Se profundiza la polarización política que traduce bloqueos

Por Martin Barros Choles

Colombia seguirá en crisis política, que era de esperarse, cuando la primera vuelta, resultaron favorecidos para la segunda vuelta, a los dos extremos confrontantes, cuyos resultados profundizaran el estado críticos que vivimos, por causas impositiva prevista, que no serán bien recibidas o rechazadas por desacuerdos, originando desafíos y amenazas, de parte y parte, que conllevará a seguir observando, desmanes, desafueros y alta violencia, que utilizarán, las organizaciones armadas al margen de la ley a su favor, para participar en protestas y conflictos armados, enfrentando a la fuerza públicas, en diferentes localidades territoriales, comunidades y veredas; urbanas y rurales, desechando los acuerdos de paz que aún persisten, pero terminarán en trizas, por inoperantes, según criterio del recién elegido presidente de la república, Abelardo de la Espirella.

El debate electoral se polarizó en dos extremos atomizados: el petrismo y el anti petrismo, hoy abelardismo, cuyo resultado final terminó con la diferencia un punto, en favor del candidato Abelardo de la Espirella, el cual necesita y requiere,  acuerdos con la contraparte, para el ejercicio de la oposición, que no se deben saltar, si quiere aprovechar un periodo de gobierno, sin traumatismo, partiendo del anuncio de expedir 90 decretos, echando por tierra una serie de beneficios concedidos a las víctimas, en el proceso de paz y a mucha gentes, en condiciones de extrema miseria.

Lanzarse al vacío, sin prever circunstancias adversas, es chocar con rocas, en situaciones, temerarias y agrestes, que encienden la chispa del fuego y termina en desgracia. Desconocer por capricho de un plumazo, los actos del antecesor o gobernante sustituido, además de alterar sentimiento popular, también originan demandas administrativas. Salimos de Petro y ahora, a torear a Abelardo, en cuatro años de tención, incertidumbre, escepticismo y suspenso.

El presidente recién elegido requiere de una mayoría absoluta en el Congreso, para socializar sus proyectos de gobierno, que deban aprobarse. La bendición para garantizar la aprobación, es una liga económica, que debe repartir el gobierno, a los parlamentarios de las coaliciones mayoritaria, constituyéndose esta, en una condición de costumbre habituada en el poder legislativo, con las prácticas de intereses, corrupción o extorción como predomina.

 Se necesita comprar los votos de los congresistas, para lograr las aprobaciones de proyectos de leyes. Muchos congresistas de partidos tradicionales, aun cuando fueron desconocidos, ignorado y rechazados; por corresponder a “los de siempre”, no les importó el desprecio de que fueron objeto, para contribuir con la elección de Abelardo de la Espirella. El nuevo presidente manifiesta que acabará con esas costumbres. Eso no se acaba por que lo diga el presidente, de la noche a la mañana, donde exalta y prevalece, la hipocresía y la doble moral.

El Pacto Histórico y el Centro Democrático, son los partidos con mayores números de senadores, que buscaran coaliciones con otros partidos: Liberal, Verde, Conservador, la “U”, Cambio Radical y otros. El partido que apoyo el presidente al Senado, fue Salvación Nacional, que logró ganar cuatro curules, constituyéndose de una, en partido de gobierno. Abría que ver como quedaría conformado el acuerdo para la elección de mesas directivas, de manera alternativa en cada periodo anual, durante los cuatro años. La fuerza para la nueva coalición mayoritaria, estarán divididas, entre izquierda y derecha, manifestando los partidos, si son de oposición, gobierno o independiente; compartiendo posicionamiento y reparto burocrático. Comenzaran los compromisarios de los distintos partidos articular la coalición para el próximo 20 de julio.

Al presidente le esperan muchas cosas por resolver, pero debe soportarlo en un plan emergente que deba priorizar, de acuerdo a necesidades y compromiso, que implican de hecho un respaldo económico, de origen presupuestal, pero debe tener una evaluación estructurar cuantitativa, mediante estudios particularizados. Mas que tener carrera por lo que quiere hacer, el presidente, debe primero tener paciencia, tranquilidad y reflexión, para para no desatar, motivos de desacierto, dando palo de ciego. La carrera trae, descontroles y cansancios. Por ser primíparo en administración pública, le tocará aprender muchas cosas, rodearse de expertos colaboradores, asesores y consultores, en diferentes frentes.

Tirar por la borda la paz, podría impulsar una guerra civil, que nadie la quiere, porque las organizaciones armadas no se van a someter y tocará rendirlo, venciéndolo mediante derrotas, lo que no sería tan fácil, conllevando las muertes de muchas personas jóvenes de clase bajas, lanzada al infierno de una guerra, combatiendo forzosamente con similares de estrato social, en el ejercito nacional, guerrillas o paramilitares, que utilizan a los peones en combates, como personas desechables. Muchos quedan abatidos en campo de batalla.

 Los gestores, instigadores y provocadores, de conflictos armados, ni sus familiares, toman fusiles para combatir en guerra, por el temor de morir, pero no hay, consideración, ni prevención con los hijos ajenos, que resultan masacrados, devolviéndolo a sus familiares, sin vida, empacado en un[A1]  ataúd. Una guerra, a nada bueno conlleva, para dedicarle un periodo de gobierno en combate, que podría comprometer la participación de fuerza militar extrajera, en el afán de vencer y dominar, en el campo militar, arrasando con los enemigos.

Los ganadores con Abelardo de la Espirella, tendrán compas de espera, para conocer las correspondencias de sus deseos, frente al nuevo gobierno. Podrán medirle el aceite al presidente, a partir de los primero 100 días de gobierno, para conocer el principio de sus intenciones, en favorecimientos, proyecciones y soluciones.  Los columnistas de medios de comunicaciones, estarán atentos a operaciones, gestiones y decisiones de gobiernos; para opinar y transmitir informaciones, relacionados con actos administrativos y de gobierno.

El Pacto Histórico, auncuado no ganó la presidencia, superó el resultado como nunca, que estuvo hace cuatro años, el presidente Gustavo Petro. Ha sido relevante el crecimiento, colocándose en la mayor fuerza política nacional, por el deterioro de partidos tradicionales a causa de la crisis que padecen, cuando hace una década, la izquierda rasaba una votación, inferior a un millón de votos.

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