Una tarde cargada de brisa y esperanza, la cultura volvió a respirar con fuerza en el corazón de Riohacha. Luego de años de silencio y abandono, la plazoleta del Centro Cultural fue reabierta al público, y con ella, se abrió también un nuevo capítulo para el arte y los creadores guajiros. Un espacio olvidado, ahora convertido en símbolo de resistencia y renacimiento cultural.
Frente al mar, con una vista que parece diseñada para inspirar versos, lienzos y melodías, la directora departamental de Cultura, Seidy Obregón Romero, dio la bienvenida a gestores, cultores, artistas y ciudadanos, quienes se acercaron para ser testigos de este momento que —más que una reinauguración— fue una declaración de principios: la cultura tiene casa, tiene voz, y está viva.
“Hoy estamos haciendo como una reinauguración de nuestra plazoleta, un espacio cultural e institucional que estuvo cerrado mucho tiempo por deficiencias logísticas”, explicó Obregón con tono emocionado. “Pero gracias a la gestión y al apoyo incondicional del gobernador Jairo Aguilar logramos abrirla nuevamente al público, justo a tiempo para este evento tan importante para La Guajira”.
Y el evento no decepcionó. Música en vivo, muestras artísticas, abrazos entre creadores que volvían a encontrarse… todo bajo una atmósfera de celebración contenida. No hubo despliegues ostentosos ni promesas vacías. Hubo, en cambio, algo más valioso: la sensación real de que los espacios culturales pueden renacer, incluso con pocos recursos, cuando hay voluntad y gestión.
“No necesariamente fue con recursos públicos”, confesó Obregón. “Fue mucha gestión, mucho apoyo institucional. Y ese es el mensaje del gobernador: decirle a los cultores que este espacio es para ustedes, que está abierto, que se puede crear desde aquí”.
La terraza cultural, con su privilegiada vista al mar Caribe, se transforma ahora en un lugar de encuentro, creación y resistencia. En palabras de la directora, “esta vista espectacular que se da en esta terraza es poco vista en cualquier otro lugar del país, hasta del mundo. Queremos que los artistas vengan, se inspiren, creen… este es su lugar”.
La reapertura no solo recupera un lugar físico, sino también un símbolo de pertenencia para quienes día a día luchan por mantener viva la memoria y la identidad cultural de La Guajira. Con el lema “Ya estamos mirándonos al mar”, que abandera el gobierno actual, también se rehabilitó el entorno costero, permitiendo que la playa cercana esté limpia y adecuada como parte de esta apuesta por abrirle espacios dignos al arte.
Obregón fue clara: el Centro Cultural no es un edificio más del gobierno. Es una casa común. Una plataforma. Un refugio cultural, genero y de los jóvenes.
“Los cultores tienen las puertas abiertas aquí. A veces vienen buscando un apoyo económico, pero a través de la gestión logramos darles otras herramientas que a veces resultan más valiosas. Vengan, hablemos, concertemos… este espacio es de ustedes”.


