INDIOS Y NEGROS, SUPERAN A LOS BLANCOS, EN GOBIERNOS DE BOLIVIA Y SUR ÁFRICA

Por Martin Barros Choles

Sur África y Bolivia, son dos naciones, que durante muchos años, fue gobernada de manera exclusiva por mandatarios de raza blanca, cuando representaban menos del 20% de los habitantes, de la citada naciones, en cada uno de los referenciados países, habitados por más del 70%, por negros e indígenas. La raza blanca era considerada la más fina, con derechos extraordinarios, que dieron lugar, la implementación de monarquías, representada por reyes, que se apropiaban de extensiones prediales y hegemonía política, en condición de amo, señor y dueños territoriales; apoyado por el poder religioso predominante de la Iglesia Católica, imponiendo castigos inquisitivos y severos, a quienes incumplan sus ordenaciones, decretadas en documentos escritos, en régimen absoluto y soberano, sin abogados que ejerciera defensa, en debido proceso.

Todos los seres humanos, nacemos iguales para Dios, indiferentemente de las raza, color e idioma o lengua con que se comunique, sin embargo, la vanidad y los medios económicos, nos distancia, ubicando a unos por encima de otros. Indios y negros, que habitaban los montes o predios rurales, los consideraban animales salvajes, que podían utilizarlos en la explotación de la tierra, la industria y múltiples servicios feudales. Las razas india y negra, estaban constituidas en tribus de núcleo familiar, sin ubicación residencial fija. Eran nómadas y se movían en determinada área territorial, alimentándose con frutos que naturalmente cosecha la madre tierra, para alimentar a sus hijos. En realidad, los miembros indígenas y negro, de aquel entonces, se mostraban diferente de aquellos de color blanco, que nacían en las urbes. Los negros se comportaban tímidos y sumisos, mientras los indígenas de algunas tribus, reaccionaban agresivamente cuando extraños invadían sus territorios. Defendían sus pertenecías relacionadas con materiales preciosos, lo que dio lugar a que los blancos, determinaran exterminar indios, por indomables y los negros, fueron objeto de caza, no para adoptarlo como mascotas, sino utilizado como esclavos, de propiedad privada negociable. Los europeos de raza blanca, se lanzaron con ejércitos humanos, para apropiarse de territorio de los continentes: asiático, americano y africanos; masacrando indígenas, para robarle las riquezas, colonizando territorios, que conquistaban como propio, en operación de invasión y piratería, como se pudo palpar, en Latino América, con Cristóbal Colon, de origen italiano, seguido de los españoles.

Los indígenas se esmeraban en conservar las culturas y tradiciones que los caracterizan, pero el entendimiento con los blancos, era brutal y agreste, cuando lo correcto era una relacion de compresión y respeto, diferenciando lo rural de lo urbano, concertando comunicación, en las relaciones humana. Pero los civilizados, no hicieron más que acosar y matar indígenas, que se defendieron con lanzamientos de flechas y piedra, enfrentadas con espadas, últimamente con armas de fuego. Con luchas y resistencia, los indígenas y negros, se han ido preparando y educando, para superarse y emparejarse, con los blancos, gobernando naciones o estados territoriales, donde son mayoría, como está ocurriendo en Sur África, que fue gobernada durante muchos años, por presidente de raza blanca, que gozaban de privilegio vitalicio único, facultado por constitución para mandar, hasta cuando apareció un “pollo” atrevido Nelson Mandela,  que lideró con dignidad y ahínco, una feroz lucha reivindicativa, motivado por los derechos humanos y nacionalista, promoviendo y estimulando a las masas, para que lo apoyaran, con tan mala suerte, que lo capturaron y lo condenaron, a cadena perpetua. Desde la cárcel, que no lo amilanó, siguió impulsando las proyecciones, de compartir gobierno, participando con iguales derecho. Nelson Mandela, logra salir en libertad, mediante acuerdo de transición, liberando a los negros del sometimiento en su tierra, estigmatizados, despreciados, rechazado, vilipendiado y discriminado de mala fe. Al triunfar Mandela, salió de la cárcel, a gobernar, en calidad de presidente, haciéndose acreedor, del premió, Nobel de paz. En Sur África, abrió participación popular, de negros y blancos, erradicando ley del racismo, implementada por el Partido Nacional, en la segregación racial, conocida como Apartheid, pasó de gobierno presidencialista soberano, a régimen parlamentario.

Bolivia un país de 11 millones de habitante, durante centenares de años, fue gobernada, por los blancos, únicos con derecho hacer elegido, presidente. Los indígenas analfabetos, en nada que les interesara a los mandatarios, para brindarle educación, les convenía tenerlo  ignórate, son subsetible y aprovechables, para engaños, manipulaciones y explotaciones, abandonado a la suerte en miseria y labores, de campo fuente de subsistencia, pero a diferencia de Sur África, un indio sin ser bachiller, Evo Morales, aspiró y se lanzó, a la presidencia en tres ocasiones, hasta que por fin coronó gobernando durante 10 años, fortaleciendo a su raza indígena con educación y oportunidad de desarrollo, pero fue destronado después de haber triunfado en la última elección que resultó victorioso.  Por orden del presidente de Estado Unido, Donald Trump y la OEA, inventando fraude electoral, le corrieron el mandato y colocaron presidente de facto, al igual que en Venezuela, sin ser destronado Nicolás Maduro. Hace 10 día se celebraron nuevas elecciones, a un año del golpe de estado en Bolivia, al presidente Evo Morales por la fuerza, ordenando posterior mente captura obligando a exiliarse en México y después Argentina. Los indígenas de Bolivia, unidos se impusieron con una mayoría del 55% de la votación, derrotando a los blancos domiciliados en EE. UU, que aspiraban retomar el gobierno, por elección popular. Fue una lesión para que respeten, eligiendo a un indígena, Luis Arce presidente.

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