias y la falta de infraestructura. La construcción de la Ptar debe ser una prioridad real, no solo una promesa que se lleva el viento.

Los ciudadanos informados y exigentes son la clave para impulsar el cambio que nuestra ciudad necesita, para construir un futuro donde Riohacha no se vea arrastrada por las aguas de la incertidumbre. En medio de la adversidad, hago un llamado a la unión de todos los riohacheros. No desistamos en nuestra demanda de un mejor futuro. La Ptar es más que una planta de tratamiento, es la esperanza de un Riohacha más resiliente y preparada para enfrentar los desafíos climáticos. Que esta columna sirva como un eco de la voz de aquellos que anhelan un cambio real, una llamada a la acción para construir un futuro más sólido, resistente y próspero para nuestra amada Riohacha.

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