- Aumento superior al 200% en la facturación mientras el agua solo llega 4 horas a la semana.
Por July Mey Gómez Palacio
En Riohacha la indignación es creciente. La empresa Aqualia aplicó un aumento que supera el 200% en la facturación del servicio de agua respecto al año anterior y más del 120% en lo corrido de este año, sin que exista mejora alguna en la continuidad, calidad o cobertura del suministro.
La realidad que viven los usuarios contradice cualquier justificación tarifaria:
El agua apenas llega cuatro horas a la semana, sin horarios claros, sin regularidad y sin garantía de potabilidad constante. Es decir, se está cobrando como un servicio permanente lo que en la práctica es un suministro racionado y precario.
Se paga más por un servicio que no existe!!
Ante la intermitencia, las familias se ven obligadas a instalar turbinas y sistemas de almacenamiento para poder abastecerse en las pocas horas en que llega el líquido. Esto dispara el consumo eléctrico y convierte el acceso al agua en un doble castigo económico: facturas más altas de acueducto y también de energía.
A la la crítica situación se suma el cambio unilateral sin sustentos de estrato 1 a estrato 2, reduciendo el subsidio y elevando considerablemente el valor a pagar.
El impacto es directo y devastador para los hogares vulnerables: la diferencia tarifaria supera el 120% frente a lo que se pagaba anteriormente.
No hay explicación pública detallada, no hay socialización transparente y no hay mejoras que respalden el incremento.
Se dispara la facturación,
el aumento acumulado superior al 200% desde el año pasado contrasta con una ciudad donde persisten:
• Cortes prolongados.
• Agua que no llega de manera puntual.
• Deficiencias constantes en la prestación.
• Rebosamientos de aguas negras en distintos sectores, con riesgo sanitario evidente.
Mientras las facturas se duplican o triplican, la calidad del servicio no mejora; por el contrario, la percepción ciudadana es que empeora.
La falta de un pronunciamiento claro por parte de las autoridades competentes agrava la situación. La ciudadanía exige respuestas técnicas, revisión inmediata de la estructura tarifaria y medidas urgentes que garanticen un servicio continuo y digno.
Cobrar más del 200% adicional sin garantizar suministro regular no es un ajuste tarifario: es una carga desproporcionada para una población que ya enfrenta dificultades económicas.
Riohacha no puede normalizar pagar tarifas de servicio pleno por un servicio parcial.
La ciudadanía exige transparencia, responsabilidad y soluciones inmediatas.

