Por Martin Barros Choles
La constitución nacional de Colombia define el Estado Social de Derecho, como una república unitaria, descentralizada, con autonomía territorial, democrática, participativa y pluralista, fundada, en respeto y dignidad humana, prevaleciendo el interés general. Una cosa dice la constitución, carta magna de colombianos, para adecuar y articular, infraestructuras institucionales y trazar, rutas operativas a seguir, ejecutar educar, orientar, e interpretar de buena fe, practicar y cumplimiento, de contenidos normativos textuales, con responsabilidad, en autoridades competentes y otras, que las apliquen y hagan cumplir, los mandatarios. La democracia es insípida o un disfraz, no se siente, sin gracia, beneficia, a una ínfimos números o volumen, de participantes, entre ellos: ilegítimos, desleales, usurpadores y hasta traidores vende patria
La república unitaria, es visible en el papel, los intereses particulares, prevalecen en Colombia, sobre los generales, en régimen de corrupción, que impera, en instituciones de Estado, ejercida por autoridades y servidores públicos. El irrespeto a la dignidad humana, es latente e inocultable. Un ejemplo patético, el estado de pobreza y miseria, que padecen más de 30 millones de personas, en el territorio nacional. En La Guajira, muchos niños mueren por desnutrición, por causa de, irresponsabilidad e indiferencia; de autoridades competentes, que desacatan fallos judiciales, relacionados con: desatención, protección y amparos tutelar. La descentralización y autonomía territorial, aplica a media, porque el centralismo, absorbe, alcaldes y gobernadores, controlando manejos, económicos e interviniendo, sin efectividad, en solución a problemas. A La Guajira, ha sido intervenida en: educación, salud y agua; considerando a los guajiros, como débiles y mediocre, para justificar maniobras de controles y direcciones, en recursos de transferencia, originadas de la nación. En lo relacionado a democracia y participación, es una farsa. Se podrá respetar la democracia, comprando votos, para ganar curules y credenciales? Mantener la pobreza, es una estrategia, para aprovecharla y utilizarla, en ferias y mercados, con campañas políticas y compraventa, de electores, en líneas de enlaces, con dirigentes y líderes, para garantizar elección.
De participación pluralista, ni se diga, están comprometida en favor y beneficios exclusivos, de quienes resultaron elegidos, comprando votos, con financiadores y aportantes económico, de campaña. Los demás a comer cacaita. Lo grave es la forma y costumbres de elegir, que se mantiene sólida, por necesidades apremiante, que obliga a los pobres, a venderse en campañas políticas, en circunstancias similares a prostitución. Por otro lado, la alta abstención, de personas, desmotivada, desinteresada e indiferentes; cuyo comportamiento, favorece a personajes y familia, de castas políticas, local, regional y nacional. Mientras no valoren y desprecien: calidad y capacidad intelectual, de personas, en oportunidad electoral, no comprometida con los carteles de partidos político, por dineros, nada bueno podemos esperar, la corrupción, será inderrotable. Los que venden el voto, son cómplices de nuestras desgracias
El Estado es único para todos, los que la habitan y residen. Quienes lo representan, así deben entenderlo y cumplirlo. Salirse de los parámetros consagrado en texto constitucional, por conveniencias políticas y personales, es violarla, por contradicción de esta. Entregar los servicios publico del estado, a particulares, en concesiones prorrogable, para que la exploten económicamente, sin controles, en limites operativos, ni rentabilidad a favor de la nación, resulta inaudito. Es obligación del Estado, garantizar el respeto y cumplimiento, de derechos fundamentales, sin embargo, el cumplimiento es parcial. El derecho al trabajo, como obligación social del Estado, no lo vemos por ninguna parte.
El mejor negocio para una nación es facilitar medios, de actividad laboral y producción planificada. Generan ingresos tributarios, por consumos, Iva y rentas. Tambien generan, estabilidad personal y familiar, disminuyendo hechos delictivos, ahorrándose gastos en: salud (Sisbén), disminuye hacinamientos carcelarios, reduce hospitalizaciones, por acciones violentas, de grupos y personales. No es nada difícil que el Estado, destine del presupuesto nacional, partidas necesarias, para fomentar y promover, empleos y vinculación, masiva de personal laboral, en distintos campos y plataformas, operativas de trabajo, mediante convenios, publico-privados, que permita gozar, del citado derecho, sustituyendo la mendicidad asistencialista, como Familia en Acción y demás, programas sociales, exceptuando adultos mayores e incapaces. Se requiere con urgencia, fortalecer la educación, desde la preinfancia, hasta especial, técnicos y profesionales. Invertir en educación, es un fabuloso negocio, generador de rentas, riquezas y beneficios humano, en cualquier territorio del mundo. Para muestra de un botón: EE. UU, Japón, Corea del Sur, China, Israel y naciones europeas; han prosperados y progresados, gracias a las labores conjunta de su gente bien preparadas. Que nos pasa? No podemos imitar buenos ejemplos? Con la gente desocupadas, por carencia de empleo y bajo nivel académico, no vamos a levantar cabeza. Seguiremos sufriendo, depresión, melancolía, desánimos, consternación y comportamientos, pasivos y negativos, que desmerita el valor moral. Si continuamos con costumbres y errores nocivos repetidos, que rigen, desde hace más de un siglo, nos postraremos esperando mejoría y bienestar social.
Se necesita más inversión, en educación y agricultura, que en defensa. La consigna: “Uno (Estado) para todos”. “Todos (habitantes) para uno”. Erradicando el desempleo con educación, todos aportamos y contribuimos al Estado, para solidez y solvencia económica, prosperidad en desarrollo y progreso global, con beneficios colectivos. El Estado, en vez de dar, más bien reciba, de todos, los que trabajan en su territorio. Será mal negocio?