Con las historias narradas por los niños y niñas de la Institución Educativa Chon-Kay de Riohacha, integrantes del proceso de formación de la Escuela de Narración Huellas del Alaula, culminó la XXVII edición del Festival Internacional de Cuenteros Akuentajuî, en la Casa del Libro Total.
Durante una semana, parques, avenidas e instituciones educativas de Riohacha y Maicao se convirtieron en escenarios para el encuentro con la palabra. El humor, la fantasía, las leyendas y los mitos de distintas regiones del mundo hicieron parte de una programación que tuvo como lema “Historias que sanan, voces que nos unen”.
El festival contó con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, a través del Programa Nacional de Concertación Cultural, y fue liderado por la Corporación Cultural Tradición y Cultura. También recibió respaldo del Banco de la República, el Teatro Akuaipa de Comfaguajira, Acción Cultural Española, la Casa del Libro Total y la Gobernación de La Guajira.

Nicolás Lubo Matallana, uno de los organizadores, calificó como positivo el balance de esta edición, en la que participaron narradores de Camerún, Cuba, Colombia y España.
“Culminamos con una semana de cuentos en la que participaron cuatro países, diez narradores y los integrantes de la Escuela de Narración Huellas del Alaula”, señaló Lubo Matallana.
El gestor cultural hizo un llamado a las entidades gubernamentales para que continúen respaldando el festival y los procesos de formación en narración oral, lectura y escritura.

La programación reunió a reconocidos exponentes nacionales e internacionales de la cuentería, entre ellos Aldo Méndez, Pedro Mario López, Bonifacio Ofogo, Bienvenida Anaya, Nelson López, Nicolás Lubo, Gabriela Monsalvo, Natalia Durán y Ella Celedón, además de los niños y niñas de la Escuela de Narración Huellas del Alaula.
Para Keyla Gómez Brito, seguidora del festival, Akuentajuî representa una oportunidad para acercarse a otras culturas a través de los relatos.
“Me parece novedoso para la ciudad y le aporta valor a la cultura. Se aprende y se afianzan saberes que se pueden estar perdiendo”, expresó.
Una de las novedades de esta edición fue la participación, por primera vez, de la creadora de contenidos riohachera Natalia Durán, quien cautivó al público con su relato de realismo mágico Viudas, esposas y cumblesas.

El proceso de formación también dejó una valoración positiva entre las familias de los niños participantes. Inés Gómez, madre de Joel Andrés Maza Gómez, uno de los jóvenes narradores, destacó el impacto del programa en el acercamiento de los menores a la lectura y la cultura.
“Este programa incentivó a los niños a la lectura y a la cultura. Los entusiasma saber que tienen una acogida y unos brazos que les brindan mucho amor. Yo quedé sorprendida con todo lo que se dio aquí y con la historia de cada niño”, manifestó.
Así cerró una nueva edición de Akuentajuî, un festival que durante una semana convirtió distintos espacios de Riohacha y Maicao en escenarios para la narración oral y el intercambio cultural. Como en El renacuajo paseador, de Rafael Pombo, el cuento llegó a su final, pero las voces de los narradores y las historias compartidas quedaron en la memoria de quienes participaron en este encuentro con la palabra.

