En medio de la vasta geografía de La Guajira, donde el sol arde y el viento arrastra historias olvidadas, ha nacido una esperanza silenciosa que viaja en una maleta. Una esperanza con nombre propio: Oscar Osvaldo Parra Barrio, un educador y gestor cultural que ha consagrado más de 25 años de su vida a promover la lectura y la escritura en comunidades rurales, donde los libros llegan con más dificultad que el agua potable.
Su labor, reconocida recientemente por el canal Caracol en su iniciativa Titanes Caracol, ha posicionado a Parra entre los 25 finalistas seleccionados de entre más de 800 proyectos de toda Colombia.

Su proyecto “Contando desde la Ruralidad”, respaldado por la Fundación Leer, Pensar y Escribir, ha sido nominado en la categoría de educación, lo que ya representa un triunfo monumental para las comunidades invisibilizadas del país.
Un camino con cinco filtros y una maleta viajera
“Titanes Caracol es una iniciativa que busca visibilizar proyectos que transforman vidas desde diferentes áreas: arte, ciencia, educación, tecnología… y yo fui postulado en la categoría de educación”, cuenta Parra con emoción en la voz. El proceso no fue fácil. Su iniciativa debió pasar por cinco exigentes filtros, incluyendo una evaluación por parte del comité del canal Caracol y posteriormente por un jurado compuesto por los patrocinadores del programa.

Y lo logró.
Oscar recuerda vívidamente el momento en que recibió la llamada: “Estaba en una comunidad, trabajando. Entró la llamada, pensé que era una equivocación… pero cuando me dijeron que había sido seleccionado entre los 40 mejores proyectos, no lo podía creer.
Luego pasamos a los 25 finalistas. Ya eso es una ganancia enorme”.
Más que un reconocimiento personal, Parra lo ve como una victoria colectiva: “Lo más valioso de estar en la final es que se visibiliza el territorio. Se está mirando a La Guajira desde otra óptica. Ya no como la región olvidada, sino como una tierra de posibilidades, de resistencia, de cultura viva”.

Una maleta llena de sueños, libros e historias
Oscar Osvaldo Parra no es guajiro de nacimiento. Nació en Aracataca, Magdalena, cuna del realismo mágico y tierra de Gabriel García Márquez. Llegó a La Guajira con una maleta cargada no solo de libros, sino de sueños, con el firme propósito de acercar la literatura a niños y jóvenes que rara vez han tenido una biblioteca a su alcance.
“Descubrí que no había librerías, que no existía una cultura de leer por placer, que los niños no tenían acceso a herramientas básicas de lectura. Y entonces decidí caminar con mi maleta literaria.

Fui a las rancherías, a los colegios rurales, a las veredas. Descubrí también que muchos niños no solo sufrían por falta de libros, sino por hambre, desnutrición. La lectura, en ese momento, se convirtió en alimento para el alma”.
Su proyecto, “Contando desde la Ruralidad”, nació de la necesidad de sanar a través del arte. Su maleta viajera contiene cuentos, juegos, historias, libros infantiles, poemas, y, sobre todo, esperanza.

Un reconocimiento que abre puertas y transforma miradas
La presencia de Parra en Titanes Caracol ha sido una oportunidad para establecer conexiones y aprender de otros líderes sociales. Gracias a la Escuela de Titanes, ha recibido capacitaciones en innovación, emprendimiento y sostenibilidad de la mano de expertos y personalidades como el padre Linero y ejecutivos de empresas como Nestlé.
“Lo más valioso es que descubrimos que no estamos solos. Que hay otros soñando, trabajando con las uñas como nosotros. Que hay formas de fortalecer nuestras iniciativas. Que sí se puede”.
Además, su participación ha despertado el interés de instituciones como la Secretaría de Educación y la Dirección de Cultura Departamental, que han comenzado a valorar su labor como un aporte real al tejido cultural del departamento.

Una voz que pide ser escuchada
Oscar Parra no duda en alzar su voz para hacer un llamado a los gobiernos, empresas y ciudadanía en general:
“Debemos creer en nuestras propias iniciativas, en nuestros artistas, en nuestros educadores rurales. Aquí hay proyectos que nacen desde el corazón, con muy pocos recursos pero con mucho amor. Esta labor no tiene patrocinadores, la Fundación Leer, Pensar y Escribir me apoya con algunos materiales, pero yo debo buscar transporte para llevar mi maleta de comunidad en comunidad. Y aun así seguimos.
Por eso este reconocimiento debe ser una oportunidad para que el territorio sea mirado con otros ojos”.

Más allá del premio: un legado de palabras
El próximo 11 de noviembre, en la ciudad de Bogotá, se anunciarán los ganadores de Titanes Caracol. Pero para Parra, estar entre los finalistas ya es una victoria.
“No importa si gano o no. Lo importante es que ya estamos ahí, que ya se está hablando de nuestras comunidades, de la lectura en la ruralidad. Que los niños de la Alta Guajira saben que su historia puede llegar a la televisión nacional, que sus voces pueden ser escuchadas”.
Oscar Osvaldo Parra ha dedicado su vida a sembrar libros donde antes solo había polvo. Su trabajo no solo ha transformado niños y niñas, sino que ha dado forma a un movimiento de esperanza que demuestra que las letras pueden cambiar el mundo, una página a la vez.

