En las tierras cálidas del sur de La Guajira, donde la cordillera del Perijá abraza los valles ribereños, envejecer parece seguir una lógica distinta a la del resto del país. Allí, los rostros surcados por el tiempo no solo guardan memorias centenarias, sino también una lucidez y una vitalidad que han comenzado a captar la atención de la comunidad científica nacional.
Con el firme propósito de entender y proteger este fenómeno, el Centro de Educadores de Cerrejón, en el municipio de Barrancas, se convirtió en el escenario de una jornada histórica de salud, investigación biomédica y dignificación del cuidado del adulto mayor. La iniciativa, organizada por la IPS Barrancas en alianza estratégica con la Nueva EPS, convocó a delegaciones, cuidadores y longevos provenientes de municipios vecinos como Hatonuevo y Fonseca.

La paradoja demográfica del sur guajiro
Los datos oficiales confirman lo que en las calles de la región ha sido una intuición compartida durante décadas. Según registros del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la encuesta Colombia Envejece desarrollada por la Fundación Saldarriaga Concha, el promedio de población mayor de 60 años en el departamento de La Guajira ronda el 7 %. Sin embargo, al poner la lupa sobre la subregión del sur, las cifras se duplican.
«El sur de La Guajira, entiéndase Barrancas, Fonseca y sus alrededores, registra una tasa de longevidad del 15 %, prácticamente el doble del promedio departamental», explica el doctor Juan Manuel Anaya, médico, miembro de la Academia Nacional de Medicina y profesor investigador de la Universidad de la Costa (CUC). «Hay muchas más personas longevas en esta zona que en el resto del departamento, lo cual nos lleva a formular la hipótesis de que existen factores genéticos, ambientales o de estilo de vida muy particulares que están favoreciendo esta longevidad excepcional».
Para estudiar de cerca este ecosistema humano, un equipo interdisciplinario de la Clínica de la Costa y la Universidad de la Costa en el marco del programa de Longevidad Saludable y la Alianza Centenarios se trasladó al territorio para realizar una rigurosa caracterización médica.

Retrato de los «superlongevos»: salud y resiliencia cognitiva
Durante las jornadas de atención integral, cerca de una veintena de personas centenarias pasaron por exámenes clínicos exhaustivos. Además de la valoración médica general, se tomaron muestras biológicas para evaluar parámetros hematológicos, función hepática y renal, perfil de química sanguínea y cálculo de la edad biológica, los cuales sentarán las bases para futuros estudios genéticos.
Más allá de los marcadores orgánicos, los investigadores destacaron un hallazgo sorprendente: el perfil neurológico de los participantes.
«Nos llamó profundamente la atención la llamada resiliencia cognitiva», señala el doctor Anaya. «La mayoría de los centenarios evaluados presenta un estado de memoria, razonamiento y capacidad cognitiva equivalente al de un adulto de 50 o 60 años. En la geriatría moderna los clasificamos como superlongevos: personas que, a pesar de su edad avanzada, conservan una funcionalidad física y mental extraordinaria».
Este hallazgo ha impulsado una alianza entre la Universidad de la Costa y la dirección de la IPS Barrancas, liderada por la Dra. María Yolety Ucros Gómez para estructurar un proyecto de investigación formal que identifique las causas genéticas y del entorno que protegen la mente de los mayores en esta zona de Colombia.

El escudo protector: afecto familiar y lucha contra la soledad
Si la genética y la nutrición juegan un papel decisivo, la dimensión afectiva no se queda atrás. A diferencia de las grandes metrópolis, donde el aislamiento social de los ancianos representa una de las principales causas de depresión y deterioro acelerado, en el sur guajiro las estructuras familiares tradicionales actúan como un refugio protector.
«En el mundo, la soledad es una de las principales causas de mortalidad en longevos; el centenario que se deprime pierde el deseo de vivir», enfatiza el doctor Anaya. «En Barrancas encontramos todo lo contrario: familias unidas, afectuosas y profundamente comprometidas con el bienestar de sus abuelos. El amor y la integración comunitaria son determinantes directos de la salud fisiológica».

Dignificar la labor de cuidar: educación para la vida
El bienestar del adulto mayor depende de la preparación de su entorno. Conscientes de que muchos cuidadores asumen este rol por amor pero sin formación técnica, la jornada incluyó un componente formativo práctico en tres fases a cargo de la doctora Sandra Castelblanco, médica geriatra y doctora en neurociencias.
El taller abordó pilares fundamentales para la longevidad saludable: la prevención del edadismo (discriminación por edad), técnicas de prevención de caídas, ejercicios para evitar la pérdida de masa muscular (sarcopenia y fragilidad), rutinas de sueño, nutrición equilibrada y administración responsable de medicamentos.
Además, los asistentes recibieron un cuadernillo ilustrado pedagógico con pautas para el cuidado diario.
Entre los participantes estuvo Yorelin Carvajal, cuidadora local, quien valoró el espacio como una oportunidad transformadora para su labor diaria:
«Ha sido un taller muy fructífero porque nos brinda las ideas y herramientas para tener los cuidados pertinentes con los adultos mayores. En mi caso, procuro estar al día y actualizarme con los nuevos programas: saber cómo tratar a los abuelos, escucharlos con paciencia, administrarles a tiempo sus medicamentos y mantener una buena relación con sus familias.»

Anticiparse al envejecimiento: una apuesta de salud pública
El envejecimiento poblacional representa uno de los grandes retos de salud pública a nivel global. Sin embargo, los expertos coinciden en que la vejez no es sinónimo de enfermedad, y que patologías crónicas como la diabetes, las afecciones cardiovasculares y los deterioros cognitivos se pueden prevenir con hábitos saludables adoptados a tiempo.
Promover una nutrición balanceada, fomentar el ejercicio físico regular, garantizar un descanso reparador y mantener redes de apoyo afectivo son medidas de bajo costo y alto impacto. Anticiparse a la vejez mediante el diagnóstico temprano no solo garantiza que más colombianos alcancen la meta de los cien años con dignidad y autonomía, sino que alivia de forma sustancial la presión económica sobre los sistemas de salud.
En Barrancas, la ciencia y la comunidad han dado un paso al frente para demostrar que envejecer bien no es cuestión de suerte, sino de cultura, afecto y conocimiento compartido.

